La baja del precio del petróleo: Condiciones de posibilidad y efectos

 

*Mariela Cuadro.

La baja del precio del petróleo durante el último año (julio 2015-junio 2016) ha sido uno de los rasgos más sobresalientes de la política que involucra a los países del Golfo. La misma los ha afectado tanto en sus relaciones externas como en aquéllas internas, llevándolos a continuar por la senda de transformación de sus políticas.

Sin embargo, postular que estos países y particularmente Arabia Saudita han sido meras víctimas de las vicisitudes del mercado del crudo implica desconocer el rol activo que la Casa de Al-Saud ha tenido en el desplome de los precios energéticos que durante el período analizado han tocado un piso de 28.43 dólares el barril Brent1, constituyéndose en el mayor recorte de precios desde la última crisis del petróleo en 1986. En efecto, desde mediados del año pasado, el precio del crudo Brent acumuló una baja del 51.3%2.

El rol activo de Arabia Saudita en este desplome aparece vinculado con que el Estado del Golfo decidió no sólo no disminuir su producción ante un aumento de la oferta a nivel mundial, sino incrementarla. Este movimiento fue leído por la mayor parte de los analistas como un modo de conservar su posición en el mercado ante el meteórico ascenso de la producción en Estados Unidos, explicado por la novedosa técnica del fracking. Así, la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) atribuye esta situación a un exceso de oferta -unos 3 millones de barriles diarios-. El problema radica en que, pese a ello, ningún país está dispuesto a cerrar el grifo. En efecto, la producción de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) aumentó 1.6 millones de barriles por día desde fines del 2014, con el objetivo de bajar los precios para seguir controlando el mercado, en el convencimiento de que el resto de los países no tendrían recursos financieros suficientes para producir petróleo, ya que sus costos de extracción son más caros que los del Golfo Árabe/Pérsico. Sin embargo, Estados Unidos ha continuado incrementando su producción y los expertos de la consultora IHS creen que las petroleras estadounidenses podrán reducir sus costos en un 45%.

En efecto, un informe de la británica BP anunció que los productores de petróleo shale en Rusia y en Estados Unidos han superado a Arabia Saudita como el principal productor de petróleo en 2014. La alta producción de crudo por parte de la potencia norteamericana, que alcanzó los 1.6 millones de barriles durante el año 2014, lo convirtió, según este informe, en el mayor productor de petróleo por primera vez desde 1975.

Son estos datos los que precisamente vienen remarcando los analistas que sostienen que el empuje de los precios del petróleo a la baja es una política deliberada del reino saudí que lucha por mantener su lugar en el mercado del crudo. Cuán efectiva ha sido la estrategia es un tópico contestado, con ciertos analistas subrayando que la producción en Estados Unidos no se detuvo como esperaba el gobierno saudí y que la baja del precio del crudo le ha ocasionado muchos problemas fiscales al reino, y otros planteando que sí ha frenado el boom energético norteamericano.

La producción de Rusia, en máximos históricos, también contribuye a la baja de precios. A esto hay que añadir el retorno de Irán a los mercados, levantadas las sanciones en su contra por su plan nuclear, que sumaría al mercado 730 mil barriles diarios, lo que aumentará más la cantidad de petróleo disponible. El escenario se complicó aún más por la desaceleración de China que es el segundo mayor consumidor mundial de crudo. La actividad en el sector manufacturero de China se contrajo en el mes de agosto del año pasado a su ritmo más desacelerado en seis años, debido a la debilidad de la demanda doméstica y de las exportaciones. La caída de la bolsa china en un 30% a fines del mes de agosto impactó negativamente sobre las bolsas de la subregión, poniendo de relieve la importancia de la economía china para las del Golfo: una ralentización de la economía asiática implica una mayor presión a la baja para los precios del crudo, siendo Arabia Saudita su mayor proveedor y Omán exportando la mitad de su energía a China.

Los analistas no prevén que este escenario vaya a modificarse en el corto plazo. Un informe del Citigroup advirtió sobre un 90 por ciento de probabilidades de que el precio del barril baje hasta los 30 dólares, mientras que el Banco Mundial pronosticó un descenso promedio del precio de 10 dólares durante el 2016.

