INAUGURACIÓN CENACK, COLONIA, URUGUAY.

Reflexiones culturales y geopolíticas hacia la descolonización.

 

*Nicolás Canosa

Estas líneas que presento a continuación son fruto del diálogo y reflexión colectiva que ocurrió en la inauguración del CENACK en Colonia, Uruguay. Trataré de sintetizar las principales ideas que circularon en las más de tres horas de debate, en el cual hubieron decenas de intervenciones que desde distintas ópticas y experiencias giraron en torno a la temática propuesta (vigencia del pensamiento de la Cuenca del Plata e integración regional). En consecuencia, me permitiré no citar a quienes con mayor densidad expresaron cada una de ellas, dado que, en rigor, culminaron confluyendo en una construcción conceptual y política común. También admito que si bien estará firmado con mi nombre este artículo, en verdad no son de propiedad individual las posturas e ideas aquí articuladas (como tampoco lo son ninguno de otros artículos, mucho menos éste escrito al calor de las ideas que se plasmaron en mis apuntes de esta actividad y las conversaciones posteriores).

Estas reflexiones compartidas en Colonia, valga el juego de palabras, fueron descolonizantes en un sentido tanto geopolítico como cultural, motorizadas por un profundo esfuerzo de descolonizar el pensamiento y las percepciones del mundo construidas desde el poder neoliberal dominante, con el fin de batallar mejor preparados ante la avalancha colonizadora de subjetividades que se edifica desde las usinas de la desinformación y promoción del egoísmo e individualismo, el machismo y la violencia simbólicá y verbal hacia la mujer, contribuyendo a la cobardía e inhumanidad de quienes perpetran femicidios, que son lamentablemente un mal que aqueja a nuestras sociedades. No es casual, en efecto, la violencia mediática y política actual hacia Cristina, Milagro Sala, Gils Carbó, entre otras, y la represión hacia los movimientos feministas que se movilizan y organizan de forma multitudinaria en muchos países del mundo.

Descolonizarnos es pensar cómo hacemos para combatir frente a quienes buscan provocar el anti pensamiento en nuestros pueblos con el fin de hacer más efectivas las guerras de cuarta generación, multidimensionales en sus ámbitos de penetración y asfixia, que hoy sufre nuestra región fundamentalmente en Venezuela (y como primer experimento en Argentina en Santa Cruz), donde se está creando hace tiempo un clima similar a los previos a la primavera árabe, que de primavera nada tuvo y si mucho de intervencionismo norteamericano y de la OTAN, abriendo negocios para los señores de la Guerra. En este ámbito, las redes sociales y el fenómeno de la “posverdad” cobran enorme relevancia, que en verdad, es la diseminación inmoral de la “Gran Mentira”.

Descolonizarnos es trabajar por “romper el empate hegemónico” que existe entre el bloque y proyecto histórico nacional y popular y el anti-proyecto del bloque cipayo oligárquico, para lo cual se torna imprescindible la inteligencia y el corazón puesto a disposición de la construcción de un sentido común solidario, inclusivo y que valore la paz como valor estratégico de nuestra región, como también el debate colectivo en camino a un pacto social y político que concluya en una Nueva Constitución en el escenario interno argentino. Asimismo, comprender que para ello la conformación de un Estado Continental Industrial, como planteaba Methol Ferre, es la clave para no estar en el proyecto de otros, sino construir el nuestro con soberanía e independencia en la capacidad de decidir los destinos de la Patria Grande, tarea en la cual Methol le asignaba a las juventudes un rol principal, con un profundo compromiso en la formación, en la acción y en el pensamiento, como se valoró en esta jornada, de acuerdo a que la mayoría de quienes integramos el CENACK estamos rondando entre los veinte y treinta años.

Descolonizarnos implica, en este sentido, crear conciencia de nuestra bicontinentalidad y el rol estratégico que ya ocupa la Antártida y que se acentuará en el futuro, tanto por los recursos naturales existentes como por el no muy lejano vencimiento del Tratado Antártico (2037), que derivará en negociaciones en las cuales las corporaciones globales y potencias hegemónicas buscarán garantizar su dominio. En relación a ello, la lucha continental y mundial contra el colonialismo, que no sólo implica la inclaudicable causa Malvinas sino por toda la soberanía del Atlántico Sur que ya lo patrulla la cuarta flota desde que Brasil descubrió el PRESAL (yacimientos petrolíferos en su espacio marítimo), también en creciente militarización desde la base británica en territorio argentino de las Islas Malvinas.

Descolonizarnos es pensar la geopolítica de manera autocentrada, desde nuestra situación periférica en términos de poder, para salir de ella. Una geopolítica situada que no convalide el discurso de que sólo las potencias hacen y piensan la geopolítica y las relaciones internacionales.

