El jaque cultural del proyecto neoliberal

 

* Nicolás Canosa

Cuadro de situación: el rumbo de la Patria Grande ante vientos adversos

“Para quien navega sin rumbo todos los vientos son adversos” advertía el filósofo hispano-romano Séneca. Navegar en el mar contra la corriente predominante, pero teniendo definido el destino al cual se pretende llegar, es tarea ardua pero no imposible de conseguir. Para ello, quienes integramos la comitiva del barco debemos analizar las dificultades, conocer como accionan en perjuicio de nuestra misión las diferentes adversidades que puedan aparecer en el trayecto y trabajar con disciplina del compromiso y una profunda ética de la solidaridad y responsabilidad para lograr profundizar y acercarse al destino cuando se logre dominar la ruta, como también para no ahogarse y perecer en las grandes olas que parecen omnipotentes en los momentos adversos.

Esta breve metáfora creo que puede simbolizar lo que ha ocurrido en la última década y está sucediendo actualmente en Nuestra América. Hemos logrado recuperar el rumbo imprescindible de  la unidad continental, que nace de nuestras raíces históricas, y producir importantes avances, pero no solidificarla. Basta observar un punto de inflexión como fue el Golpe de Estado a Lugo en Paraguay, la ofensiva imperial que neutralizó a Venezuela como promotor de la integración y la sumió en severos problemas internos, el Golpe a Dilma en Brasil o el retroceso en Argentina con Macri.

“El sistema mundo” puede marchar en distintas direcciones, y en la que los pueblos de la Nación Latinoamericana, que con la Capitanía de grandes líderes se condujo en esta etapa, se encontraba navegando en ruta opuesta a la tendencia neoliberal predominante en su faceta cultural, geopolítica y económica. De allí la virulencia de los ataques y persecuciones a los proyectos populares y a los líderes que son una amenaza para este orden político excluyente de las grandes mayorías. Esta ola neoliberal que nos sacude, claramente, tiene consecuencias graves mas no letales, siempre y cuando se luche para revertirlo.

Analizar cómo influyen en este alejamiento concreto de nuestro rumbo -que es el rumbo de la Patria Grande unida, justa y soberana- los vientos adversos actuales, desde una perspectiva sociológica comprometida y situada es el cometido de este artículo. Para ello, consideraremos al capitalismo en su etapa neoliberal como un proyecto de dominación cuyos principales ámbitos de penetración y acción son el cultural (en el que me centraré aquí), el geopolítico –que incluye el ámbito militar, diplomático y la lucha por el dominio de los recursos naturales- y el económico, con el fin de conocer cómo trabaja el imperialismo atacando nuestras principales fortalezas y buscando acrecentar las debilidades. De este modo, contribuir al emprendimiento de las tácticas y estrategias adecuadas para superar las olas que nos estudian, investigan y reconocen como principal amenaza para su hegemonía.

 

Ideas fuerza del neoliberalismo en su dimensión cultural: la hipocresía como factor constitutivo

El proyecto neoliberal se sostiene en un conjunto de ideas fuerza con gran capacidad de interpelación y construcción de sentido común, que desde sus usinas culturales –medios de comunicación, redes sociales, instituciones educativas, ONG´s, think thanks, entre otras- se diseminan en la sociedad y que pueden verse reflejadas en los discursos y acciones de los políticos de la región que se oponen a los movimientos anti-neoliberales. Desde estos espacios, se busca que el sujeto tenga rechazo y desinterés con respecto a la política y a cualquier tipo de relato/construcción colectiva. La generación de un ser a-político, centrado en la vida individual, es una garantía para dejar el campo libre a la dominación de los sectores concentrados de poder.

Si bien está condicionada por múltiples elementos la forma en que se constituye el sujeto y su estructura subjetiva, es desde esta matriz individualista, en apariencia a-histórica y a-política, ligada a una “realidad mediada por lo virtual”, la forma en que el proyecto neoliberal acciona para la reproducción de la vida cotidiana, buscando reducir los espacios de socialización donde la solidaridad social sea un vector principal de las relaciones humanas.

Este panorama abrumador no es irreversible, al menos para quienes creemos que el pensamiento debe estar vinculado con la acción y que es posible la transformación social. Pero sí nos exige una profunda vocación por desentrañar, deconstruir y combatir el paradigma cultural neoliberal y construir “una lógica emancipatoria” –como sostiene Alemán- que pueda torcer el destino deshumanizante del poder neoliberal.

