El peso simbólico de la elección en Ecuador para Nuestra América
I En las vísperas de una decisión trascendente

La Revolución Ciudadana está en las vísperas de una elección decisiva para el futuro de este proyecto político que hace una década gobierna Ecuador. Conducido este proceso por Rafael Correa, Ecuador vivió y vive transformaciones profundas. Su llegada al poder político provocó un cambio radical en un sistema político inestable, deslegitimado por sus décadas de sometimiento al Fondo Monetario Internacional y la ejecución de políticas neoliberales. Con la Revolución Ciudadana se creó una nueva Constitución, se orientó la política económica en función de la justicia social y en términos regionales se ha convertido en uno de los más activos promotores de una integración continental soberana e inclusiva, quebrando el alineamiento integral hacia Estados Unidos, que ya tenía una base militar en Manta, la cual fue retirada por Correa al poco tiempo de asumir. No por casualidad se encuentra en “la mitad del mundo” la sede principal de la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), institución clave para detener el Golpe de Estado que pretendió destituir a Correa en el 2010.

Por estas razones, no solo los hilos del poder y del futuro del pueblo ecuatoriano se tensionan frente a este escenario, sino también los de Nuestra América como continente en disputa. Quizá no tanto por la dimensión geopolítica y el peso específico de Ecuador, como lo tienen Brasil o Argentina, sino por el significado simbólico y el impacto que éste provocaría para el devenir de la región, que procederá de quien resulte vencedor en la segunda vuelta: el banquero Guillermo Lasso por el Movimiento CREO-SUMA o Lenin Moreno, candidato de Alianza País y ex vicepresidente de Rafael Correa.

II Dos proyectos antágonicos en disputa

La contienda electoral del 2 de abril en Ecuador es un reflejo de lo que sucede en América Latina como región geopolítica: la existencia de dos proyectos/bloques históricos en plena confrontación. No es el motivo de este artículo abundar en las diferencias entre ambos, las dificultades para imponerse a nivel regional, ni en los matices mediante los cuales se expresan al interior de cada país y en cada bloque en particular. Señalemos sintéticamente, a riesgo de ser simplistas, las principales diferencias en términos geopolíticos (a), económicos (b), culturales (c) y democráticos (d) que se expresarán en la acción política nacional e internacional del gobierno de quien resulte vencedor el 2 de abril.

  • En materia geopolítica el bloque histórico que representa Alianza País se estructura a partir de la búsqueda de configurar alianzas regionales, fortalecer el proceso de unidad continental y en el resguardo de la soberanía nacional frente a la agresión/presión de los países potencia, como también frente a las corporaciones transnacionales. Por el contrario, el proyecto de Movimiento CREO provocaría una apertura y sojuzgamiento a las grandes transnacionales como también a los designios de los Estados Unidos, ante lo cual peligra la soberanía de los recursos naturales y se abriría a negociaciones que permitiesen nuevamente la infiltración de las fuerzas militares y policiales por el Pentágono y el FBI.
  • En términos económicos, si triunfara Moreno, se buscaría seguir generando mayores niveles de redistribución de la riqueza, que la renta petrolera permita construir proyectos en beneficio del Sumak Kawsay (Buen Vivir), proyectos educativos (como la ciudad del Conocimiento Yachay) y de infraestructura (como rutas y autopistas de alta calidad) y en el esfuerzo por diversificar la economía con el criterio de que ésta se encuentre “al servicio del Pueblo y no del capital”.En las antípodas, Guillermo Lasso representa la contraofensiva neoliberal que está ocurriendo en la Argentina, donde la política económica se centra en la especulación financiera y se produce un deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de los habitantes, en función de una enorme transferencia de ingresos del trabajo hacia el capital. Decisiones políticas previsibles que implican la pérdida del poder adquisitivo, la aplicación de “tarifazos” que benefician a las empresas y perjudican al pueblo, eliminando impuestos a los sectores más ricos – como figura en su propuesta de campaña, lo cual beneficiará también a sus negocios- y aumentándoselo a los sectores medios y trabajadores. En este caso, la economía estaría al servicio de la tasa de ganancias del capital, como se verifica en la presidencia de Macri y Temer.
  • En términos filosófico-culturales es evidente que se enfrentarán dos cosmovisiones radicalmente opuestas. La que reafirma la construcción y organización comunitaria mediante la solidaridad social como valor principal, expresada en los años de gobierno de Alianza País, frente al individualismo que postula la meritocracia neoliberal, desentendiéndose de las desigualdades existentes producto de un feroz capitalismo global, el cual gobernó Ecuador en los noventa, cuando Lasso fue superministro de Economía e hizo su fortuna.
  • La visión sobre la democracia también está en cuestión. El proyecto correísta ha insistido en la importancia de la democratización de los medios de comunicación, de reducir los niveles de desigualdad social y destacar la importancia de la participación popular, como también de la consolidación de la educación pública y gratuita. El proyecto de Lasso, apela a los valores “de la libertad y la democracia” y ostenta ser el candidato que la recuperaría luego de una década de autoritarismo, centrando su visión en la recuperación de las instituciones y la alternancia, manifestando a nivel discursivo que Correa ha clausurado la democracia en Ecuador. En este sentido, Lasso prometió “un indultar a los injustamente perseguidos por la dictadura de Alianza País”[1] cuya lista se conformará “entre toda esta sociedad ecuatoriana que busca la democracia y la libertad”.

