Una Visión Alternativa sobre la Crisis Económica-Financiera Internacional[1]

 

*Perié Alejo

 Abstract

A mediados del año 2007 el mundo comenzó a ver los primeros síntomas de lo que se conocería como la Crisis de las Hipotecas “Subprime”, un fenómeno que se expandiría desde los Estados Unidos hacía todo el sistema económico internacional, afectando de formas diversas y en tiempos distintos no solo a las economías desarrolladas sino también a aquellas emergentes y en vías de desarrollo, dando lugar a una nueva crisis internacional en el 2009. A raíz de los hechos han proliferado diversos estudios y líneas de análisis con distintos abordajes sobre la crisis internacional e inclusive sobre el pensamiento económico que la generó, o que por lo menos no pudo preverla. Es debido a esta multiplicidad de abordajes que hemos optado por una visión alternativa, o por lo menos apartada de la ortodoxia, para dar respuesta a las preguntas sobre cómo se ha producido la  presente crisis económica financiera internacional y cuáles han sido los actores contribuyentes a dicho fenómeno. Esta visión a la cual nos referiremos es sostenida por los economistas George A. Akerlof y Robert J. Shiller, en el libro Animal Spirits[2] redactado de forma conjunta. El presente trabajo finalizará con una serie de reformas propuestas para abordar los problemas generados por la crisis y poder construir un sistema internacional preparado para hacer frente a futuros acontecimientos similares.

 

Una Visión Alternativa sobre la Crisis.

 Para entender el surgimiento de las crisis financieras y sus avatares económicos, propios o inherentes al capitalismo moderno, existen diversas posturas o pensamientos que intentan explicar el porqué de esos sucesos. No obstante, estos intentos de interpretación a veces no dan cuenta suficiente de los verdaderos movilizadores de la economía en sí misma y es por ello que sus explicaciones causales resultan insatisfactorias. Akerlof y Shiller esbozan una tesis alternativa para el análisis de los fenómenos que acontecen en la economía moderna, la cual se aleja de los manuales tradicionales o del mainstream del pensamiento económico. Según estos dos autores, el entendimiento de aquellos “drivers” o movilizadores de la economía debe buscarse en la psicología del hombre, lo cual resulta un campo de investigación ajeno a muchos economistas. En opinión de estos dos autores, el concepto de animal spirits[3], elaborado por John Maynard Keynes en su obra titulada “La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero”, es el que permite ampliar la perspectiva de análisis enfocándose en cinco factores psicológicos que afectan el comportamiento humano: la confianza (confidence), el sentido de justicia o seguridad (fairness), la corrupción y la mala fé (corruption and bad faith), la ilusión monetaria (money illusion), y los relatos (stories). Este último elemento resulta fundamental para Akerlof y Shiller, ya que ambos consideran que es el que concede vitalidad y una resonancia emocional (emotional resonance) a las visiones económicas que en definitiva conducen el espíritu animal del hombre económico. Siguiendo esta lógica argumental, la crisis internacional en la cual el mundo se encuentra hoy día es producto de una visión económica que a través de esos relatos o stories ha logrado un lugar dominante desde hace más de treinta años y a la cual han contribuido diversos intelectuales, think tanks, gobiernos y organismos internacionales.

