Escenario de Venezuela

 

*Manuel Valenti Randi

Para comprender qué pasa hoy en Venezuela es necesario tener en cuenta el actual contexto internacional, la situación regional, la historia venezolana y las pujas intestinas entre el chavismo y el antichavismo, como también comprender que las disputas en el interior de cada una de las facciones.

Venezuela tiene la particularidad única de reunir tres condiciones geopolíticas simultáneas que la hacen única: es caribeña, es suramericana y es latinoamericana.

Lo que sucede en Venezuela en particular, y en la región en general,  hay que mirarlo a la luz de la lucha global que se está dando por el “nuevo orden” entre las grandes potencias Rusia, China y EEUU, como también la influencia de las oligarquías globales que buscan quebrar la soberanía de todos los Estados sometiéndolos a la dictadura del Capital. Cada potencia busca reafirmar y delimitar las que cree sus zonas naturales de influencia, por eso EE.UU arremete contra el país más irreverente e incómodo del que considera su “patio trasero”.

ACCIONES EEUU

El miércoles 3 de mayo ingresó al Senado norteamericano un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra el gobierno de Venezuela. El documento condensa una propuesta estratégica, con el petróleo como eje y con Rusia en el escenario, explica Vicente Prieto.

Los impulsores del proyecto son el ex precandidato presidencial republicano Marco Rubio y el demócrata Ben Cardin, que lograron congregar a otros siete senadores de la extrema derecha de ambos partidos. Entre ellos, dos figuras con alto perfil en estos temas: Bob Menéndez (demócrata) y John McCain (republicano).

De acuerdo a su título, la propuesta se realiza para “proveer asistencia humanitaria al pueblo de Venezuela, defender la gobernabilidad democrática y combatir la extendida corrupción pública, y para otros propósitos”[1].

A su vez, “El texto describe la situación en Venezuela en base a reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo Monetario Internacional (FMI) junto a ONGs y medios de comunicación afines al Departamento de Estado.”[2]

Según Vicente Prieto “En el último artículo, punto 11, aparece Rusia. El título no podría ser más contundente y al mismo tiempo contrastante respecto a las altas preocupaciones (solidaridad, democracia, desarrollo, transparencia) que animan todos los puntos anteriores: “Preocupación por transacciones de PDVSA y Rosneft”.

Rosneft es la petrolera controlada por el Estado ruso y los senadores alertan sobre la posibilidad de que tome el control de CITGO. Esta última empresa es subsidiaria de PDVSA en Estados Unidos y “controla infraestructura energética crítica en 19 estados de EE.UU., incluyendo una extensa red de tuberías, 48 terminales y tres refinerías, con una capacidad combinada de refinación de 749 mil barriles de crudo por día”.

Según esta información, los activos de CITGO PDVSA garantiza la devolución de préstamos realizados por Rosnet a la petrolera estatal venezolana. De acuerdo al proyecto, esto implica “un riesgo significativo a la seguridad nacional y a la seguridad energética de los Estados Unidos”[3].

ACCIONES VENEZUELA

Maduro convoca con la Asamblea Nacional Constituyente a construir un Nuevo Pacto Social como hizo Chávez cuando asumió. Esto sirve en este plano para atraer y convocar otra vez a los 2 millones de chavistas que los dejaron de votar en las anteriores elecciones pero que no comulgan con el proyecto golpista y elitista de la oposición radicalizada.

Lo que se está poniendo en juego en Venezuela es la legitimidad de la revolución bolivariana y su capacidad de construir mayorías y relaciones de fuerzas capaces de hegemonizar un proyecto político en el marco de las reglas de una democracia política, social y económica. Porque una constitución es el resultado de las relaciones de fuerza en el momento en que esta se inscribe. Si estas reglas consagradas en ese momento se respetan, se violan o se modifican dependen de las modificaciones de las relaciones de fuerza que se den en el paso del tiempo.

Esta decisión no surge de una evaluación apresurada y tácticista sino que es el resultado de las relaciones de fuerza a nivel regional, donde Trump con el Departamento de Estado y el Pentágono están organizando una coalición con todos los líderes regionales neoliberales (Argentina, Brasil y Perú) para avanzar en contra de Venezuela.

Esto sucede luego de que la oposición más radicalizada torpedeara el intento de mediación de la comisión mediadora de ex presidentes y el Papa Francisco. La internacional neoliberal a través de sus voceros advirtió al papa “De un paso atrás en Venezuela!”, como dijo Oppenheimer en la tribuna de doctrina.