En este contexto, e instados por países que se encuentran gravemente afectados por la baja del precio del crudo, a principios de 2016 Rusia, Arabia Saudita, Qatar y Venezuela acordaron el congelamiento de la producción del petróleo a los niveles de enero de 20163. No obstante, pusieron como condición que otros grandes jugadores pertenecientes a la OPEP y externos a ella se plieguen. Entre los primeros debe destacarse a Irán quien, liberado de las sanciones en su contra producto del acuerdo en torno a su plan nuclear, busca recuperar su cuota en los mercados para lo cual ha aumentado su producción con vistas a la exportación. Por esta razón, Irán no ha aceptado el acuerdo y la reunión con dicho objetivo llevada a cabo en Doha en abril de este año fracasó.

Además de impactar en sus relaciones exteriores, el bajo precio del crudo ha generado efectos en la economía doméstica de los países analizados. Efectivamente, sus arcas se encuentran en un proceso de vaciamiento, puesto que sus ingresos (en mayor o menor medida fuertemente dependientes de la exportación energética) han disminuido. Para contrarrestar el drenaje, los países del Golfo han comenzado a tomar medidas paliativas.

Se han entregado distintas estimaciones del rojo que enfrentan estos países. Así, por ejemplo, el HSBC4 calculó que los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en su conjunto llevan acumulado un déficit de deuda (soberana, financiera y corporativa) de 94 mil millones de dólares cuyo pago podría dificultárseles de seguir estos niveles de precios del crudo. De entre ellos, el que posee más obligaciones a pagar o refinanciar en el período 2016-2017 es Emiratos Árabes Unidos (EAU), seguido por Bahréin y por Qatar. En relación a los sectores más afectados, las instituciones financieras explican un 22% del total de esta deuda, dando cuenta de la importancia de este sector en las economías de estos países y sugiriendo la posibilidad de una disminución de la liquidez, un aumento de las tasas de interés y calificaciones a la baja por parte de las agencias calificadoras internacionales.

El Banco Comercial de Abu Dabi concuerda con su contraparte. De acuerdo a la institución financiera emiratí, uno de los principales instrumentos que serán utilizados para paliar el déficit será la emisión de deuda doméstica, impactando adversamente en la liquidez del sector bancario en la región. Éste ya ha comenzado a sufrir los impactos de la crisis, especialmente el perteneciente a EAU: no sólo ha disminuido el crecimiento de los préstamos y han aumentado las cesaciones de pago, sino que el United Arab Bank de Sharjah registró una pérdida de 166 millones de dírhams (45.20 millones de dólares) en 2015. Por su parte, el Union National Bank y el National Bank of Fujairah también informaron fuertes caídas en sus ganancias.

En este marco, en febrero la calificadora de riesgo S&P bajó la calificación de Bahréin a BB y de Omán a BBB-, colocándolos por debajo del grado de inversión. Por su parte, Arabia Saudita recibió lo propio pasando a una A-. Bahréin ha pedido 600 millones de dólares a fines de febrero, 275 a pagar en 5 años a una tasa de 5.95% y los restantes 325 millones a pagar a 10 años a una tasa de 7.65%. Asimismo, existieron reportes de que el gobierno de Qatar también se encuentra en negociaciones con bancos con el objetivo de emitir un sukuk (bono islámico) soberano para paliar el déficit de 12.8 mil millones de dólares que tiene previsto para el 2016. El rojo en las cuentas del emirato quedó en evidencia con el cierre de Al Jazeera America a finales de enero.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que el déficit fiscal agregado del año 2015 de los países del CCG en su conjunto se elevó a unos 145 mil millones de dólares. La institución financiera prevé para este año un déficit del 13% del PBI del CCG5. Además de la emisión de deuda local, en su reunión con los ministros de finanzas del CCG, el FMI urgió a los países a emprender reformas en su sistema económico doméstico, especialmente en la política de subsidios (urgiendo a la eliminación de los mismos) y en la de impuestos (propiciando la implantación de impuestos tales como el Impuesto al Valor Agregado – IVA-, impuesto a la propiedad, a las corporaciones y a los ingresos personales). La idea fue repetida por la titular de la institución, Christine Lagarde, ante los ministros de finanzas en el Foro Árabe Fiscal que tuvo lugar en Abu Dabi. Lagarde señaló también que, dadas las holgadas reservas que poseen los países del Golfo, tienen la capacidad de ir introduciendo los cambios recomendados a lo largo de varios años y, así, lograr un impacto limitado en las tasas de crecimiento de las economías.

