La Patria Grande será con la Antártida, o no será

 

*Manuel Valenti Randi

¿Por qué es importante geopolíticamente la Antártida y el Atlántico sur?

¿Por qué es importante que los jóvenes reflexionemos y nos involucremos sobre la Antártida?

La cuestión de la Antártida y el Atlántico sur para comprenderla en su importancia estratégica hay que hacerlo desde la ​geopolítica. Se la define como la ciencia que establece que las características geográficas, desempeñan un papel decisivo en la vida de los Estados. La geopolítica proporciona al conductor político el sentido geográfico necesario para gobernar. Esta es la forma de adquirir orientación a la hora de pensar la acción política. Debemos pensar los escenarios políticos y Estratégicos en la geografía Latinoamericana y bicontinental.

Desde nuestro enfoque la geopolítica mira lo ​universal situado, es decir, el lugar de donde miramos determina cómo vamos a entender los fenómenos internacionales. Según Perón la particularidad de una Nación está dada por su circunstancia histórica y geopolítica y es desde allí donde debe pensar la acción política en el escenario internacional.

La Antártida nos pertenece por: geografía, historia y actos de ocupación y ejercicio de soberanía. Geográficamente Argentina y Chile son los dos países más cercanos al continente blanco, por lo que es la continuación natural de su territorio. Nuestra mirada es también ​autocentrada. Es decir desde y para Los intereses nacionales y populares Latinoamericanos.

Como Nación, es importante pensarnos dentro de un lugar específico del concierto de naciones, porque la Argentina nunca se manejó ni se manejará aislada del mundo, por el simple hecho de que desde la llegada de los españoles a América, Latinoamérica se encuentra encuadrada en el sistema-mundo globalizado, por la economía, la política y la comunicación.

La disyuntiva se establece en torno a si nos relacionamos con el mundo de forma subordinada a los imperialismo de turno o de forma autónoma y autocentrada. Hay dos formas de pararnos ante el concierto de naciones y está relacionado en cómo nos proyectamos hacia el mundo y hacia la Antártida y el Atlántico Sur: esta es la visión de la Patria Chica y la Patria Grande.

La Patria Chica ve su límite hasta dónde llega su mercado financiero, transnacionalizado y de producción de commodities, es decir, piensan desde y hasta la Pampa Húmeda. La extensión geográfica es un problema para este proyecto, todo sector que no sea “competitivo” a nivel internacional, no es rentable por lo tanto, es un costo, por lo cual está sujeto a la extranjerización de su explotación e implica la desarticulación de políticas públicas de ocupación efectiva y ejercicio de soberanía plena sobre el territorio.

La Antártida es un costo para ellos, es derrochar dinero. A su vez, desde su visión, implica entrar en conflicto con una potencia, Gran Bretaña. Desde la óptica del realismo periférico, desde la cual piensan, no es bueno confrontar con los poderosos aunque implique perder tu territorio, es decir, la soberanía política o la independencia económica. En esta línea de pensamiento se inscribe el actual presidente, Mauricio Macri.

La Patria Grande se proyecta hacia todos el espacio iberoamericano, donde la unidad es lingüística, cultural, histórica, política. Es el proyecto de reunificación como única posibilidad de decidir por nosotros mismos. Hoy, la Patria Grande se construye y defiende en nuestro suelo americano, su cielo, espacio, ciberespacio, mar, océanos. Esta perspectiva, desde la que nosotros nos posicionamos, es argentina en lo particular, latinoamericana en lo general y bicontinental en lo proyectual. Entendemos que la Antártida argentina y el Atlántico Sur son territorios hacia donde debemos proyectar nuestra política exterior, de forma pacífica, respetando el derecho internacional, pero de forma activa y propositiva.

Para los Patria Grande siempre tuvo una política de frontera, de defensa y búsqueda de ejercicio de soberanía sobre su territorio, que incluye todo el territorio Latinoamericano, El Atlántico sur y la Antártida latinoamericana.

El tratado antártico plantea: “Ningún acto o actividad que se lleva a cabo mientras el presente tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región. No se harán nuevas reclamaciones de soberanía territorial en la Antártida ni se ampliarán las reclamaciones anteriormente hechas valer, mientras el presente tratado se halle en vigencia.”

Desde hace 30 años se perdió el plazo de vigencia del tratado. Cualquier país podría llamar a una reunión extraordinaria y pedir que se establezcan los límites territoriales del continente blanco, pero sería necesario voto unánime de Reunión Consultiva del Tratado Antártico para que el territorio se divida. Por lo tanto todas las formas de ocupación y ejercicio de soberanía pacífica, basadas en el desarrollo científico tecnológico y respetando el medio ambiente tienen un valor político y simbólico fundamental.

Por esta razón es importante que las nuevas generaciones reflexionemos y actuemos estratégica y políticamente nuestro proyecto de país incluyendo al Atlántico Sur y la Antártida. Este es un espacio para proyectar en base a la defensa integral de la Nación Argentina y Latinoamericana.

El ejercicio de la soberanía en el Atlántico Sur como en la Antártida se puede hacer de forma sustentable y que aporte al desarrollo integral de la Nación mediante avances tecnológicos, desarrollo industrial, generación de empleos explotación de recursos naturales ictícolas, hidrocarburíferos. Sería una forma de proyectarnos en una lógica de desarrollo sustentable y autonomía, pensado en la búsqueda de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

Es necesario generar conciencia sobre esto, por eso creo que los jóvenes tenemos un rol fundamental en la propuesta de Eco Antártida de Elaborar informes, investigaciones y publicaciones de carácter científico, educativo y académico como en Organizar eventos académicos, educativos y culturales, como así también impulsar la creación del Ente Autárquico Nacional Comisión Nacional del Antártico, para darle centralidad y mayor jerarquía a la política antártica.

*Por Manuel Valenti Randi, estudiante de Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Lanús), director de CENACK.