 

III Argentina, Ecuador y la batalla electoral: similitudes y diferencias

En la recta final hacia el balotaje, el debate político interno de Ecuador, como las reflexiones de numerosos analistas de la región, se encuentra con activa presencia la comparación con el reciente proceso electoral argentino y las medidas adoptadas por Macri, quien se había abanderado con el discurso del “cambio”, como así lo hace Lasso en Ecuador.

Destaquemos a continuación las similitudes y diferencias entre ambos procesos electorales para luego realizar un pronóstico en base a hechos concretos y no sólo por los deseos y esperanzas que quien escribe deposita en esta decisión trascendental para el futuro de Ecuador y de América Latina.

 

a) Principales similitudes:

  • El impedimento constitucional de presentarse de quienes reúnen la mayor adhesión por parte del movimiento que lidera y por las conquistas logradas en sus gobiernos (Cristina Kirchner/Rafael Correa).
  • En efecto, las tensiones internas a la hora de la configuración de la fórmula presidencial de Alianza País (Scioli-Zannini; Moreno-Glass).
  • La polarización discursiva en ambas campañas electorales entre década ganada/cambio (FPV-AP/CAMBIEMOS-CREO). El jefe de campaña de Lasso sostuvo que éste “centró sus ataques políticos en marcar el contraste con el Gobierno: más de lo mismo vs un cambio”[2].
  • Importante participación de la ciudadanía en los comicios (81.07% en Argentina; 81.06% Ecuador). Subrayamos este dato, teniendo en cuenta la baja participación en elecciones tanto en las “democracias de los países centrales” (Europa-Estados Unidos) como en otras en nuestra región. Como caso paradigmático podemos mencionar el 37% de los votantes habilitados que asistieron en Colombia a votar por el plebiscito no vinculante por el SI o el NO a los acuerdos de Paz entre el gobierno y las FARC-EP; o el 55.5% que acudió a las urnas en la elección que coronó a Trump en la Casa Blanca.
  • Apoyo de “think-thanks”, ONG´s vinculadas a Estados Unidos y de los sectores neoliberales no sólo de la región sino del mundo. Como casos ejemplares, la carta de la Fundación Internacional para la Libertad presidida por Vargas Llosa, asimismo la que firmaron ex presidentes aglutinados en IDEA, donde figuran Vicente Fox, Fernando De la Rúa, Álvaro Uribe y el español José Aznar entre otros[3].

b) Diferencias necesarias de visualizar para un análisis preciso de la situación:

  • En primer lugar y como dato central: La diferencia porcentual y la cercanía a ganar en primera vuelta (objetivo explícito tanto del FPV como de AP) con 10% de diferencia y superando los 40% de votos fue mucho más cercano para AP que para el FPV (Moreno 36% / Lasso 28.09%[4] – Scioli 37.08% / Macri 34.15%[5]). Incluso, la diferencia de diez puntos en el caso de Ecuador fue superada (11.27% de diferencia) y Moreno estuvo muy cerca de llegar al umbral del 40% que hubiese dado la victoria definitiva a Alianza País y le garantizó a Alianza País la mayoría absoluta en el Parlamento. Por el contrario, en Argentina la diferencia entre FPV y CAMBIEMOS fue de 2.93%, Scioli quedó muy lejos del ansiado 40%  (2.92%) y más aún de los diez puntos de diferencia sobre Alianza Cambiemos (7.8% faltaron para ello).
  • Basándonos en estos datos, se puede afirmar que las perspectivas para el triunfo de AP son mayores en comparación a las que tenía el FPV luego de la elección general del 25 de octubre de 2015. Si bien no se logró el triunfo en primera instancia, la victoria de Moreno sobre Lasso fue rotunda y no generó ni la sorpresa ni un golpe de la magnitud que recibió el FPV tras la pequeña diferencia de la primera vuelta con CAMBIEMOS, fuerza que afrontó el balotaje con aire ganador.
  • La decisión de Rafael Correa de vincular la elección presidencial con la consulta popular sobre la prohibición para el ejercicio de funciones públicas a quienes tengan cuentas en paraísos fiscales, haciendo el llamado a un “nuevo pacto ético” fue no sólo una medida necesaria para mejorar la calidad de la democracia, sino también una inteligente estrategia para bloquear el argumento de las derechas latinoamericanas de tildar de corruptos a los gobiernos nacional-populares, despectivamente llamados por éstas como “populistas”, como se intenta hacer con la Revolución Ciudadana en Ecuador. El triunfo del SI en esta propuesta fue del 54.9%, es decir, 15.16% más que los votos destinados al binomio Moreno-Glass. Hay que destacar un dato que ha ocultado la prensa dominante: Lasso aparece documentado en 49 cuentas en guaridas fiscales u “offshore”, como reveló Cynthia García[6] en un minucioso historial del banquero, quien aumentó estrepitosamente su riqueza con la peor crisis de la historia del Ecuador (1999, feriado bancario).
  • Si uno de cada tres votantes de los otros candidatos en Ecuador -Muñoz, Moncayo, Bucaram, Viteri, Espinel, Zuquilanda suman entre sí un total de 3.073.749 votos- lo hace por Lenin Moreno el triunfo sería de todos modos de Alianza País. Moreno sumó 3.716.343 votos en la elección general, mientras que los sufragios hacia Lasso fueron 2.652.403. (Esto siempre y cuando se mantengan los votos en blanco y nulos, que juntos sumaron 1.022.812).
  • Aunque no proporcionan información fiable, ni es posible medir cómo influirá el voto de los indecisos, las últimas encuestas publicadas muestran ganador a Moreno, con distinto margen de diferencia[7]. Las más ajustadas muestran una diferencia de cuatro puntos a favor de Moreno sobre Lasso, mientras que las más abultadas trece puntos de diferencia.

Mediante estas consideraciones podemos concluir que si bien se percibe reñido el panorama ecuatoriano y “la moneda sigue girando en el aire” hasta la noche del 2 de abril, es posible esperanzarse con un triunfo de Alianza País, que en lo concreto de las instituciones como CELAC, UNASUR y ALBA es clave para su equilibrio y funcionamiento, ya de por sí debilitado por el cambio de rumbo de Argentina y Brasil, sumado a la compleja actualidad de Venezuela, mientras que en el campo de lo simbólico actuará como fuertes vientos en favor de las democracias del sur y de las fuerzas populares de Nuestra América que luchan contra los sectores neoliberales de la opresión en cada país.

En Ecuador dos proyectos antagónicos irán a las urnas el domingo dos de abril del 2017, definiendo la fuerza política que gobernará los próximos cuatro años. Lo tienen muy claro los sectores más recalcitrantes del neoliberalismo a nivel global, proyecto que en verdad es el que genera pobreza y sitúa a nuestros pueblos en el abismo por la dictadura del capital, y no los proyectos populares, que despectivamente llaman “populistas”, que se esfuerzan por construir obstaculizando esta tendencia desmesurada de la desigualdad:

“La Fundación Internacional para la Libertad que preside Mario Vargas Llosa e integran conocidos defensores de la libertad a ambos lados del Atlántico, fiel a su compromiso de luchar por la democracia en todo el mundo, exhorta a los ecuatorianos a votar resueltamente por la opción que defiende las libertades políticas y económicas, es decir el camino elegido por los 25 países más exitosos del planeta. En la proposición contraria, la del autoritarismo y el dirigismo populista, no hay otro destino que la pobreza, la dictadura y el abismo”[8].

Como diría el filósofo argentino Mario Casalla, la tensión histórica de Nuestra América, que es “a la vez tierra de la opresión y tierra de resistencia y voluntad de liberación”[9], se expresará en la mitad del mundo. Nuestro horizonte simbólico y destino de la unidad y liberación continental, también.

 

[1] http://www.europapress.es/internacional/noticia-lasso-promete-indulto-perseguidos-dictadura-correa-20170311063950.html

[2] http://www.elcomercio.com/actualidad/fernandocoronel-guillermolasso-discurso-temassociales-campana.html

[3] http://www.ecuadorinmediato.com/index.php?module=Noticias&func=news_user_view&id=2818817290

[4] https://resultados2017.cne.gob.ec/frmResultados.aspx

[5] http://www.elecciones.gob.ar/admin/ckfinder/userfiles/files/P_V__DEFINITIVO%20x%20Distrito_GRALES_%202015(2).pdf

[6] http://www.nodal.am/2017/03/las-mamushkas-financieras-lasso-cynthia-garcia/

[7] http://www.eleccionesenecuador.com/encuestas-presidenciales-ecuador.php

[8] http://www.fundacionfil.org/nov.php?id=86

[9] “América Latina en perspectiva. Dramas del pasado, huellas del presente”, Mario Casalla, Ediciones Ciccus, 2011.