Los nuevos desafíos del siglo XXI para la Antártida y el rol de Argentina

*Mariano Memolli

La actividad antártica de Argentina siempre sostuvo a la ciencia y a la cooperación internacional como su eje. Esto se dio en el principios de la “conquista del continente helado”, a inicios del siglo XX, al apoyar expediciones de varios países y establecer una base de observación científica en 1904 dependiente del Ministerio de Agricultura y Ganadería, la base Orcadas. Luego de la firma del Tratado Antártico en 1959, se consagró al sexto continente destinado a la investigación científica, la paz y la cooperación internacional. Desde ese momento, el manejo de este continente está regulado por un sistema multilateral basado en la ciencia como su eje principal y la cooperación internacional.

El Programa Antártico Argentino participó en todos los foros multinacionales, regionales, académicos y de la comunidad, con la mayor cantidad de científicos posible en los últimos trece años. Lo mismo ocurrió en las campañas antárticas en dónde se trabajó con la premisa de incorporar jóvenes investigadores para que inicien la carrera como científicos especialistas en Antártida. La idea ha sido de promover la ciencia argentina en los foros internacionales y nacionales para influir en la toma de decisión a nivel internacional.

No obstante, existe un interés mundial creciente por la actividad científica en la Antártida y se ha generado una gran carrera internacional para evaluar qué país ostenta los mejores resultados en la investigación antártica.

Lejos quedaron los doce países que iniciaron el tratado antártico y participaron del Año Geofísico Internacional en 1957/58. Hoy participan en la Reunión Consultiva del Tratado Antártico 29 países con estatus de Miembro Consultivo y 25 países como Miembros Adherentes, un total de 54 países. En cuanto al Comité para la Investigación Científica Antártica (SCAR, su acrónimo inglés), institución científica de carácter no gubernamental, encontramos 43 países entre titulares y asociados, además de 9 uniones científicas internacionales.

La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) establece medidas de conservación en las aguas antárticas y subantárticas, y las cuotas de captura pesquera para especies marinas. La CCRVMA cuenta con 25 Miembros Plenos de los cuales 24 son Estados y uno es la Unión Europea y, además, 11 países Adherentes.

El Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (COMNAP en su acrónimo inglés) tiene representación gubernamental y sus miembros deben estar dentro de la Reunión Consultiva del Tratado Antártico. Todos sus miembros se repiten como Consultivos o Adherentes en las reuniones Consultivas del Tratado Antártico (RCTA). El COMNAP es un organismo de cooperación para el mejor soporte a la ciencia y establece pautas de cooperación internacional y lineamientos técnicos para operaciones antárticas. Sus miembros son los que organizan las campañas antárticas.

Es importante señalar que en varios casos los países no son los mismos en cada foro, habiendo naciones que no poseen programas antárticos pero tienen intereses pesqueros en el Sur de los océanos australes y por esa razón participan de la CCRVMA miembros como Namibia, (Miembro Titular), Islas Cook, Mauricio, Panamá, y Vanuatu (Adherentes). Ninguno de estos países está asociado a otro foro del Sistema del Tratado Antártico. En el caso del SCAR, los países que se asociaron para realizar actividad científica exclusivamente, pero deben contar con el apoyo de un Programa Antártico para el soporte logístico por no contar con recursos propios. Estos Miembros Asociados son Dinamarca, Irán, Suiza, y Tailandia.

El total de países que puede participar en el Sistema del Tratado Antártico son 63, además de las uniones científicas, la Unión Europea y los observadores en las RCTAs que son la Asociación de Internacional de Operadores de Turismo Antártico (IAATO), la Coalición para la Antártida y Océanos Australes (ASOC), Organización Marítima Internacional (OMI), la Organización Hidrográfica Internacional (OHI), la Organización Meteorológica Mundial, el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUMA), entre las organizaciones más destacadas.

El grado de complejidad para la toma de decisión por consenso es compleja. La idea de algunos países con políticas colonialistas es generar una mayor participación internacional para hacer tan complejo el sistema que impulse la pérdida del consenso con regla de oro. El consenso ha sido muy útil para nuestro país, Argentina, en el caso de las interpretaciones del Reino Unido respecto a las islas del Atlántico Sur ilegal e ilegítimamente ocupadas.

El nivel de asesoramiento del SCAR al nivel político que conduce el nivel geopolítico de la Antártida es muy relevante. Esto significa que existe una vinculación lineal entre la actividad científica y política, dónde el SCAR asesora al nivel político de más alto nivel, y sus recomendaciones son muy escuchadas para la toma de decisión. Este nivel político está representado en las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico (RCTAs) en dónde se adoptan medias vinculantes o casi vinculantes (recomendaciones).

El Comité de Protección Ambiental (CPA) se reúne en paralelo dentro de las RCTAs. Establece medidas de regulación ambiental para las actividades que se desarrollan en la Antártida, y también solicita asesoramiento al SCAR para tomar decisiones, para adoptar normativas que serán casi vinculantes para las Partes. Lo mismo ocurre en las Reuniones Consultivas con el asesoramiento científico. Son raras las veces en dónde una propuesta del SCAR no es tomada en cuenta por el nivel político.