En este contexto, los gobiernos subregionales han planteado diversos modos de reforma fiscal que incluyen la reducción de subsidios, la diversificación de la recaudación o la introducción de impuestos, incluyendo el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Así, EAU desreguló los precios de la nafta y del diesel a partir del 1 de agosto de 2015, vinculándolos a los vaivenes del mercado mundial. Si bien esta política puede ser explicada debido a la baja del precio del crudo, también puede serlo por presiones del FMI que viene urgiendo desde hace varios años a los gobiernos de la subregión a que levanten los subsidios a la energía. En este sentido, y teniendo en cuenta que el déficit fiscal emiratí fue proyectado en un 1.8% de su Producto Bruto Interno (PBI) (lo cual no explica por sí mismo la urgencia en el recorte de los subsidios), puede arriesgarse que los EAU aprovecharon la ocasión para satisfacer una demanda del organismo financiero internacional largamente insatisfecha. De todas maneras, es válido aclarar que la justificación del gobierno estuvo basada en cuestiones ambientales, generacionales y de desarrollo económico. El recorte implicó una suba de la nafta del 24%.

Arabia Saudita también efectivizó un recorte de los subsidios a la energía provocando un aumento de los precios internos de la nafta del 50%. En enero de este año le siguieron Bahréin, Omán y Qatar. Los dos últimos aumentaron sus precios internos de nafta en un 30%, mientras que Bahréin hizo lo propio en un 60%. Se trata de una fuerte reforma para estos países que suelen mantener los precios de las naftas sin cambiar durante años. Sin embargo, las agencias calificadoras internacionales recibieron las reformas con escepticismo. Así, Moody’s planteó que la eliminación de los subsidios a las naftas no es suficiente para paliar los déficits de estos países puesto que implican tan sólo un 0.5% del PBI cuando los déficits están estimados en un 12.4% del PBI.

En cuanto al aspecto impositivo, los países del CCG acordaron introducir un IVA de un 5% a más tardar en el año 2018. La tasa dejará exentos a sectores como la educación y la salud, así como a los alimentos que conforman la canasta básica.

Además de los instrumentos mencionados y como se planteó, los Estados del Golfo están buscando distintos modos de sobrellevar el déficit. Así, en Arabia Saudita, el hijo del rey, Vice-Príncipe Heredero y Jefe del Consejo de Asuntos Económicos y de Desarrollo, Mohammed Bin Salmán, está a la cabeza de la reforma de instituciones económicas claves del reino, considerando vender acciones de entidades y compañías estatales como puertos, ferrocarriles, utilidades y aeropuertos, así como privatizar el sector de salud y el educacional6. En uno de los acontecimientos económicos y políticos más relevantes del período, el Vice Príncipe Heredero reveló en una entrevista con The Economist que Arabia Saudita estaba considerando una oferta pública inicial para la firma Aramco. En la citada entrevista, el Vice-Príncipe Heredero también postuló la posibilidad de explotar áreas subutilizadas como el turismo religioso, de forma tal de valorizar los terrenos fiscales en La Meca y Medina. Asimismo, hizo referencia a una superficie de 5 millones de metros cuadrados con playa no-utilizados en Jeddah. Todos estos anuncios realizados para la corporación mediática británica se vieron plasmados en el documento Visión Saudí 2030 del cual se entregan algunos detalles más adelante.

En EAU también se escucharon voces a favor de responder a la crisis con más neoliberalización de la economía. De esta manera, el ex economista en jefe del Centro Internacional Financiero de Dubai, Nasser Saidi, llamó al relajamiento de las restricciones a la propiedad extranjera, el fin de los monopolios en las telecomunicaciones y otros sectores, una ola de privatizaciones y la incorporación del IVA.

En este marco, el Presidente de la Autoridad General Saudí de Inversiones (SAGIA), Abdullah al-Othman, anunció que el reino apunta a cuanto menos doblar el influjo de inversión extranjera directa en los próximos 10 años. Con este fin, se está barajando la posibilidad de remover obstáculos burocráticos o regulatorios, llamando a las firmas extranjeras a explicitar sus preocupaciones y molestias a fin de que se puedan subsanar. De acuerdo con alOthman, una de las áreas de mayor atracción para los extranjeros es la minería, puesto que el reino es depósito de fosfato, bauxita, metales básicos, uranio y oro. Como modelo para posibles proyectos en el futuro, la estatal Minera Saudí comenzó a producir cobre en diciembre de 2015 en conjunto con la Barrick Gold de Canadá.