En este artículo, trataremos de evidenciar como en la Alianza Cambiemos, liderada por Mauricio Macri, y en Coalición por el Cambio, encabezada por Sebastián Piñera, estas ideas aparecen con claridad en los discursos de ambos líderes, como también en funcionarios de la plana mayor de ambas presidencias. Hagamos un repaso por estas ideas fuerza, algunas estrechamente ligadas entre sí, y constatemos como se compenetran en los discursos/acciones de ambas fuerzas políticas. De este modo, se buscará de-construir y discutir las falacias en que se afirman las ideas que benefician a un sector minoritario de nuestra sociedad, con el fin de construir argumentos que desenmascaren y disputen la estrategia cultural del neoliberalismo en la región.

I

Podemos comenzar detectando la apelación al consenso y al dialogo. Subyace aquí una representación que se contrapone a la idea – a la cual suscribo- de que la política implica conflicto de intereses, lucha de poder y construcción de fuerzas, aunque no se niegue por ello la necesidad de dialogar y construir consensos para la convivencia. No es casual que uno de los ejes de la campaña electoral de “Cambiemos” fue la tarea de “unir a los argentinos” y terminar con la “grieta que divide a los argentinos”.

II

Derivada de esta idea, aparece  la crítica al “populismo” como amenaza a la democracia, que se puede ver en Paramio (2006), cuyo argumento se erige en que la llegada al gobierno del “populismo demagógico y corrupto” genera la división del país en dos bloques y se produce una fuerte polarización de la sociedad en consecuencia. El ex presidente chileno Sebastián Piñera dirá al respecto en la ceremonia de promulgación de ley que establece la inscripción automática y voto voluntario que: “yo creo que una democracia tiene muchos enemigos y enemigos muy poderosos, y tiene no solamente el derecho, sino que la obligación de defenderse y protegerse de esos enemigos, como son la demagogia, la corrupción, el populismo, los grupos de presión y la violencia”[1].

También, surge  la tesis de que los líderes se quieren “eternizar en el poder” – dando espacio allí otra idea fuerza de la democracia liberal que es la alternancia. Esto desconoce -u omite intencionalmente- que estos gobiernos han triunfado en numerosas instancias electivas y han reconocido la derrota en los pocos traspiés electorales.

Por otro lado,  está contenida en esta crítica al “populismo” una mirada por lo menos inocente en relación a que, para lograr una distribución de la riqueza más justa y mejorar las condiciones de vida de las mayorías, es imprescindible tocar ciertos intereses concentrados que se van a resistir a las políticas de justicia social. Por lo tanto, no es “una distinción maniquea”, como sostiene Paramio, la división entre sectores populares y oligárquicos, sino una realidad efectiva que se expresa con claridad en los escenarios políticos nacionales. De este modo, aparece una mirada individualista para la solución de la desigualdad, que esquiva al nudo central del problema que es la concentración de la riqueza en pocas manos. Miremos que dice el chileno al respecto el 2013 en la Asamblea General de la ONU: “Para crecer y reducir la pobreza y las desigualdades excesivas, no hay nada más efectivo que contar en las capacidades de las propias personas, que expandir sus libertades y que desatar las fuerzas de la imaginación, la creatividad, la innovación y el emprendimiento que anidan en cada uno”[2]

Mauricio Macri dirá en el Foro económico mundial para América Latina que “Nosotros comenzamos un nuevo proceso y estamos dejando atrás, creo que definitivamente, las prácticas populistas que no han ayudado a mejorar la calidad de vida de la gente (…) se ha recreado el diálogo”[3].  En sintonía, su vicepresidenta Gabriela Michetti sostuvo que: “el gobierno populista anterior le decía a la gente que se puede vivir de esta forma eternamente, porque tenemos recursos para eso, mintiéndole (…) la situación obviamente ha sido y sigue siendo dura. Lo más difícil es el momento en el que salís de la mentira del populismo” De esta manera, Michetti se mostró en sintonía con el economista Javier González Fraga, actual presidente del Banco Nación, quien sostuvo que el kirchnerismo había hecho creer “al empleado medio que podía comprarse celulares, plasmas y viajar al exterior”[4].

