Refugiados y migrantes: un país de nómades

 

*Beatriz Chisleanschi.

*Nota publicada en Motor Ecónomico.

 

Cada un minuto 24 personas son forzadas a desplazarse

Uno más uno, más otro, suman miles. Miles que minuto a minuto huyen de sus casas en busca de un destino mejor. Miles que son millones.

Según datos de la Agencia ONU para refugiados (ACNUR), 2015 fue un año record en cantidad de personas que se desplazaron por el mundo: 65,3 millones, en comparación con los 59,5 de tan sólo 12 meses antes.

El número de migrantes internacionales y refugiados alcanzó 244 millones a nivel mundial. , lo que representa un aumento de 71 millones (41%) desde el año 2003.

La proporción de migrantes internacionales respecto a la población mundial ascendió del 2,8% en el año 2000 al 3,3% en 2015. La mayoría de los migrantes internacionales (150 millones) son trabajadores.

Seres humanos que van de aquí para allá, casi sin brújula, sólo movidos por un sentimiento necesariamente contrapuesto: la desesperación y la esperanza.

Seres humanos que tienen sueños para sí y para sus hijos. Sueños truncados por la miseria económica y la miserabilidad humana.

El informe Tendencias Globales de ACNUR remarcó que en el 2015, en promedio 24 personas por minuto, se vieron obligadas a huir de sus hogares y buscar protección en otro lugar, ya sea dentro de las fronteras de su país o en otros países.

Pero lamentablemente, no todos llegan a destino. El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informa que a nivel mundial han muerto hasta el 19 de abril de 2017, 1.486 personas en su intento por llegar a otras tierras, en tanto que la región del Mediterráneo representa el mayor número de muertes – casi la mitad del total global.

El nomadismo es el nuevo sedentarismo

El problema de la corriente migratoria mundial es un fenómeno que en plena crisis sistémica, se ha agudizado. La búsqueda de mejores condiciones de vida, las secuelas del cambio climático, las invasiones y guerras no buscadas, los altos índices de desempleo o correr detrás de la zanahoria ofertada por la sociedad de consumo son los factores principales para que familias enteras resulten cruelmente separadas, para que miles pasen a ser un número estadístico que aporte a la cantidad de personas que, en su intento por traspasar una frontera, pierdan su vida y para que la permanencia ilegal favorezca la represión y el acoso.

Si los 244 millones de personas migrantes fueran un país, éste sería el cuarto mayor del mundo, luego de Estados Unidos y antes de Indonesia.

De lo que se trata es de un constante flujo de personas que van y vienen por el mundo y que conforman, paradójicamente, un nuevo status quo donde el nomadismo es el nuevo sedentarismo. Un sedentarismo que pone en riesgo la vida de miles mientras intentan alcanzar un poco de humanidad.

Si bien la historia y el desarrollo de las sociedades siempre estuvieron ligados a los desplazamientos migratorios, hoy en día ellos son un claro signo de la globalización y de la cada vez más acentuada brecha entre ricos y pobres.

Todo parte de un sistema depredador y de los croupiers que mal reparten las barajas de la economía mundial.

Según datos de la ONU (cifras 2016), Europa y Asia son los continentes que recepcionan a la mayor cantidad de migrantes del planeta, 76 millones el primero y 75 millones el segundo.

África alberga a 21 millones, América Latina y el Caribe 9 millones y Oceanía 8. Además de tener las mayores poblaciones de inmigrantes, Europa y Asia son los continentes donde el número ha crecido más en los últimos quince años.

En tanto, en Estados Unidos la cantidad de migrantes alcanza los 46.627.102, lo que representa un 19,8% del total de inmigrantes internacionales, y 14,3% de la población total de EEUU.

Crear caos para obtener mano de obra barata

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Para el brasileño Theotonio Do Santos, uno de los creadores de la Teoría de la Dependencia, todo este movimiento geopolítico que se da a partir de la creciente migración planetaria, “tiene que ver con la disgregación del mundo en su conjunto que adquiere diversas formas y una es la de generación del caos, alrededor del cual aumenta la inmigración”. Así se lo señaló a Motor Económico cuando en oportunidad de las actividades realizadas por el Centro de la Cooperación por los 150 años de la aparición de “El Capital” de Carlos Marx, visitó Buenos Aires.