Descolonizarnos es asumir la trascendencia regional de las próximas elecciones en Brasil y detectar el modo de accionar de una nueva matriz de poder que buscará impedir por todos los medios al alcance que Lula da Silva regrese a la presidencia. Una matriz de poder constituida por el poder judicial, los oligopolios mediáticos y las élites políticas, cuyo centro de aglutinación es la alineación con los intereses norteamericanos en la región y del ‘neo-imperialismo’ neoliberal que ya percibía Vivián Trías, también posible de definir como oligarquía financiera global o plutocracia global.

Para descolonizarnos es inevitable generar una generación de cuadros políticos, técnicos, diplomáticos que no sólo sientan profundamente el amor y compromiso por la Patria Grande, sino que también piensen​ los ejes claves de la integración y cómo afrontarlos en caso de recuperar el poder político, asumiendo que la sintonía en este ámbito no es suficiente para afrontar los desafíos de la integración productiva, industrial, científico y tecnológica, como también de la defensa y aprovechamiento común de los recursos naturales, que se conforman como pilares decisivos para  la unidad continental para la liberación.  

Para descolonizarnos será imprescindible tomar profunda conciencia de la dimensión de lo que sostenía Fermín Chávez cuando decía que “las crisis son primero ontológicas y luego económicas, políticas o sociales” y también, como se citó a Ana Jaramillo, la gravitante necesidad de la sustitución de importación de ideas para que, desde nuestra identidad cultural latinoamericana, construyamos un proyecto de región más justo y soberano, liberándonos de las cadenas culturales que nos oprimen.

La batalla cultural es la principal, dijo alguna vez la Compañera Cristina Fernández de Kirchner. Hacemos propias las palabras de quien revitalizó del 2003-2015 junto a Néstor las banderas históricas del Peronismo, a las cuales, en un esfuerzo de actualización doctrinaria, desde el Peronismo Militante, hace ya diecisiete años, planteamos, basándonos en el modelo argentino para el proyecto nacional (Perón,1974), que sería necesario poner en pie de igualdad la unidad continental y el nacionalismo cultural (comprendiendo que ser argentinos es nuestro modo de ser latinoamericanos) junto a las inclaudicables banderas de la soberanía política, independencia económica y justicia social.

De aquí que las reflexiones hacia la descolonización en la primera actividad en el CENACK de Colonia fueron profundamente culturales y no sólo geopolíticas.

Descolonizarnos, por último, es rendir homenaje, transmitir el pensamiento, reeditar sus obras, circular sus ideas, mantener vivos, a los grandes hombres y mujeres de Nuestra América que, como Methol Ferré y Jorge Bolívar, quienes fueron homenajeados este sábado, demostraron con su ejemplo de vida militante la dedicación y la entrega por una causa final que nos supera en la propia individualidad y que merece ser primera en el obrar. Causa final que es la liberación integral del ser humano y de los Pueblos, que es posible, desde nuestra posición filosófica, construyendo una Comunidad Organizada desde valores solidarios, inclusivos, humanistas, cristianos, y también comprensivos y respetuosos de la diversidad cultural y religiosa, en la cual, como decía Perón, los hombres se realicen en comunidad y a su vez por su propia realización personal la comunidad también se realice. De forma concomitante, desde una perspectiva geopolítica, esa comunidad organizada es factible mediante la integración y consolidación de un Estado continental industrial estructurado bajo una lógica político cultural que priorice el buen vivir de los trabajadores y la profundización de la democracia en su significado profundo y no bajo la lógica desmesurada y antidemocrática del Capital.

Nuestra cosmovisión Filosófica y Geopolítica, es diametralmente opuesta a la subordinación a la dictadura del Capital que necesita de la construcción colonizante de subjetividades mediante los (anti)valores del neoliberalismo dominante, la cual tanto por su afán de ganancias como por las guerras que impulsa, pone en peligro la vida en común, la naturaleza que nos cobija y que, con las guerras en el ciber-espacio, no solo nos tiene altamente vigilados, sino también en riesgo del desencadenamiento de acciones con posibles consecuencias desastrosas para la humanidad.

La diplomacia de los pueblos (que somos los permanentes, mientras que los hombres y los gobiernos pasan, decía Perón) es uno de los ejes de acción del CENACK, que se expresó, junto a estas reflexiones colectivas que comparto, en la inauguración de la tercera sede (la primera en Yaracuy, Venezuela y la segunda en Merlo, Argentina) en el país hermano del Uruguay.

*Nicolás Canosa, militante peronista; Secretario de Relaciones Internacionales del CENACK; Resp. Nacional del Frente Cultural de Peronismo Militante. Estudiante de Sociología (UBA).