III

Por otro lado, hacen gala de “la defensa de las instituciones” y de la República. Esto invita a reflexionar –aunque no es el motivo de este artículo- acerca de cuál es la institucionalidad construida, que limites impone al avance de los proyectos populares, como por ejemplo las Constituciones Nacionales, y cuál es nuestra propuesta frente a estos límites, dado que no es suficiente con negar u oponerse a la existente, lo cual constituye un gran desafío para que la próxima oleada -no garantizada en que exista y que sea pronto- que debemos construir sea duradera y más profunda en sus logros. Por otro lado, es tema para una monografía completa demostrar el cinismo de quienes enuncian este discurso, al contrastarlas con sus prácticas en el ejercicio del gobierno: como ejemplo que trascendió internacionalmente, el caso de la detención arbitraria de la compañera Milagro Sala en Jujuy.

IV

La libertad de expresión y el libre mercado aparecen como elementos constitutivos del discurso neoliberal, que junto a los otros pilares discursivos mencionados se podría afirmar que conforman la “fe neoliberal”. En este caso, aparece la crítica del Estado que interviene en la economía o que busca contraponerse al poder concentrado de los medios y corporaciones. En las siguientes palabras a la CNN del ex presidente chileno y doctorado en Economía en Harvard, podemos hallar el vínculo con estas ideas fuerza, como también con las anteriores mencionadas: “Creemos en la integración con el mundo, la economía de mercado, creemos en la democracia con libertad de prensa, de expresión, alternancia en el poder, partidos políticos diversos”[5]. Vale señalar que, Piñera, quien se autodefine de “centro derecha” suele llamar a su idea de economía como “economía social de mercado”.

El presidente argentino atacó duramente a la oposición natural del “libre mercado”  en su discurso en el G20, sosteniendo que es necesario: “combatir el proteccionismo en todas sus formas, incluido el proteccionismo agrícola, uno de los más arraigados en el sistema multilateral comercial”. Su secretario de Comercio, Miguel Braun, en una conferencia en Washington sostuvo que: “En la década pasada fuimos una economía cerrada. Somos optimistas de que Argentina puede dejar atrás eso”. Y agregó que “No entramos al Gobierno con una crisis profunda. Es por eso que vamos por el gradualismo. No creemos que el ajuste fuerte tenga sentido políticamente. La agenda es gradual”[6]. Con estas declaraciones se evidencia que el ajuste es parte del programa de gobierno y que “la pesada herencia” a la cual aluden no es tal, sino que funciona como el argumento coraza para sostener las políticas de ajuste que hoy estamos padeciendo en los distintos ámbitos de la vida social, entre ellos, la educación, ciencia y tecnología. Por su parte, el Ministro de Producción argentino Francisco Cabrera expresó en la imponente sede de la Cámara de Comercio norteamericana (Amcham). “Es muy importante ir hacia un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y queremos que este país sea el primer inversor extranjero en la Argentina”.[7]

VI

Cabe destacar la crítica a la Política, a la “ideologización” que produce el “populismo” como algo añejo y a la necesidad de salir del “aislamiento” del mundo que estos gobiernos produjeron. Estos tres argumentos se vinculan con el propósito de deslegitimar de la Política como la herramienta transformadora por excelencia -de la cual nos hacemos carne los movimientos populares- asociándola y reduciéndola a la corrupción de los líderes de esos gobiernos como también a sus funcionarios. Esto es vital para construir una democracia de baja intensidad que no cuestione la injusticia social y para que el Estado sea garante de los acuerdos de las empresas y corporaciones transnacionales. A su vez, la política y la democracia parecieran reducirse a los comicios electorales y no a la construcción y lucha colectiva por más derechos y la justicia social.

En sintonía con lo último expuesto Piñera dirá que “La Alianza del Pacífico creo que ha funcionado porque las reuniones, son reuniones de trabajo”. Y diferenció esto con lo que pasa en la CELAC “donde hay muchas visiones distintas” y termina siendo “más bien un foro político”[8]. Quizá omite que en la Alianza del Pacífico lo que realmente hay es una visión política en común entre los países que la conforman, lo cual permite avances concretos con mayor facilidad. En esta presencia discursiva de “despolitización de las relaciones internacionales”, podemos observar al actual presidente argentino que sostuvo durante un encuentro con empresarios brasileños, en el marco de su primer viaje al exterior tras haber ganado los comicios del pasado noviembre que “estoy para trabajar, desideologizando la región, yendo hacia cosas concretas que estrechen el comercio, el intercambio cultural y el intercambio educativo”[9].