El Papa advirtió que la mediación no fue posible porque la oposición está dividida, mostrando las internas que impiden al antichavismo buscar una solución ya que no pueden ponerse de acuerdo y por lo tanto representar un proyecto alternativo.

Hay una división entre los que son acérrimos opositores pero encuentran “su negocio” o creen que se debe dirimir en el campo de la política y otros más radicalizados, pero con mucho poder que creen que esto se debe decidir en el campo guerrero.

Atilio Boron dice que “La dialéctica de la revolución y el enfrentamiento de clases que la impulsa aproxima la crisis venezolana a su inexorable desenlace. Las alternativas son dos y sólo dos: consolidación y avance de la revolución o derrota de la revolución.”[4]

El avance de la revolución es reafirmar y plantear la ampliación de la democracia social y participativa; como así también se cuestiona que se entiende por democracia, buscando nuevas formas de participación y representación que verdaderamente representen los intereses de las mayorías populares. En el encuentro de Vicente López del Seminario de Geopolítica “Manuel Ugarte” Alicia Castro, ex embajadora en Venezuela, contó que Cristina Fernández de Kirchner le mencionó el agotamiento de la capacidad de representar los intereses de los pueblos la democracia liberal, bajo los sistemas de representación y elección que utilizamos hasta hoy.

La constituyente busca acelerar y empujar a que el pueblo venezolano tome conciencia, para que el propio pueblo venezolano vuelva a tener iniciativa para legitimar o no una nueva etapa de revolución bolivariana. Es una jugada arriesgada, pero valiente e inteligente.

No hay más lugar de repliegue para el gobierno de Maduro, el cambio a gobiernos neoliberales a nivel regional  con el marco de un contexto internacional donde el imperialismo norteamericano sale a reafirmar las que cree sus zonas de influencia. El gobierno debe salir a jugársela para conseguir unidad nacional ante la falta de unidad y apoyo regional.

Javier Tolcachier explica que “El presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro ha convocado este 1° de Mayo a conformar una Asamblea Nacional Constituyente a fin de que el pueblo mismo introduzca modificaciones en el marco jurídico, garantizando así conquistas sociales adquiridas. También para que se discuta y decida sobre temas relacionados con el futuro de las nuevas generaciones, la paz, la economía, la justicia, el cuidado medioambiental, la economía y la identidad cultural nacional. La convocatoria -escandalizante para la oposición nacional e internacional de agudo tinte retrógrado- invita a la gente común a reflexionar sobre tópicos decisivos, a dialogar y deliberar en sus propios ámbitos, a ser parte protagónica y fundante de nuevas realidades.”[5]

Está claro que la democracia tal como la conocemos no representa más los intereses del pueblo.

La dificultad en este escenario tan complejo es que hay un sector  intenso y  con poder y de la oposición que está dispuesto a hacer cualquier cosa para sacar del poder a Maduro  como pedir la intervención de países extranjeros, que quieren jugar en el terreno de la guerra y no de la política. Los infructuosos casos de dialogo en gran parte se deben a esto, la espiral de la violencia resulta difícil detenerla y esta medida puede ser acertada para incluir a todo el arco político chavista, antichavista que esté dispuesto a discutir y luchar en el campo de la política y la Paz y excluir a los sectores que están por fuera de ella. Esperemos resulte, las primeras señales de la oposición no son las mejores.

Al Assad como Atilio Boron afirman en Venezuela en particular y en la región en general, se está generando escenarios parecidos al de la primavera árabe instigados por el imperialismo norteamericano, donde buscan destituir a través de oposiciones violentas, operaciones mediáticas y servicios de inteligencia derrocar a los gobiernos que no se alinean con su política exterior. Las primaveras árabes dejaron como resultado “estados fallidos” donde, en definitiva, no hay Estado y los oportunistas de todas las magnitudes y latitudes saquean y se apoderan de todas las riquezas existentes. Esto abre paso a posibles balcanizaciones de Estados como el de Libia, aquí buscaran lo mismo?