En este contexto, un informe de Coface, aseguradora de crédito global, vaticinó una baja del crecimiento de los países del CCG tanto para el 2015 como para el 2016 (de 3.4% y 3.7%, respectivamente). Este sería uno de varios reportes negativos respecto de las expectativas de crecimiento económico del Golfo. Según el texto, los países más afectados por el descenso en el precio del crudo han sido Omán y Bahréin. Sin embargo, como se postuló, todos los Estados debieron reaccionar a la nueva coyuntura.

Otro efecto de la baja del precio del petróleo ha sido que las calificadoras de riesgo globales han revisado sus puntajes de deuda soberana. Así, a modo de ejemplo, Standard & Poor ha rebajado el puntaje de la deuda soberana de Arabia Saudita, subrayando un aumento en el riesgo debido a la situación macroeconómica del país. En este marco, Riad decidió recurrir al financiamiento externo de todas maneras, dando cuenta de que tiene la voluntad de sostener su lucha por conservar su lugar en el mercado energético a través del endeudamiento. Así, durante el período en revisión ha lanzado su primer bono soberano desde el año 2007. En lo que va del año, el gobierno saudí ha vendido un aproximado de 4 mil millones de dólares en bonos a bancos locales. De acuerdo con el FMI, el déficit estimado de Arabia Saudita para este año será de unos 150 mil millones de dólares, el equivalente a un 20% de su PBI. Hasta el lanzamiento de los bonos, Riad estuvo cubriendo su déficit con reservas, habiendo gastado el gobierno unos 65 mil millones de dólares durante el año 2015, según el jefe del banco central, Fahad Al-Mubarak.

Arabia Saudita también buscó incentivar la inversión extranjera en el marco de la crisis del precio del petróleo. De este modo, la SAGIA anunció que permitirá a los inversores extranjeros conservar el 100% de las ganancias de los negocios de ventas al por mayor y al por menor. Hasta el momento, este tipo de inversores extranjeros podía conservar hasta un 75% de sus ganancias. La medida no sólo está vinculada con el descenso de precios del producto que explica el 85% de los ingresos del país del Golfo, sino también con su política de saudización que apunta a crear trabajo para los ciudadanos saudíes. Además, la petrolera saudí Aramco abrirá nuevos proyectos de refinería, distribución y apoyo logístico a la participación extranjera.

Quizá una de las noticias más esperadas por los grandes actores del mercado mundial fue la apertura de la bolsa saudí (Tadawul) a inversiones extranjeras llevada a cabo el lunes 15 de junio de 2015. Si bien largamente anunciada, también puede pensarse la decisión como condicionada por el crecimiento del déficit saudí y su necesidad de disminuir su dependencia del petróleo. A pesar de las grandes expectativas, los compradores no aparecieron. Según arriesgó The Wall Street Journal, esto tendría que ver con que algunos posibles compradores al momento de la apertura aún no habían obtenido la licencia necesaria (aunque sólo media docena de instituciones extranjeras habían aplicado para conseguirla), con la falta de claridad en las reglas y con que la valuación de las acciones era algo elevada. Según opinaron distintos expertos, la tibieza en la reacción de los capitales extranjeros es normal. Por su parte, el capital local fue el que más participó. A largo plazo, se espera que el mercado saudí -que comercia un promedio de 2 mil millones a 2.5 mil millones de dólares por día- atraiga a unos 40 mil millones de dólares en inversión extranjera, especialmente luego de que Arabia Saudita sea clasificada como mercado emergente por el MSCI, lo que el CEO de Tadawul espera que ocurra en el año 2017.

Todas estas modificaciones tuvieron su correlato en importantes cambios y enroques de funcionarios políticos. Así, el entonces Ministro de Petróleo saudí Al-Naimi, quien había cumplido esa función desde el año 1995, fue desplazado de su cargo y remplazado por el Director de Aramco, Khalid Al-Falih. Como sucedió en otros casos de desplazamientos de importantes funcionarios saudíes, Al-Naimi fue reubicado, en este caso como Ministro de Energía, Industria y Recursos Minerales. El enroque fue acompañado por otra media docena de cambios en ministerios y comisiones con el objetivo de mejorar la respuesta y eficiencia del gobierno. Las modificaciones también incluyeron el establecimiento de nuevas comisiones para la cultura y el entretenimiento en línea con la Visión Saudí 2030.