VII

De esta crítica a la política, inevitablemente, proviene la denostación a la militancia. Tal es así que a quienes militamos y defendemos un proyecto político que se opone a los intereses neoliberales nos definan como “personas que no piensan por sí mismos, que nos lavaron la cabeza”, o que la fidelidad a tal partido o movimiento político es por un interés personal, económico o de ascenso de poder, o por un trabajo, o que asistimos a los actos políticos a cambio de dinero o por el famoso “chori y la coca” o el “jugo y la arepa”. De allí, por ejemplo, las palabras de Prat Gay, ex Ministro de Hacienda de Mauricio Macri, que aludió a que en la tarea de reasignar el gasto público que les dejaba la “pesada herencia” del Estado recibido debían quitar “la grasa militante que sobraba, de los ñoquis del Estado”[10].

Quien fue ministro de Hacienda de Chile en la presidencia de Piñera asumió posturas similares en referencia al “gasto público”. Felipe Larraín afirmó que la  “reducción del gasto público permitirá mantener una economía sana y reducir presiones sobre inflación, tasas de interés y tipo de cambio”. Esas medidas de ajuste serán de entre US$ 750 millones y US$ 800 millones y afectará a todos los ministerios, incluida la Presidencia de la República.  Se recortará el gasto en ítems como horas extras, honorarios, viáticos, materiales de oficina y telefonía[11].

En referencia a estos temas y evaluando el gobierno de Macri, Sebastián Piñera comentará en una entrevista reciente que le brindó a Carlos Pagni en TN[12]: “Macri representa recuperar el tiempo para que Argentina vuelva a ocupar el lugar que nunca debió haber abandonado en el mundo (…) es valorable que Argentina se  reintegra Argentina en los mercados financieros (…) quita los impuestos a las exportaciones que asfixiaban al sector agroexportador (…) reconstruir el diálogo con la oposición… Argentina necesita cirugía mayor… y cuando uno entra al quirófano sabe que no entra a una fiesta. Se necesita sacrificio, dureza y exigencias. Pero es absolutamente necesario (…) afrontar la ineficiencia del aparato público que se evidencia con el tema de los ñoquis como un ejemplo”.

VIII

El argumento- débil, por cierto, pero con mucho rebote mediático- del aislamiento del mundo provocado por los gobiernos “populistas” obvia las relaciones de dominación ejercidas de unos Estados a otros y el rol creciente de las corporaciones -que no tienen patria ni bandera- y minimizan/ridiculizan a quienes sostenemos que existe el imperialismo, argumentando que ese es un discurso del pasado. En rigor, este “aislarse del mundo” significa el resguardo de la soberanía frente al ataque del capital financiero global y los planes de las instituciones como el FMI, el Banco Mundial, la OMC y “abrirse al mundo” es, en definitiva, someterse a las reglas que impone la centralidad del poder mundial.

Más claro lo dice la canciller ¿argentina? Susana Malcorra, en el marco de las negociaciones con los fondos buitre y tras el apoyo de la presidenta del FMI Christine Lagarde hacia Argentina por la restauración de los vínculos con este organismo. La ex jefa de gabinete de la ONU afirmó que “para insertar a la Argentina en el mundo, tenemos que  ser parte de las reglas del mundo, y reconectarnos con los  organismos financieros internaciones es parte de eso”[13].

Por su parte, Sebastián Piñera, recibiendo a Barack Obama en su país, y homenajeando de los 50 años de que emerja la “Alianza para el Progreso” promovida por Kennedy dirá: “Nuestro país siempre ha mirado con cariño y admiración a los Estados Unidos. ¿Y qué es lo que vemos? No sólo un país poderoso y amante de la paz, sino también un pueblo pujante, valiente, innovador, y con una historia llena de esfuerzos y heroísmos, plena de logros y conquistas (…) nuestra admiración proviene de algo mucho más profundo, de su gran sabiduría y coraje moral, de su profundo amor por la libertad y la democracia, que los ha llevado incluso a luchar más allá de sus fronteras para defenderla”.

Es curiosa su percepción de los Estados Unidos como “amante de la paz”. ¿Qué pensará Piñera acerca de las invasiones a Afganistán e Irak y ahora en Siria por parte del país que tanto admira? ¿Será la destrucción y masacre de las poblaciones de esos países la forma de “luchar más allá de las fronteras por amor a la libertad y la democracia” que Piñera valora?

IX

Y del pasado, de nuestra apelación a la historia y los símbolos nacionales el desprecio, la desfiguración o el ocultamiento, porque bien saben que la historia es la política que fue y que configura el presente, por lo cual es necesario conocerla para poder transformar la realidad futura.