“Desde una manera más sutil se crea un mercado mundial conformado por un ejército social de reserva, un potencial de mano de obra mucho más barata, mal educada políticamente que es lo que le interesa al gran capital”.

“El punto de interés de la economía pasa por recuperar la tasa de explotación que han perdido durante los años ´50, ´60 y 70, en el período del gran crecimiento histórico”.´

El de los migrantes “es un universo que baja las conquistas laborales. Hay 10 millones más de personas en el sistema productivo y eso para el capital es un problema (por lo tanto) cuando se genera una situación de caos, significa que en forma inmediata se va a tener mano de obra barata.

Se cuenta con una masa colosal de gente y la tasa de explotación aprovecha esta situación”

Las mujeres protagonistas de los procesos migratorios

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El 50 por ciento de la población mundial está constituida por mujeres quienes aportan el 40% del PBI a nivel mundial.

Este porcentaje es el mismo que se da en las corrientes migratorias. La apropiación del territorio y su propio desarrollo laboral o profesional hace que se conviertan en protagonistas de estos procesos de migración. Pero también son las que solicitan protección internacional (son solicitantes de asilo, refugiadas, desplazadas, apátridas, entre otras).

Concretamente, las mujeres representan casi la mitad de los 244 millones de migrantes y la mitad de los 19,6 millones de personas refugiadas del mundo.

Son ellas las primeras en reaccionar y tomar medidas concretas ante una situación de crisis pues cumplen un papel nodal en el cuidado, sostén y reconstrucción de sus comunidades. Sin embargo, son muy pocos los marcos normativos y las políticas públicas que incorporan una perspectiva de género que se entienda con las necesidades, prioridades y voces de las mujeres refugiadas y migrantes.

Este proceso de feminización de las migraciones se relaciona con otros procesos como el de la feminización de los mercados de trabajo, e incluso, como plantea la socióloga neerlandesa Saskia Sassen, con la denominada feminización de la supervivencia.

Algunos datos (tomados de ONU Mujeres):

• Las personas migrantes, y en especial las mujeres migrantes, tienen índices de participación en la fuerza laboral (72,7 por ciento) más elevados que las personas no migrantes (63,9 por ciento).

• Casi uno de cada seis trabajadores domésticos en el mundo son migrantes internacionales; las mujeres representan el 73,4 por ciento del total de las trabajadoras y los trabajadores domésticos que son migrantes internacionales.

• Sin embargo, sólo 22 países ratificaron el Convenio de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos (núm. 189), que reconoce las vulnerabilidades adicionales de las mujeres trabajadoras domésticas y protege los derechos y la dignidad de todas las trabajadoras y todos los trabajadores domésticos.

• Hoy, el 50 por ciento de los refugiados del mundo son mujeres y niñas. No obstante, sólo el 4 por ciento de los proyectos de llamados interinstitucionales de las Naciones Unidas se destinaron a mujeres y niñas en 2014, y sólo el 0,4 por ciento de todos los fondos para estados frágiles se destinaron a grupos o ministerios de mujeres de 2012 a 2013.

• Según informes de las Naciones Unidas, el 60 por ciento de las muertes maternas que podrían evitarse tienen lugar en entornos humanitarios, y como mínimo 1 de cada 5 mujeres refugiadas o desplazadas fueron víctimas de violencia sexual.

El negocio de fabricar pobres

Las remesas, que son las transferencias de dinero realizadas por expatriados/as a sus países de origen, se han constituido para los países más pobres y pequeños en una fuente de ingresos que les permite mantener su mercado interno. Por el volumen que mueven conforman una nueva economía.

En 2016 las remesas a los países en desarrollo registradas oficialmente sumaron US$429.000 millones. Por su parte, las remesas totales, que incluyen los flujos destinados a países de ingreso alto fue de US$575.000 millones en 2016, lo que evidenció una contracción respecto al 2015 de un 1,2%, ya que estas ascendieron en ese año a US$582.000.

“Las remesas son una importante fuente de ingresos para millones de familias que viven en países en desarrollo. Por lo tanto, la caída de los flujos de remesas puede afectar gravemente la capacidad de las familias para recibir atención médica, educación y alimentación”, señaló oportunamente Rita Ramalho, directora interina del Grupo de Indicadores Mundiales del Banco Mundial. Falta aclarar que la disminución de los ingresos en calidad de remesas no sólo afecta a la familia destinataria, sino también a los países que dependen en mucho de esos ingresos.