El Comité Científico para las Investigaciones Antárticas (SCAR), es un organismo no gubernamental las decisiones se toman teniendo en cuenta la opinión de los científicos ya sea en los grupos de especialistas y en los plenarios por intermedio de los Delegados. El Presidente y el Comité Ejecutivo se eligen por mayoría en las votaciones de Delegados. Los Delegados deben representar a la institución científica que reúne la actividad científica de cada país. En el caso de Argentina es el Instituto Antártico Argentino. Las reuniones del SCAR (igual que COMNAP) son exclusivamente en idioma inglés al igual que los documentos que allí se tratan. En la RCTA, el Comité de Protección Ambiental (CPA) y la CCRVMA hay traducción simultánea en inglés francés, ruso y español. El lenguaje utilizado ha sido una barrera en algunos casos, pero los países, en el momento de establecer las bases para el reglamento de los foros SCAR y COMANP, establecieron el idioma inglés como bases de comunicación y solo puede cambiarse por consenso. El Programa Antártico Argentino propuso en año 2015 que el COMNAP utilizara la traducción simultánea a los cuatro idiomas. Este punto debió continuarse en el 2016.

En los últimos años el SCAR llevó a cabo una evaluación de cuál será la ciencia para los próximo 20 años. Se llamó Explorador de Horizontes (Horizon Scan). En este trabajo se establecieron los principales puntos de interés para la población general y la comunidad científica en particular. De este amplio trabajo surgieron 80 preguntas para responder que implican proyectos de muy alta complejidad y costos que deben llevar adelante los Programas Antárticos Nacionales. Este trabajo ha establecido la necesidad de alinear en una dirección a los proyectos de investigación científica, los Programas Nacionales, y los recursos humanos, logísticos y presupuestarios para la investigación en la Antártida y los océanos australes. Para ello reunieron una muestra representantes de todo el mundo que se reunieron para determinar cuáles eran las 80 preguntas más relevantes de un total de 1000 preguntas surgidas de una encuesta de alcance global. Estas no son simples preguntas de un cuestionario de colegio secundario, implican proyectos de muy alto impacto y políticas vinculadas a cuestiones geoestratégicas. El rol de las ciencias sociales se destaca dentro del contexto de proyectos al incluir la historia, la antropología y las ciencias sociales de una forma que nunca antes había ocurrido. La historia jugará un rol vinculante en el futuro, es la base de sustento de los intereses geoestratégicos de los países signatarios originales del Tratado Antártico y por ello la redacción del Artículo IV.

El otro punto es el fuerte y creciente interés en trabajar en los océanos australes y las islas subantárticas. Si bien este punto estuvo incluido en el interés científico desde la firma del Tratado Antártico, el interés ha sido creciente, basta con leer la estrategia del British Antarctic Survey (BAS) para la campaña antártica 2015/2016 que destina gran cantidad de recursos científicos para proyectos relacionados con la investigación en el Estrecho de Hoces (o Drake) para la presentación de la batimetría en un trabajo realizado con el Programa Antártico de los Estados Unidos (USAP) y el Alfred Wegener Institute de Alemania (AWI). Como referencia geográfica, este estrecho comienza al Sur del Canal de Beagle, límite Sur de la Argentina continental. También el British Antarctic Survey (BAS) desarrollará tareas evaluando las fallas geológicas en los fondos marinos, trabajará con boyas derivantes y robots parecidos a los drones, pero preparados para el agua, en algunos casos en superficie y en otros casos submarinos. Ciencia para el Atlántico Sur para conocer más de este océano en su riqueza ictícola, características físico químicas, fondos oceánicos y estado ambiental. De igual manera tienen proyectos de exploración satelital del continente y con presencia en estaciones móviles que pueden estar localizadas en los buques, en campamentos y en UAVs (drones). Los proyectos, en su mayoría se realizarán con cooperación internacional pero basados en la logística propia del BAS y continuará con los proyectos de difusión a nivel internacional.

El cambio climático global y el incremento del nivel de agua en los océanos desvela a muchos investigadores y se ve reflejado en la cantidad de veces que se repite el tema (ver mapa).

Incremento del Nivel del Mar | Sudamérica | 2016

En la mayoría de las veces, los grandes medios de comunicación argentinos prefieren repetir las noticias extranjeras que atender a los propios que realizan brillantes tareas.

Cómo cada proyecto del Horizon Scan, requiere de una logística, personal y presupuesto especial, el COMNAP (Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales) realizó un taller en Tromso, Noruega, en dónde se evaluaron los requerimientos científicos, los recursos, la cooperación entre Programas Antárticos y los costos. Dentro de las conclusiones que están publicadas en un trabajo en la Revista Antarctic Science (también traducido y publicado por ECOAntártida), concluyen con la necesidad de incrementar los presupuestos para la investigación científica de los próximos 20 años, con gasto en equipamiento científico del orden de cientos de miles de dólares hasta miles de millones en el caso de plataformas satelitales para la investigación científica. Los gastos en robótica y estaciones de monitoreo automatizadas tienen un interés muy particular en la “familia antártica”, al igual que conexiones informáticas con un gran ancho de banda.

