Trump y las derechas “sicarias” del sur amenazan a Venezuela

 

*Juan Cruz Campagna

Donald Trump afirmó ayer que evalúa una opción militar de Estados Unidos en Venezuela. Los gobiernos de derecha como Brasil y Argentina se han transformado en una especie de “sicarios” en América del Sur, al servicio de Washington. Intentan “matar” a Venezuela y a la integración latinoamericana.

 

Un sicario es una persona que mata a alguien por encargo de otro, por lo que recibe un pago, generalmente en dinero u otros bienes. La daga o espada corta, que en latín es sica, era usada por los asesinos porque podía ocultarse bien bajo los pliegues de la túnica.

La actividad de los sicarios estuvo vinculada en la antigüedad a la política, cuando apuñalaban a los enemigos políticos de sus amos. A veces, los sicarios entraban a las ciudades y cometían una serie de atrocidades para generar un clima de odio y desesperación en la población. Una práctica común era impedir el ingreso de alimentos a la ciudad y así forzar a las personas a luchar en vez de negociar la paz.

Venezuela, la “dictadura” más votada

Con la Asamblea Nacional Constituyente, se cumple la elección número 21 de Venezuela en 18 años. El chavismo ha ganado en 19 de ellas. En las dos derrotas, reconoció los resultados. La democracia electoral es un rasgo sostenido de este proceso. En un país donde votar no es obligatorio, lo hicieron más de 8 millones de venezolanos por la Asamblea Nacional Constituyente. Sin embargo, Venezuela fue “expulsada” del Mercosur por considerarse una “ruptura del orden democrático”.

La elección fue rechazada por la oposición venezolana y por varios países americanos. Además, recibió la advertencia de la Unión Europea y las sanciones de Estados Unidos a lo que hay que sumar la intensa campaña mediática internacional.

Pero el pueblo la apoyó masivamente y demostró la voluntad de derrotar la violencia y el terror cruzando ríos y arroyos, atravesando calles bloqueadas, evadiendo grupos paramilitares y haciendo lo imposible para cumplir con su deber cívico y político.

Sin embargo, Estados Unidos sostuvo que “las elecciones fraudulentas de Maduro son otro paso hacia la dictadura”. ¿Desde cuándo una elección democrática es un paso hacia la dictadura?

Donald Trump es una especie de comisario regional seguido por sus lacayos en los gobiernos de Argentina y Brasil. El presidente argentino adoptó la misma posición que Estados Unidos y no reconoce los resultados de la elección, pero sí reconoce el referendo organizado por la oposición venezolana del 16 de julio. Esa consulta que se realizó sin respaldo del Poder Electoral, sin padrones y donde se quemaron los papeles electorales, pero que para el gobierno argentino es una muestra de “la voluntad de más de siete millones de ciudadanos venezolanos”. No es de extrañar, también reconoce el gobierno ilegítimo del golpista Michel Temer en Brasil. ¿Qué hará ahora el gobierno argentino que hay una amenaza militar directa contra Venezuela realizada por el propio presidente Trump?

Por otra parte, nadie tiene dudas sobre los verdaderos intereses de Washington en Venezuela, que es dueña de una gran reserva de petróleo, oro y gas. El objetivo de desestabilizar al país, confundir a la opinión pública y generar las condiciones para un escenario de guerra civil y así habilitar una mayor intervención de los Estados Unidos tiene por objetivo asegurarse la reserva de petróleo más grande del mundo. Este es el elemento principal a considerar para entender la situación del país.

En este marco, las declaraciones del Trump son muy preocupantes: “Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar si es necesario’’, dijo desde su club de golf en Nueva Jersey.

El recuerdo de lo hecho por Estados Unidos en Irak o en Libia, provocando guerras civiles con el asesinato cruel de sus líderes, Saddam Hussein y Muamar Gadafi es imposible de borrar. ¿Cómo están hoy Irak y Libia, luego de la derrota de las “dictaduras” y el “rescate” de las fuerzas de la democracia y la libertad?

¿Presiones injerencistas también sobre Uruguay?

El 5 de agosto finalmente el Mercosur decidió aplicar la cláusula democrática contra Venezuela porque hubo una “ruptura del orden democrático” y el país caribeño fue suspendido como Estado miembro.

Esa decisión no se tomó antes por la negativa de Uruguay que evitaba el consenso necesario. El intento anterior había sido en Mendoza, durante la cumbre de presidentes del Mercosur, derribado por la posición de Uruguay y por Bolivia, que ni siquiera firmó la declaración final.

Tal vez el viraje de Uruguay se explica por las propias declaraciones de Tabaré Vázquez, quien confesó que había temores de represalias de los socios del Mercosur contra Uruguay si se mantenía “intransigente” en su postura sobre Venezuela. “Desde el punto de vista comercial pueden tomar varias medidas que perjudiquen a Uruguay. ¿Y cuántos puestos de trabajo se pueden perder?”, expresó el mandatario en un reportaje.

La dictadura en Venezuela ¿Y las armas de destrucción masiva en Irak?

Puede que a mucha gente honesta no les guste Nicolás Maduro y que incluso no lo quieran al frente de Venezuela. Pero eso no puede implicar ponerse del lado de los golpistas, los nostálgicos de las dictaduras, de la corrupción institucionalizada, del lado de periodistas sin escrúpulos, de los que aplican los ajustes sobre el pueblo, de los que celebran el neoliberalismo. Y es que todos los que atacan a Maduro defienden y aplican brutalmente, cuando tienen la oportunidad, esas políticas que sufren las mayorías.

Puede que a mucha gente honesta no les guste Nicolás Maduro y que incluso no lo quieran al frente de Venezuela. Lo que nunca más debe pasar es que las personas buenas y honestas vuelvan a creer que hay armas de destrucción masiva en Irak o que la intervención militar norteamericana es una solución para Venezuela.

Lo que está en peligro es mucho más importante que Maduro. Es si logramos autonomía y unidad en Latinoamérica o si volvemos al humillante lugar de “patio trasero” de los Estados Unidos. Donald Trump y sus sicarios del sur trabajan para ese indigno destino.

*Por Juan Cruz Campagna, Lic. En Ciencia Política y Administración Pública. Docente e Investigador universitario.