Akerlof y Shiller ubican el surgimiento de estos relatos a comienzos de 1970, cuando surge una nueva generación de economistas con ideas que vienen a reemplazar a la visión de un “Keynesianismo lavado”[4] imperante en ese entonces. Estos nuevos relatos sobre como la economía se comporta va a ser asociado a una nueva visión económica conocida bajo el rótulo de economía neoclásica e impondrá su crítica y planteo diciendo que el concepto de animal spirits resulta insignificante y sin importancia para entender la economía en sí misma. Desde su postura, la cual pasará a ser la pieza central para la macroeconomía moderna, los postulados de la vieja economía clásica pre-keynesiana van a ser rehabilitados. La visión neoclásica de cómo se comporta o funciona la economía, por un lado, va a sostener y ampliar en un grado extremo los principios del liberalismo económico (surge así el neoliberalismo) y la mano invisible de Adam Smith, y por el otro, se verá expandida hacía diversos agentes participes del sistema económico internacional como los think tankers, las elites políticas, los intelectuales, los medios masivos de comunicación y los diversos organismos internacionales (entiéndase FMI, BM, OCDE, etc.). Los postulados neoclásicos pasaran a ser el mantra político económico de estos últimos 30 años, resumidos en conceptos como el libre mercado y la idea de que el gobierno no debe interferir en la búsqueda individual de los intereses propios. Esta nueva visión económica encontrará sus primeros exponentes políticos en los gobiernos de Margaret Tatcher y Ronald Reagan, y será expandida a todo el globo a través de los lineamientos y “recetas” elaboradas por diversos actores nacionales e internacionales como la Reserva Federal de los Estados Unidos, el Banco de Inglaterra, los organismos financieros internacionales y las agencias internacionales de crédito. Resulta pertinente a lo dicho un fragmento del libro de Akerlof y Shiller, quienes dicen: “…Now, three decades after the elections of Margaret Tatcher and Ronald Reagan, we see the troubles it can spawn. No limits were set to the excesses of Wall Street. It got wildly drunk. And now the world must face the consequences…[5].

Como dijimos entonces, el mundo ha venido desarrollándose a través de estos relatos en el cual confluyen los lineamientos del neoliberalismo y los postulados de la economía neoclásica proponiendo, a través de los principales agentes internacionales como el FMI, el Banco Mundial, y la OCDE, las bondades de la liberalización económica, la auto-regulación del sistema financiero y la eficiencia de los mercados. El economista británico Adair Turner[6] da prueba de ello cuando se refiere, en uno de sus artículos, a la práctica ejercida por el FMI de un saber convencional dominante en el mundo económico-financiero anterior al desencadenamiento de la crisis internacional. Para Turner, este saber dominante generó, en estas tres décadas que pasaron, un crecimiento sorprendente de lo que él llama la “intensidad financiera” del sistema internacional. Esta intensidad se fue caracterizando tanto por el incremento en el apalancamiento del sector real de la economía y mucho más dramático del sector financiero, como así también por el aumento del volumen financiero intercambiado (trading vulumes) y las nuevas innovaciones en los mercados de derivados y de ingeniería financiera (particularmente el proceso de securitization y de maturity transformation). Tanto este saber como quien lo respaldaba y/o implementaba, entiéndase el relato neoclásico-liberal y las principales instituciones internacionales respectivamente, confiaban en dos premisas básicas que hacían ver como positivo el crecimiento de esta intensidad financiera en el sistema internacional: 1. “…it would increase allocative efficiency since increased financial intensity completed more markets and because increased market liquidity ensured more efficient Price discovery…”, 2. “… it would increase financial stability since risk would be dispersed more efficiently into the balance sheets of those best placed to manage it …”[7]. Para Turner, la segunda parte de este saber convencional pre-crisis ha demostrado empíricamente ser falsa ya que el aumento de la “intensidad financiera” en el sistema internacional no ha asegurado la estabilidad propuesta. No obstante, ello permite comprender la responsabilidad en la construcción de la crisis internacional de aquellos actores que propiciaron su aplicación.

Joseph E. Stiglitz[8] expresa en su reporte elaborado por mandato de las Naciones Unidas, ideas similares en cuanto a la responsabilidad de los actores internacionales en la producción de la crisis financiera. En dicho trabajo expone: “At the global level, some international institutions continue to recommend policies, such as financial sector deregulation and capital market liberalization, that are now recognized as having contributed to the creation and rapid diffusion of the crisis[9]. Stiglitz adjudica a las reformas propuestas hace más de tres décadas atrás la responsabilidad de haber expuesto a los países a un mayor grado de inestabilidad financiera, ya que las mismas se orientaban a la aplicación de políticas monetarias laxas (loose monetary policy), una inadecuada regulación y una ineficiente o débil supervisión. Para Stiglitz, la crisis internacional ha expuesto fundamentales problemas, no solo en los sistemas nacionales de regulación y supervisión de las finanzas y los mercados, sino también en las instituciones internacionales y los acuerdos creados para asegurar la estabilidad económica y financiera mundial. Estas instituciones han sido probadas como incapaces para prevenir la crisis presente e incluso han demostrado un elevado grado de lentitud  a la hora de diseñar e implementar respuestas adecuadas. De hecho, y como lo mencionamos anteriormente, sus políticas recomendadas han facilitado el esparcimiento de los efectos sistémicos de la crisis a través de la liberalización y la desregulación.