Es importante resaltar que el desplazamiento de Al-Naimi se da en el marco de una disputa entre el ex ministro y Mohammed Bin Salmán en torno al control de la producción y de la distribución del crudo del país árabe. El desencuentro entre ambos funcionarios se manifestó durante la reunión en Doha en la que se trató la propuesta de congelamiento de producción del crudo a los niveles de enero de 2016: mientras que Bin Salmán llamó a la delegación saudí a retirarse de la misma si Irán no se presentaba, Al-Naimi insistió en buscar el congelamiento de la producción de cualquier modo. La renuncia del ministro pone en evidencia, una vez más, los tectónicos cambios que se están dando en la organización política e institucional de Arabia Saudita desde la llegada al poder del Rey Salmán.

Anexo sobre la Visión Saudí 2030

La denominada Visión Saudí 2030 es una estrategia de país elaborada principalmente por Bin Salmán en tanto jefe del Consejo de Asuntos Económicos y de Desarrollo que aspira a sentar las bases para el desarrollo saudí en el marco de los bajos precios del petróleo que golpean a la economía del país árabe.

El texto de la Visión está estructurado en torno a tres “pilares”. El primero de ellos coloca a Arabia Saudita en el centro de los mundos árabe e islámico. El segundo radica en la “determinación” de la Casa de Al-Saud de convertirse en un centro de inversiones internacional. Por último, el tercer pilar da cuenta de la posición geoestratégica de Arabia Saudita y tiene como objetivo transformar al reino en un punto de encuentro comercial que una a los continentes de Asia, África y Europa. Por otra parte, la Visión saudí “está construida alrededor de tres temas: una sociedad vibrante, una economía y un fuerte fundamento para la prosperidad económica”.

Respecto al primer punto, el texto hace hincapié en el carácter islámico de la sociedad saudí y en los valores que la sustentan. De entre estos últimos, se destacan la moderación, la tolerancia, la excelencia, la disciplina, la equidad y la transparencia. En este marco, el hecho de ser asiento de los dos principales lugares sagrados del Islam es destacado, señalando el compromiso asumido con los visitantes musulmanes para ofrecerles mejores sistemas de circulación y accesibilidad a ellos. Se pone el acento en lo logrado (la expansión de las Dos Mezquitas Sagradas, la modernización y ampliación de los aeropuertos, el lanzamiento del proyecto del subterráneo de La Meca) y se fijan nuevas metas. Estas últimas están vinculadas al desarrollo del sector del turismo que se viene anunciando desde las altas esferas políticas saudíes. De este modo, se aspira a recibir 30 millones de peregrinos al año, siendo el número anual actual de 8 millones.

Uno de los notables cambios respecto de la dimensión social radica en el aliento que la Visión pretende darle al entretenimiento, calificándolo como una parte fundamental del bienestar humano. El entretenimiento -vinculado a lo cultural- también es pensado como un espacio de desarrollo económico entre cuyos beneficios se encuentra la creación de empleos (como en el caso del turismo, también ligados al sector servicios). Pero no sólo se busca incorporar el entretenimiento, sino también, desarrollar la capacidad deportiva de Arabia Saudita. En ambos proyectos se pretende la participación tanto del sector público como del privado.

La educación es otro de los campos abordados por la Visión en el marco del tratamiento de la cuestión social. Al respecto, cabe destacar que, de acuerdo al texto, se buscará enfocar la educación en la constitución del “carácter” de los niños, subrayándose la importancia del desarrollo de “valores de iniciativa, persistencia y liderazgo”. El objetivo de hacer hincapié en estos valores radica en lograr el “empoderamiento” de la sociedad. Para tal fin, también la Visión aborda la modificación del sistema de Estado benefactor de modo tal de hacerlo más “eficiente (…) y más justo”. En este marco, se anuncia el redireccionamiento de los subsidios al combustible, al alimento, al agua y a la electricidad hacia aquellos sectores más necesitados. En cuanto a la salud, se ponderan las mejoras logradas y se plantea la necesidad de preparar al sector de la salud para la “privatización a largo plazo”, teniendo como objetivo un sistema que “promueva la competencia y la transparencia entre los proveedores”. De este modo, se espera aumentar la esperanza de vida de los 74 años actuales a los 80.