En estos tres últimos puntos la República Argentina, se había puesto ente las primeras naciones de desarrollo tecnológico. Se instalaron antenas de recepción y emisión para un gran ancho de banda para transmisión de datos y telefonía IP (por internet a través de enlaces satelitales por el programa Argentina Conectada), también el ARSAT I y II sirvieron de base para las conexiones que brindan un ancho de banda ideal en la Antártida, para recibir y transmitir datos de estaciones remotas cuya “pisada” o área de cobertura llega hasta el Polo Sur. Recordemos que se trata de satélites geoestacionarios, pero que se utilizaron otros satélites fabricados en el INVAP con el aporte de la CONAE y cooperación internacional, del tipo orbitales, como el SABIA-MAR I o los del tipo SAC, en dónde podían evaluarse muchos datos científicos. El Instituto Antártico Argentino probó su utilidad para evaluar la masa de los glaciares de manera remota con un gran éxito, fue en la campaña antártica 2014/2015. Otro dato muy relevante fue la necesidad de equipos robotizados para captura de datos de manera remota.

La industria PyME argentina desarrolló capacidades para realizar insumos robotizados, de manera artesanal, pero que de la misma manera que trabajó el INVAP con la CONAE, se podrían haber desarrollado drones, boyas fijas y derivantes, y robots para misiones oceanográficas aprovechando la capacidad científica de las universidades nacionales, la supervisión del INTI, el interés de las PyMEs y las necesidades nacionales e internacionales para la investigación en la Antártida, era posible crecer a gran escala en la carrera por el conocimiento en la región sur polar.

También se señaló, en este taller llamado ARC (Antarctic Road Map) la importancia del acceso permanente a diferentes sectores de la Antártida. Es central que la Argentina desarrolle las capacidades científicas en todas sus bases y que esa sea la verdadera política para las campañas antárticas. Le evaluación de la gestión en cada base es la producción científica y el mayor porcentaje posible de cumplimiento de los proyectos científicos planificados. La actividad científica es la base central para los próximos 20 años de gestión, además de la protección ambiental.

La preocupación por los recursos humanos capacitados para llevar adelante la investigación en la región sur polar también desveló a la comunidad internacional por la dificultad de formar y mantener personal científico y técnico altamente capacitado para las tareas en la Antártida.

El Programa Antártico Argentino tiene ventajas comparativas dado el enorme interés que despierta en jóvenes científicos y en los logísticos de las Fuerzas Armadas y civiles. Pero para que este ciclo virtuoso siga incrementando las fortalezas nacionales para la Antártida y el Atlántico Sur, debe seguir existiendo un sistema universitario que forme egresados con capacidad de continuar su carrera como científico y debe existir un sistema de carrera científica como la del Instituto Antártico Argentino y la del CONICET. Bajando los presupuestos de universidades, de las campañas antárticas y cerrando la posibilidad a investigadores jóvenes, nos encontraremos del lado de los resignados a ver el crecimiento de los demás países y dando una falsa imagen de la presencia como la base excluyente de los Derechos Nacionales en la Antártida. Hoy los Derechos se hacen valer con la presencia, la investigación científica, la protección ambiental y el desarrollo de la industria nacional.

Sería interesante conocer a qué rama de la actividad antártica se destinaron los fondos (el dinero) de los ahorros realizados en el alquiler de medios, si creció la presencia científica y el número de proyectos respecto a las campañas anteriores. La constante referencia a hechos de corrupción no justifica la disminución presupuestaria para la actividad científica antártica, en especial la destinada al Atlántico Sur e islas subantárticas, como estaba planificado, ni justifica la no continuidad de los proyectos de crecimiento de plataformas científicas en bases, buques, campamentos proyectos satelitales, entre otros de innovación productiva.

La situación de la investigación científica es delicada y de gran importancia en el actual contexto geopolítico, la ciencia no es la excusa para estar en la Antártida, es la aplicación de varias leyes nacionales y decretos que fijan una posición histórica respecto a una verdadera Política Nacional iniciada por el Perito Francisco Pascasio Moreno y por el Gral. Juan Domingo Perón, entre sus impulsores primarios, en dónde la ciencia está ubicada en el centro de la escena, al igual que la protección ambiental.

Los errores de cálculo respecto al rol de la investigación científica y desarrollo tecnológico no tienen una repercusión inmediata, pero las consecuencias son graves a mediano y largo plazo. La comunidad internacional, con países con gobiernos de todas las ideologías políticas evaluaron y juzgaron de manera positiva el incremento de las capacidades científicas para la investigación antártica.

La actual complejidad internacional, el creciente interés por la región austral de los océanos, islas subantárticas y la Antártida hace necesaria la necesidad de fortalecer todo el sistema científico y de innovación con un sistema de apoyo dedicado a fortalecer los proyectos científicos y no que la logística se fortalezca a sí misma con campañas mediáticas que en nada contribuyen al verdadero sustento de lo propio. Eso propio es la Soberanía.

Por el Dr. Mariano Memolli, Presidente de ECOAntartida