Siguiendo con la idea argumental de Akerlof y Shiller, es posible entonces demostrar que la crisis internacional desencadenada en el 2009 fue producto de factores que escapan de la visión neoclásica y liberal imperante. Pese a la negación de los animal spirits por parte de la visión económica ortodoxa, cada uno de los factores que se engloban en este concepto keynesiano han jugado su rol clave en la construcción de la crisis.

En primer lugar, hemos visto en los párrafos anteriores, como en estas últimas décadas se ha producido el surgimiento y afianzamiento de varias stories que han logrado imponer una visión dominante en la economía moderna. Esta visión neoclásica ha adjudicado una excesiva confianza (confidence) en el libre y eficiente funcionamiento de los mercados. Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff, en su libro Esta Vez es Distinto[10], dan testimonio de esta confianza generalizada diciendo que “…los líderes del sector financiero afirmaban que sus elevados rendimientos en realidad eran el resultado de innovaciones y productos con un genuino valor agregado, al tiempo que preferían minimizar sin más los inminentes riesgos que sus empresas estaban corriendo…”[11]. En dicho trabajo, Reinhart y Rogoff, atribuyen también responsabilidades a altos funcionarios de los Estados Unidos en la aplicación y defensa de esta confidence financiera, como Alan Greenspan (Presidente de la Reserva Federal) y su sucesor Ben Bernanke, y Paul O’Neill (Secretario del Tesoro estadounidense). Resulta sumamente ilustrativo, para entender el respaldo de los actores internacionales a esta generación de confidence en las finanzas, lo expuesto por estos dos autores: “…Esto llevó al FMI a concluir…que los riesgos para la economía mundial se habían reducido a un nivel sumamente bajo y que por el momento no había razones para preocuparse demasiado…[12]. Frédéric Lordon[13] rescata uno de los hechos fundamentales que permitirá que la crisis estadounidense se transformase en una crisis internacional. Para este economista francés, este elemento de confidence en las finanzas y el eficiente manejo del libre mercado tuvo asidero en la unión europea a través de la directiva Delors-Lamy sancionada en 1988, la cual proponía la plena movilidad de capitales no solo dentro de Europa sino también entre los Estados miembros y los Estados externos a la Unión Europea (artículo 63 del Tratado de Lisboa)[14]. Esto generó, según Lordon, el contagio de la crisis de las hipotecas subprime a todo el sistema europeo. La Unión Europea, como organismo internacional,  en definitiva se había hecho eco de aquella visión económica imperante.

La ilusión monetaria (money illusion) es otro de los elementos que han tenido su participación en la generación de la crisis internacional. Pablo Mira y Lucila Quiroga[15] explican en uno de sus trabajos cómo la crisis inmobiliaria acontecida en los Estados Unidos fue producto, entre otros factores, de la percepción poco realista por parte de la población de los precios (nominales/reales) en los inmuebles. En términos sencillos, la ilusión monetaria acontecida generaba la formación de expectativas positivas sobre los precios de los inmuebles, las cuales terminaban siendo erróneas al considerar la evolución real de los precios. No obstante, Mira y Quiroga nos dicen en su trabajo que “La percepción de que el boom de precios inmobiliarios no podía terminar mal fue fortalecida por los principales actores del mercado, que procuraban convencer a los participantes de que la suba no era transitoria sino permanente…(con)… excusas para justificar la continuidad de la burbuja.”. Esto a su vez tuvo su efecto ilusorio en la percepción de una mayor riqueza que le proporcionaba la revalorización del inmueble a cada individuo, lo cual conllevó a diversas practica riesgosas como los prestamos colateralizados por inmuebles y los refinanciamientos cash out que crecieron considerablemente desde principios de los años noventa fomentando una burbuja especulativa que terminaría por explotar.