Como se afirmó, el segundo tema que aborda el texto es el de una economía pujante. Para alcanzarla, se postula la necesidad de adaptar la currícula educativa a las necesidades del mercado. En este marco, la Visión se propone que para el año 2030 al menos 5 universidades saudíes se encuentren en el ranking de las 200 mejores universidades del mundo. Asimismo, se destaca la importancia de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) como generadoras de empleo.

Para alcanzar la tasa de crecimiento económica deseada se propone no restringirse a las habilidades y capacidades de los nacionales sauditas, sino también ir a buscarlas más allá de las fronteras. De esta manera, se suspende el proyecto de saudización de la economía, privilegiando el desarrollo. A fin de que Arabia Saudita sea más atractivo como lugar en el que vivir para los no-nacionales, se postula la voluntad de permitirles ser propietarios en ciertas áreas, así como el establecimiento de más escuelas privadas y la adopción de un sistema más rápido y práctico de adquirir visas y permisos de residencia.

Los puntos generales para desarrollar la estrategia de la Visión Saudí 2030 en el ámbito de la economía son: la diversificación de la economía, la liberación de las capacidades de los distintos sectores económicos no explotados, y la privatización de algunos sectores gubernamentales.

El objetivo de las privatizaciones que, tal como señala el documento analizado, ya están en curso, radica en diversificar los ingresos fiscales de modo tal de poder reinvertirlos en espacios de impacto de largo plazo. Para esto, la Visión se propone mejorar los mecanismos de inversiones, particularmente luego de transferir la estatal Aramco al Fondo Público de Inversiones, de modo tal de utilizar el dinero generado por la petrolera en otros sectores económicos. Así, se espera que el Fondo Público de Inversiones sea el fondo soberano más grande del mundo. Es interesante notar que se aclara que el mismo no competirá con el sector privado sino que funcionará como inversor en aquellos espacios económicos que requieran de ingentes sumas de dinero, actuando, de este modo, como un “capitalista colectivo ideal”, en términos de Friedrich Engels.

Para lograr estos objetivos, el documento postula que se hará necesaria la formación de un mercado financiero y de capital “abierto al mundo”. Entre los sectores que se destacan como principales focos de diversificación se encuentran: los sectores de energía renovable y equipamientos industriales, el de turismo, el de la tecnología, y el de la minería. Se aclara que el incentivo de estos sectores no implica hacer a un lado el petrolífero y los sectores a él adyacentes.

El objetivo último del proceso de privatizaciones es, de acuerdo al texto analizado, que el sector privado se encargue de proveer los servicios requeridos y que el rol del Estado (que representa un 60% de las inversiones saudíes) se limite a la regulación y control de los mismos.

Como se mencionó, uno de los sectores que se busca desarrollar es el del equipamiento industrial. Con este nombre se hace referencia fundamentalmente a la industria de la defensa. Al respecto, se espera localizar en suelo saudí más del 50% del gasto militar, disminuyendo las importaciones y alentando la producción local, incluso aspirando a la fabricación de aeronaves militares. Este movimiento se busca hacerlo con corporaciones extranjeras de las cuales se espera la transferencia de tecnología y conocimiento.

Otro de los sectores al que apunta la Visión es el de la minería. Se describe a Arabia Saudita como un espacio rico en recursos minerales, entre los que se cuenta el aluminio, el fosfato, el oro, el cobre, el uranio. Se subraya el hecho de que se ha venido desarrollando en los últimos años y se fijan nuevas metas para el año 2020. En la explotación de este sector también ocupan un lugar fundamental el capital privado y las empresas mixtas.

Respecto del sector energético, en primer lugar se realiza un diagnóstico según el cual se postula que las condiciones saudíes para el desarrollo de la energía eólica y la solar son inmejorables. A esto se suman los altos niveles de consumo interno que, según el texto, se incrementará en un 300% para el 2030. De este modo, se fija un objetivo de alcanzar los 9.5 gigawatts de energía renovable. Se aclara que se garantizará la competitividad de esta forma de energía a través de la paulatina liberalización del mercado de los combustibles.

El objetivo macro a nivel económico es convertir a Arabia Saudita de la décimonovena economía mundial en la número 15. Para esto se buscará: 1) mejorar el ambiente de negocios, 2) reestructurar las ciudades económicas construidas durante el reinado del Rey Abdullah, 3) crear zonas especiales y 4) desregular el mercado energético.