ANÁLISIS Y REFLEXIONES

Miguel Ángel Barrios explica, “Juan Pablo Pérez Alfonzo, conocido como el “El Padre de la OPEP”   fue un experto en temas petroleros que ejerció influencia en la década del 50 y 60 y fue impulsor de la OPEP y representante de un nacionalismo petrolero. Sin embargo, advierte, que los gobiernos creaban una cultura rentística de extractivismo, sin resolver las cuestiones de fondo. El título de uno de sus últimos libros fue “Hundiéndonos en el excremento del diablo” (1976). Allí denuncia, entre otras cosas, que los gobiernos despilfarran el petróleo para aumentar sus ingresos fiscales, y por ello que, nos hundimos en el excremento del diablo.”[6]

Esto demuestra que no se puede volver sin reformas profundas. Mientras sigamos atados a la lógica del imperio de turno, no vamos a poder salir de nuestra situación de subordinación y  periferia. Para hacer eso uno debe cuestionar el sistema, se debe romper con la dictadura actual del capital, cuestionar el orden mundial establecido.

Está claro que se hizo mucho en la década ganada latinoamericana y falto otro tanto, por nuestras limitaciones, por las operaciones de la oligarquía y las acciones del imperialismo. No hay posibilidad de pensar en cuestionar lo establecido en profundidad hasta no alcanzar la unidad nacional, un núcleo cultural, de sentido, de coincidencias, que establezcan que proyecto de Nación, de comunidad queremos, basado en valores de caridad y justicia social enfrentados a los del individualismo que nos propone la dictadura del capital. La gran victoria del imperialismo en primer lugar es la cooptación de un sector de la sociedad que en los países periféricos, que son los que concentran el poder económico, y en muchos casos político Como también de carneros utilizados por estos intereses.

Nosotros tenemos lo más importante y primer paso, que es la voluntad de liberarnos y terminar con la dominación del hombre por el hombre, nos falta la capacidad para construir un bloque de poder, de base popular, lo suficientemente sólido para impedir agredidos hacia el interior de nuestras comunidades. El viejo principio de divide y reinarás, es el gran estigma de la situación semicolonial de los países de la Nación Latinoamericana.

Hasta que no haya una hegemonía cultural, política y económica real del bloque nacional, popular y democrático que rompa el empate estratégico histórico con el bloque cipayo, este “viejo”, e histórico drama de las luchas intestinas de los pueblos y las oligarquías no se va a terminar. Es el problema estructural e ineludible a resolver. Como aspirar a  construir una hegemonía sin perder la capacidad de sintetizar mayorías y conservarse dentro del campo democrático y pacífico cuando todo el tiempo las oligarquías nos intentan llevar hacia el campo de la violencia?

Esto también implica que en un mundo donde los polos de poder que se disputan los Estados son de escala continental como Rusia, China, EEUU, India, Unión Europea, o de capacidad global si pensamos en los grandes conglomerados transnacionales y financieros, es imperativo repensar núcleos básicos para la construcción de un programa de integración político y económico latinoamericano. Cristina lo advirtió y por sólo nombrar un elemento, ella en Ecuador dijo que solo el 20% del comercio total de nuestros países es intralatinoamericanas.

Mientras estemos librados a la suerte de que surjan  8 o 9 conductores como sucedió en la década ganada, o que el imperio este ocupado en otros conflictos, como fue en el 2003 en Irak, vamos a estar en una situación de debilidad estructural.

Tenemos un gran avance que no debemos desperdiciar que es el piso de organización y conciencia que dejó la década ganada latinoamericana, que nos permite proyectar en un futuro de emancipación de la Patria Grande. Es un imperativo construir una conciencia nacional, popular y antiimperialista a nivel regional.

“Si hay victoria en vencer al enemigo, mayor victoria hay en vencerse a un mismo” decía San Martín, “el principal enemigo es uno mismo”, el principal enemigo está en vencernos a nosotros mismo y lograr la unidad cultural y política necesario para frenar los intentos de dominación de la dictadura del capital.

*Por Manuel Valenti Randi, estudiante de Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Lanús), director de CENACK.

[1] http://www.alainet.org/es/articulo/185288

[2] http://www.alainet.org/es/articulo/185288

[3] http://www.alainet.org/es/articulo/185288

[4] http://www.telesurtv.net/bloggers/Venezuela-en-la-hora-de-los-hornos–20170507-0004.html

[5] http://www.alainet.org/es/articulo/185307

[6] https://www.golovinfond.ru/es/article/fundamentos-geopoliticos-del-porque-el-imperio-quiere-sepultar-historicamente-chavez