La ilusión monetaria también estuvo involucrada con otro de los elementos que, dentro del concepto de animal spirits, generaron la crisis internacional. Este elemento se refiere a la noción de lo justo (fairnes). Si bien Akerlof y Shiller dicen que la teoría neoclásica niega la posibilidad de producción de ilusiones monetarias y nada tienen para decir en relación a lo que debe ser justo en términos económicos (ya que si lo hiciese estaría involucrando en el análisis un elemento capaz de anular la motivación “racional” del agente económico), hemos visto anteriormente como efectivamente se han producidos ilusiones monetarias en la economía estadounidense y como estas sostuvieron una noción de lo justo, permitiendo que el crédito financiero en crecimiento supla al salario real estancado. Raghuram Rajan, economista hindú y actual gobernador del Banco Central de India, publicó en el 2010 un artículo[16] en el cual expresa esta idea. Para este economista la ilusión monetaria construida a través de la ampliación del crédito hipotecario hacia las familias de bajos recursos desempeñó un doble papel, permitiendo por un lado cumplir con el sueño americano de tener una vivienda propia y continuar teniendo niveles de consumo aceptables a nivel social, sosteniendo así la noción de lo justo (fearnes) en la economía estadounidense, y por el otro ocultando la desigualdad creciente en los salarios y la distribución de la riqueza que se generaba en dicha economía.

Por último, también es posible señalar en el surgimiento de esta crisis internacional el elemento de corruption and bath faith inherente a los créditos subprime que se constituyeron en una nueva industria financiera sin una regulación apropiada. Según Akerlof y Shiller, la burbuja inmobiliaria estadounidense fue producto de prácticas predatorias y corruptas que estuvieron vinculadas con procesos de ingeniería financiera que permitieron, por un lado la asignación injustificada de créditos hipotecarios bajo condiciones laxas y a individuos poco calificados o de bajos ingresos, y por el otro la transferencia de riesgos a terceros mercados a través de lo que se conoce como securitization[17]. La participación de las Agencias de Crédito Internacional jugaron un rol clave en la transferencia de estos activos riesgosos a todo el sistema internacional, ya que les adjudicaban una calificación extremadamente alta a estos paquetes basuras (junk packages) generando confianza en la adquisición de estos activos por parte de una serie diversas de entidades bancarias y no bancarias (como son los fondos de pensiones). Esto posibilito el contagio de un fenómeno local hacia todo el sistema financiero mundial.

Resumiendo entonces. Hemos visto como la crisis internacional ha sido producto de una visión económica incompleta. Siguiendo a Akerlof y Shiller, el saber dominante ha demostrado ser incapaz de explicar los verdaderos movilizadores de la economía moderna, y por ende ha sido incapaz de proponer las respuestas necesarias para no solo evitar la crisis internacional sino también responder a ella. Es por ello que una de las reformas, sino la principal, sería volver a incorporar ese concepto keynesiano – animal spirits – que hemos señalado en los párrafos anteriores en la teoría económica. Lo cual significa incorporar en el análisis, no solo a los elementos racionales y económicos que se encuentran en la visión neoclásica, sino también a aquellos movilizadores o drivers irracionales y no-económicos que se encuentran en el comportamiento humano. Según Akerlof y Shiller, el mundo económico de estos años se ha desarrollado en direcciones que solo pueden ser entendidas bajo la consideración de estos elementos inherentes a la psicología humana.