Solamente citar las palabras vergonzosas pero no inocentes de Macri el día del bicentenario de la independencia en Tucumán cuando dijo que “claramente, deberían de tener angustia de tomar la decisión, querido Rey, de separarse de España” en alusión a los luchadores de la independencia[14]. O reflexionar acerca del ninguneo y sus posturas acerca de los 30.000 desaparecidos y del significado de la dictadura cívico militar que sufrió nuestro país cuando dijo que: “No tengo idea [si fueron 30 mil]. Es un debate que no voy a entrar si son 9 mil o 30 mil, si son los que están anotados en un muro o mucho más. Me parece que es una discusión que no tiene sentido”[15].

En el caso chileno, vale señalar que Piñera se opuso a la continuidad del gobierno militar de Pinochet en la votación de  1989 y apoyo la transición a la democracia. Sin embargo, el vocero presidencial Andrés Chadwik, quien, increpado por el periodista acerca de los homenajes a Pinochet, ahora dice que “a la distancia del tiempo y de los hechos” siente arrepentirse profundamente de haber sido parte y partidario de “un gobierno que cometió graves violaciones a los derechos humanos”. De todos modos opina “que no tiene mérito hacer homenajes a actores del pasado, que eso genera divisiones y nos vuelve la vista atrás”[16]. Imposible no vincular estas palabras con las profundas reflexiones de Tomás Moulián: “un elemento decisivo del Chile Actual es la compulsión al olvido. El bloqueo de la memoria es una situación repetida en sociedades que vivieron experiencias límites”. Y luego dice, asimilable al vocero de Piñera: “para muchos de los convertidos que hoy hacen carrera por algunas pistas del sistema (…) el olvido es una vergüenza no nombrada e indecible, por la infidelidad hacia otros y hacia la propia vida, la vergüenza de la connivencia y de la convivencia” (Moulián; 1997).

X

La promesa del Cambio. Esta apelación es una constante en la derecha latinoamericana y es fogoneada por los grandes de nuestra región como método de desgaste y provocación de hastío hacia los proyectos populares. En el nombre de las alianzas aquí analizadas se pueden advertir con claridad. Asimismo, en la oposición venezolana como en el reciente derrotado Guillermo Lasso en Ecuador. El macrismo, con destacable astucia, legitima sus políticas de ajuste diciendo que son parte del cambio que se necesitaba en el país, y más aún, hablan de un “cambio cultural” que se debe producir, lo cual evidencia que los sectores de poder advierten con claridad que la principal lucha es la cultural, con el fin de imponer su modelo económico-social.

Hacia una lógica cultural emancipatoria

Realicemos ahora unas últimas reflexiones a modo de conclusión.

Luego de este análisis comparativo podemos reafirmar nuestra hipótesis: las ideas fuerza del neoliberalismo se ven expresadas, por supuesto que con matices, en el discurso de los presidentes y altos funcionarios de dos alianzas políticas que representan los intereses más poderosos de Argentina (Cambiemos) y Chile (Alianza por el Cambio), en vínculo con las corporaciones transnacionales y con los Estados Unidos. Esto lo realizamos analizando discursos y entrevistas en el ejercicio del gobierno. Solamente una entrevista de Piñera utilizamos por fuera de su presidencia y fue porque refería al gobierno actual de Macri y era elocuente la vinculación con algunas de las ideas fuerza planteadas por los ministros del empresario argentino.

Hemos hecho hincapié en la comparación en las ideas fuerza que refieren a las críticas al populismo, al modo de inserción en el mundo, a la idea del libre mercado y la crítica a la Política, entre otras. Estas ideas mediante las cual nos interpelan el sentido común, están estrechamente vinculadas con las que difunden las usinas culturales del neoliberalismo. Es por eso que titulamos “el jaque cultural del proyecto neoliberal” a este artículo. Un jaque que sería un jaque mate si, como sostiene Alemán “el crimen es perfecto y el capitalismo ya se ha adueñado de la realidad y su sujeto” de manera irreversible. Por el contrario, podría ser un jaque del que se puede salir y ganar la partida si todavía “existen diferentes superficies de inscripción donde lo político-hegemónico, de modo contingente, puede hacer advenir un sujeto popular y soberano, un sujeto interpelado por aquellos legados simbólicos que lo preceden y por las demandas de los distintos sectores explotados por las oligarquías financieras” (Aleman; 2016).