América Latina y el Caribe fue la única región donde se evidenció un incremento de las remesas en 2016 con respecto a 2015 (6,9%, ubicándose en US$73.000 millones.

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Fuente: Banco Mundial

Para este año 2017 está previsto un crecimiento de las remesas de un 3,3% motorizado principalmente por México, El Salvador y Guatemala.

De hecho, en abril de este año se registró en México el mayor ingreso de divisas por ésta vía desde el estallido de la crisis financiera en el otoño del 2008, con un monto de 2 mil 305.9 millones de dólares, tal como cuenta el periódico La Jornada en su nota del día viernes 2 de junio.

La dependencia que muchos países tienen del ingreso de dinero a través de las remesas dejan expuesto el nivel de vulnerabilidad de los propios países y de muchos de sus habitantes, ya que sin políticas inclusivas y sin llegada de ese dinero alcanzarían la categoría de pobres extremos.

Impedir no es rescatar ni ayudar

La manipulación mediática y la distribución de propaganda enmascarada en información también es utilizada por los medios de comunicación dominantes a la hora de referirse a los procesos migratorios.

Como dice el periodista español especializado en análisis de los medios, Pascual Serrano “el lenguaje es lo que se dice, pero también lo que se destierra”. Cuando una noticia sobre muertes en el Mediterráneo es presentada como “Más de 1.300 migrantes murieron en el Mediterráneo en lo que va de 2017” hay algo que se dice, la cantidad de muertes, pero hay algo que se oculta: los verdaderos motivos que llevaron a que esa gente tenga que migrar y morir en aguas marítimas.

O si luego se agrega “y el mar en sí no es el único factor que incide en ese número”, ante esa afirmación es inevitable preguntarse ¿desde cuándo el mar es culpable de las muertes por naufragios?

La tragedia y la muerte tampoco conmueven a los grandes medios que (des) informan según sus propios intereses. De esta manera suelen presentar a las fuerzas de seguridad, que tienen el claro propósito de impedir el ingreso de los inmigrantes como rescatistas “salvadores de la humanidad”. “Rescatan a unos 2.900 migrantes en el Mediterráneo en un sólo día”, tituló el diario El Mundo de España el 18 de mayo de este año. Y en el cuerpo de la noticia dice: “Cerca de 2.900 migrantes fueron rescatados el jueves en el Mediterráneo; 2.300 de los cuales se dirigían hacia Italia, mientras que casi 580 fueron reconducidos a Libia, anunciaron guardacostas italianos y libios.

¿Rescataron o impidieron? La respuesta se devela al final de la nota cuando señala: “Las autoridades prohibieron las llegadas de migrantes a todos los puertos de Sicilia, principal meta de desembarque.” Sin embargo, lo que queda en la mente de los lectores y televidentes es que, en este caso, guardacostas italianos ejercieron una acción humanitaria de “rescate”.

El lingüista norteamericano Noam Chomsky plantea 10 estrategias de manipulación mediática, una de las cuales es la de “Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión”. Mostrar a las fuerzas de seguridad en trabajo de “rescate” de familias enteras y, principalmente niños, conmueve tanto al “público” que los motivos por los cuales se impidió el ingreso a un país ya no importa.

En búsqueda de la propia estación de Perpiñan

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El pintor catalán Salvador Dalí decía que en la estación ferroviaria de Perpiñán había encontrado el centro del Universo: “La estación es el lugar de todas mis alucinaciones. Allí veo todo de nuevo claro. Y he descubierto el por qué: dentro de la deriva de los continentes, la estación es un momento telúrico de permanencia. Para mí es como un exorcismo”, dicen que declaró el artista alguna vez en París, al finalizar su monumental obra en la que plasmó esta sensación, en el año 1965.

Los inmigrantes giran alrededor del mundo como la tierra alrededor del sol en busca de ese centro. Familias enteras o partidas, mujeres solas y hombres solos vagan por el planeta en su deseo de encontrar su propia estación de Perpiñán. Tal vez, como a Dalí, en la deriva por los continentes, hombres y mujeres encuentren esa estación que resulte su momento telúrico de permanencia.

*Por Beatriz Chisleanschi. Editora de Motor Económico. Periodista.

*http://www.motoreconomico.com.ar/aldea-global/informe-especial-sobre-migraciones-para-motor-de-ideas-los-nmades-un-estado-caminante