Ahora bien, más allá de proponer aquella reforma de carácter teórica en el pensamiento dominante. Según Stiglitz[18], existen varios principios básicos que nos parecen importantes y que deben ser tenidos en cuenta en un proceso de cambio del sistema internacional. En primer lugar, debería replantearse el balance que debería haber entre el mercado y los gobiernos. La recuperación de la economía global exige restaurar el rol del Estado como agente regulador de los mercados (especialmente los financieros). En segundo lugar, el sistema internacional necesita de reglas que permitan un funcionamiento más transparente y con mejores mecanismos de rendición de cuentas (accountability), considerando el hecho de que muchos gobiernos (y otros actores relevantes) han actuado en respuesta a la crisis, y mucho antes que ella se produzca, de manera poco transparentes y sin tener en consideración principios como la inclusión democrática en los mecanismos de toma de decisiones. En tercer lugar, debería tenerse presente que las acciones tomadas en respuesta a la crisis generalmente conllevan un doble efecto, nacional e internacional. Según Stiglitz, las estrategias frente a las crisis económicas y financieras anteriores han tenido generalmente resultados o impactos desiguales en todo el sistema internacional, caso a mencionar son las alteraciones en las tasas de interés que alteran los flujos de capitales hacia y desde los países desarrollados y los que se encuentran en vías de desarrollo, generando procesos de volatilidad y nuevas burbujas financieras. En cuarto lugar, y teniendo presente la visión alternativa de Akerlof y Shiller, Stiglitz propone a la hora de abordar la crisis internacional tener en consideración algo que él denomina Intelectual Diversity. Los fenómenos de convulsión y debacle económica y financiera que el mundo se encuentra atravesando hoy día han llevado a que el saber económico dominante, seguido inclusive como una forma ideológica de pensamiento, caiga en un escenario confuso y lleno de cuestionamientos hacia sus principios fundamentales. Es por ello que se propone que toda reforma y estrategia de abordaje a la crisis se construya a través de una diversidad de ideas, lo cual contribuirá a una mayor estabilidad global y mayor fortalecimiento democrático. Por último, y en relación directa con los países en vías de desarrollo, Stiglitz menciona la necesidad de hacer usos de políticas contracíclicas, como por ejemplo programas de protección e inclusión social, desarrollo e inversiones en proyectos de infraestructuras y la aplicación de créditos subsidiados. No obstante, también señala el papel necesario que han de cumplir los países desarrollados en cuanto a la asistencia necesaria a los países de menor desarrollo, a la vez que se permita también generar, dentro de las instituciones internacionales y en las reglas que estructuran al sistema global, mayores espacio en cuanto a la formulación y aplicación de políticas propias. De esta forma se evitarían dos fenómenos que se señalan como problemáticos en este contexto de crisis: las políticas cíclicas y las condicionalidades hacia los países en vías de desarrollo.

Estos son algunos principios propuestos para abordar el proyecto de reforma global que la crisis financiera-económica ha demostrado que se necesita hoy día. Reconocemos que no hemos realizado un análisis exhaustivo de la crisis y sabemos que hemos concluido sin mencionar otras visiones de abordaje y propuestas de reforma, no obstante ello,  nos propusimos presentar una visión general y alternativa del porqué de la crisis y su relación con una visión económica dominante que debería ser a nuestro criterio replanteada.

Por Perié Alejo. El presente artículo ha sido elaborado en carácter personal y no expresa posición oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación.

[1] El presente artículo ha sido elaborado en carácter personal y no expresa posición oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación.

[2] George A. Akerlof and Robert J. Shiller (2009). “Animal Spirits. How Human Psychology Drives the Economy, and Why it Matters for Global Capitalism”. Princeton University Press, New Jersey, United States of America.

[3] El siguiente fragmento del libro de Akerlof y Shiller resulta clave para entender la idea de Keynes sobre el concepto de animal spirits: “…In his view the economy is not just governed by rational actors, who -as if by an invisible hand- will engage in any transaction that is to their mutual economic benefit, as the classicists believed. Keynes appreciated that most economic activity results from rational economic motivations but also that much economic activity is governed by animal spirits. People have noneconomic motives. And they are not always rational in pursuit of their economic interests. In Keynes’ view these animal spirits are the main cause for why the economy fluctuates as it does… Keynes’ animal spirits are the keynote to a different view of the economy – a view that explains the underlying instabilities of capitalism…” (Akerlof y Shiller 2009, p.xxiii). 