Para alcanzar el primer punto, se perseguirán las sociedades público-privadas, se continuará alentando el flujo de inversión privada, se aplicarán las regulaciones legales y comerciales internacionales (léase Organización Mundial de Comercio), y se buscará facilitar el movimiento de personas y de bienes, simplificando los trámites aduaneros.

En cuanto al último punto, se destaca el hincapié en la necesidad de establecer criterios claros para los subsidios energéticos, de modo tal de permitir la competitividad en dicho sector. Se sostiene que la existencia de precios desregulados estimula la competitividad y la productividad a largo plazo y abre la puerta a las inversiones y a la diversificación.

Por otra parte, la Visión aspira a desarrollar una sofisticada infraestructura digital. A tal fin se postula la necesidad de asociarse al sector privado con el objetivo de expandir la cobertura y la capacidad de las telecomunicaciones y de la tecnología de la información. De esta manera, se busca que el 90% de los hogares en las grandes ciudades tengan acceso a esta tecnología y el 66% de los hogares en otras zonas urbanas.

Un aspecto fundamental del proyecto estratégico analizado es la ubicación geográfica de Arabia Saudita, la cual es destacada por encontrarse en el cruce de tres continentes: África, Asia y Europa. El objetivo es convertirse en un hub comercial (entrando en competencia, de este modo, con EAU) utilizando la infraestructura de circulación ya desarrollada (puertos, trenes, caminos, aeropuertos) y mejorándola con la ayuda del sector privado.

Este desarrollo busca, en primer lugar, incrementar la integración económica con los socios saudíes del CCG. De este modo, se anuncia la voluntad de transformar al CCG en un mercado común, unificando las tasas aduaneras y las políticas económicas y legales y construyendo infraestructura de conectividad entre los seis países del organismo regional. Aquí se menciona también la vocación de establecer cruces directos con África a través de Egipto.

La idea de soberanía alimentaria también forma parte de la Visión. En este sentido, se plantea el compromiso de continuar construyendo reservas de alimentos, de promover la acuacultura y la relación con países “bendecidos” con recursos naturales tales como suelos fértiles y recursos acuíferos (en donde entrarían países como Argentina).

Con respecto a las cuentas fiscales, se subraya el compromiso con la no-existencia de impuestos a los ingresos, a la riqueza o a los bienes básicos. Al mismo tiempo, se espera hacer el “gasto” público más eficiente. Un punto fundamental del proyecto para mejorar la eficiencia del gobierno es el Programa para el Desarrollo del Capital Humano del Rey Salmán. El objetivo del mismo es el entrenamiento de quienes van a trabajar en el Estado.

Para llevar a cabo la Visión Saudí 2030, Bin Salmán propone el establecimiento de distintas instituciones, entre las que se cuentan: el Programa de Reestructuración del Gobierno, el Programa de Direcciones Estratégicas, el Programa de Balance Fiscal, el Programa del Proyecto Administrativo, el Programa de Revisión de Regulaciones, el Programa de Medición de la Performance, el Programa de Transformación de Saudi Aramco, el Programa de Reesructuración del Fondo de Inversión Pública, el Programa de Capital Humano, el Programa de Transformación Nacional, el Programa de Privatización.

Por Mariela Cuadro. Licenciada en Sociología (UBA), Doctora en Relaciones Internacionales (UNLP), becaria Post-doctoral CONICET. Coordinadora del Departamento de Medio Oriente.

1 Correspondiente al 20 de enero de 2016. Según Euro Investor:http://www.euroinvestor.com/exchanges/gtis-energy/brent-oil/2327059

http://www.tradingeconomics.com/commodity/brent-crude-oil

3 Es válido aclarar que la producción en dicho mes llegó a máximos históricos: de acuerdo a la Agencia Internacional de Energía, los suministros de la OPEP fueron de casi 1.7 millones de barriles más que el mismo mes del año anterior. Por ello, si bien congelarla a esos niveles supone un paso para acomodar el precio del crudo, no implica una reducción que pueda ejercer un efecto contundente y llevarlo a niveles siquiera cercanos a los de junio de 2014, cuando comenzó su tendencia decreciente.

http://www.arabnews.com/economy/news/887891?quicktabs_stat2=0

5 http://www.khaleejtimes.com/business/economy/gcc-to-raise-265b-for-fiscal-deficits

6 http://www.economist.com/saudi_interview