Para quienes creemos que este jaque es una amenaza de la cual se puede escapar y torcer el destino de la partida, esperamos que este aporte sirva para de-construir, desentrañar y combatir el paradigma cultural deshumanizante del poder neoliberal y observar en casos concretos (Argentina y Chile bajo las presidencias de Macri y Piñera) como se articulan las ideas fuerza del proyecto neoliberal a nivel regional. De este modo, aportar a la construcción de una lógica cultural emancipatoria, que advierta las barreras a nuestros proyectos nacionales, populares y democráticos que impone la sociedad neoliberal. Algunas de ellas son:

  • Los dis-valores de la sociedad neoliberal –egoísmo, individualismo, consumismo- atentan frente a nuestra apelación a un proyecto colectivo, solidario e inclusivo.
  • La desvalorización de la Política, principal herramienta de transformación social, mediante la despolitización promovida por las usinas culturales y replicadas en los políticos que defienden los intereses del neoliberalismo.
  • La búsqueda de implantar el consumo como forma de realización.
  • “La globalización de la indiferencia”[17] a los problemas sociales, individuales y a la desigualdad social.

Estos son algunos de los grandes desafíos para quienes estamos convencidos de que el hombre se realiza en comunidad y la comunidad se realiza si sus hombres y mujeres lo hacen (Perón, 1949). Retos a enfrentar para los que consideramos que no hay destino para las partes si no lo hay para el conjunto y que debemos construir una “cultura del Encuentro” desde valores que sitúen al hombre y su felicidad en el centro de la acción y no al mercado y al dinero. Esta lógica cultural emancipatoria creemos que debe partir de valores imprescindibles como la solidaridad social, el amor al prójimo, una profunda ética de la responsabilidad y una fuerte disciplina del compromiso, concibiendo a la política como servicio y  vocación para la liberación de la Patria y de la humanidad.

La disputa cultural en el campo de la construcción de subjetividades quizá sea uno de los aspectos centrales en la tarea de reconstruir mayorías, defender los derechos conquistados en esta última etapa y en la lucha por recuperar el poder político. Asimismo, para sostener en el tiempo los procesos de ampliación de derechos e inclusión social, siendo conscientes que, como afirma Ana Jaramillo (2014): “La transformación de la realidad no es un logro inmediato: hay sabores y sinsabores, hay alegrías y dolores, hay triunfos y derrotas, hay abandonos y perseverancias. Lo que sí sabemos es que nadie nos va a regalar nada, que seremos responsables de lo que hagamos y dejemos de hacer”.

Por Nicolás Canosa. Estudiante de Sociología en UBA, miembro fundador del CENACK, Sec. Nac. del Frente Cultural de Peronismo Militante.

[1] http://www.sebastianpinera.cl/sites/default/files/discursos_09_12_final_0.pdf

[2] http://www.sebastianpinera.cl/sites/default/files/discursos_09_12_final_0.pdf

[3] http://www.infobae.com/politica/2016/06/16/mauricio-macri-en-argentina-estamos-dejando-atras-definitivamente-las-practicas-populistas/

[4] http://www.lapoliticaonline.com/nota/98001/

[5] http://www.latercera.com/noticia/presidente-pinera-gracias-a-la-economia-social-de-mercado-chile-esta-cerca-de-dejar-el-subdesarrollo/

[6] https://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-293116-2016-02-24.html

[7] http://www.lanacion.com.ar/1950802-impulsa-el-gobierno-un-tratado-de-libre-comercio-con-estados-unidos

[8] http://www.latercera.com/noticia/presidente-pinera-gracias-a-la-economia-social-de-mercado-chile-esta-cerca-de-dejar-el-subdesarrollo/

[9] http://www.elpais.com.uy/mundo/macri-desideologizar-region.html

[10] https://www.youtube.com/watch?v=wWMLP4kqa60

[11] http://www.hacienda.cl/sala-de-prensa/noticias/historico/ministro-de-hacienda-felipe-larrain-787.html

[12] https://www.youtube.com/watch?v=4fMCmmxxb1o

[13] http://www.lacapital.com.ar/la-canciller-malcorra-afirmo-que-el-vinculo-el-fmi-es-parte-las-reglas-del-mundo-n501280.html

[14] http://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/36724-palabras-del-presidente-mauricio-macri-en-el-acto-por-el-bicentenario-de-la-independencia-en-tucuman

[15] http://www.lanacion.com.ar/1927011-carlotto-cruzo-a-macri-por-la-cifra-de-desaparecidos-tiene-la-obligacion-de-saber-que-son-30000

[16] https://www.youtube.com/watch?v=IYp7aqLnMwA

[17] La cual alude el Papa Francisco en numerosos discursos.