[4] “…The watered-down versión of The General Theory gained almost universal acceptance in the 1950s and 1960s.…” (Akerlof y Shiller 2009, p. xxiv)

[5] Ibid., p. xxv.

[6] Adair Turner (2012). “Optimal Financial Intermediation: Why More Isn’t Always Better” p. 101 – 110. En libro “In the Wake of the Crisis. Leading Economists Reassess Economic Policy”. Edit. by Olivier Blanchard, David Romer, Michael Spence, and Joseph Stiglitz. The MIT Press, Cambridge, Massachusetts, London, England.

[7] Ibid., p. 101.

[8] Joseph E. Stiglitz and Members of a UN Commission of Financial Experts (2010). “The Stiglitz Report. Reforming the International Monetary and Financial Systems in the Wake of the Global Crisis”. The New Press, New York, The United States.

[9] Ibid., p.7.

[10] Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff (2011). “Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera” (Versión en Español). Fondo de Cultura Económico  de España, Madrid, España.

[11] Ibid., p. 234.

[12] Ibid., p. 238.

[13] Frédéric Lordon (2009). “Adiós a las finanzas. Reconstrucción de un mundo en quiebra”. Capital Intelectual S.A., 2011. Buenos Aires, Argentina.

[14] Ibid., p. 47-48.

[15] Pablo Mira y Lucila Quiroga (2009). “Crisis Internacional y Economía de la Conducta”. Nota Técnica N° 21 en Informe Económico N°70. Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Argentina [disponible en: http://www.economia.gob.ar/peconomica/informe/informe70/version_completa.pdf].

[16] Raghuram Rajan (2010). “How Inequality Fueled the Crisis”. Project-Sundicate. [Disponible en: http://www.project-syndicate.org/commentary/how-inequality-fueled-the-crisis].

[17] Proceso por el cual se toma un activo ilíquido o un grupo de estos activos y se los transforma, a través de un procedimiento financiero, en lo que se conoce como security, esto es un activo financiero intercambiable.  

[18] Joseph E. Stiglitz and Members of a UN Commission of Financial Experts (2010), p. 11-17.

BIBLIOGRAFIA

  • George A. Akerlof and Robert J. Shiller (2009). “Animal Spirits. How Human Psychology Drives the Economy, and Why it Matters for Global Capitalism”. Princeton University Press, New Jersey, United States of America.
  • Adair Turner (2012). “Optimal Financial Intermediation: Why More Isn’t Always Better” p. 101 – 110. En libro “In the Wake of the Crisis. Leading Economists Reassess Economic Policy”. Edit. by Olivier Blanchard, David Romer, Michael Spence, and Joseph Stiglitz. The MIT Press, Cambridge, Massachusetts, London, England.
  • Joseph E. Stiglitz and Members of a UN Commission of Financial Experts (2010). “The Stiglitz Report. Reforming the International Monetary and Financial Systems in the Wake of the Global Crisis”. The New Press, New York, The United States.
  • Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff (2011). “Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera” (Versión en Español). Fondo de Cultura Económico de España, Madrid, España.
  • Frédéric Lordon (2009). “Adiós a las finanzas. Reconstrucción de un mundo en quiebra”. Capital Intelectual S.A., 2011. Buenos Aires, Argentina.
  • Pablo Mira y Lucila Quiroga (2009). “Crisis Internacional y Economía de la Conducta”. Nota Técnica N° 21 en Informe Económico N°70. Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Argentina [Disponible en: http://www.economia.gob.ar/peconomica/informe/informe70/version_completa.pdf].
  • Raghuram Rajan (2010). “How Inequality Fueled the Crisis”. Project-Sundicate. [Disponible en: http://www.project-syndicate.org/commentary/how-inequality-fueled-the-crisis].