Directo al corazón de América del Sur

 

*Miguel Ángel Barrios.

El proceso de destitución de la Presidenta Dilma Roussef no se trata de un acto aislado por motivos exclusivamente domésticos, lo que no nos exime de realizarnos los latinoamericanos una profunda autocrítica. Más que nunca resuenan las palabras de Juan Domingo Perón: “La única política es la política internacional”.

Estados Unidos vive su crisis de retroceso estratégico ante la alianza euro asiática, y necesita revitalizar su patio trasero, para concentrarse en la isla mundial y ampliar su anillo de seguridad panamericano que descuidó, para centrarse en la isla mundial según la lógica geopolítica de Mackinder.

Un golpe liso y llano de estado en Brasil es amputar por su condición geopolítica de país semicontinental a la mitad de América del sur y herir de un infarto masivo nuestra integración, única condición para ser soberanos en el siglo XXI.

Hay y existen indicios graves de que los EE.UU quieren implantar dos bases militares en Argentina. Una en Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego, cuyos límites se extienden hasta la Antártida. La otra, en la mal llamada Triple Frontera -categoría inventada por la CIA para acusar que desde el hito de las tres fronteras, su verdadero nombre, se financia al terrorismo internacional. Esta categoría, como la de “Estados fallidos” y “áreas sin gobierno”, fueron creadas por el Pentágono en 2004 en verdad una ambición de los EEUU, a titulo de combatir el terrorismo y el narcotráfico, de apoderarse del Acuífero Guaraní. Según el gran historiador y geopolítico Alberto Moníz Bandeira, los grandes Bancos de los EEUU y de Europa -Citigroup, UBS, Deutsche Bank, Crédit Suisse, Macquarie Bank, Barclays Bank, The Blackstone Group, Allianz e HSBC Bank y otros, compraron vastas extensiones de tierras.

Los EEUU están tratando de recuperar su hegemonía en América del Sur. En Argentina existe un cambio de su orientación a partir de un triunfo electoral. A causa de este avance y de errores propios, el peor defecto sería huir para adelante, en lo que hace a incapacidades estratégicas nuestras- y la crisis social en Venezuela- donde también se juntan errores propios más una ofensiva potente de los EEUU financiada por la CIA,USAID y ONGs. Los EEUU poseen bases en Colombia y en Perú, haciendo presencia en los Andes y en el Pacífico. Con las bases en Argentina completarían un cerco virtual, al norte y al sur, al lado del Pacifico y del Atlántico.

Desde el fin de la segunda guerra mundial es un objetivo estratégico del Pentágono dominar la entrada del Atlántico. Para eso, es vital controlar sobre todo a Brasil, y acabar con el Mercosur y la Unasur, y ratificar la alianza argentina brasilera desde una nueva lógica, subordinada a los EEUU, con Macri y Temer.

La destitución de Dilma puede permitir a Washington colocar a un apoderado para sustituirla. Además a los EEUU le pone muy inquietante que Brasil integre el bloque de los BRICS y sea uno de los miembros del Banco con sede en Shangai para competir con el FMI y el Banco Mundial.

La campaña contra la corrupción en los términos del Procurador General, Rodrigo Janot, y el juez Sergio Moro, apuntan contra Petrobras y a las grandes empresas constructoras nacionales y nos parece muy bien ir a fondo contra la corrupción y en especial contra el delito de cuello blanco-, en el que paradójicamente no se salva casi nadie de los parlamentarios acusadores y sí DILMA, famosa por su honestidad. Sin embargo, las empresas extranjeras ni siquiera fueron investigadas, y están también metidas de lleno en la corrupción de políticas de corrupción.

Moñiz Bandeira no duda en afirmar que existen fuertes indicios de que el capital financiero internacional, Wall Street y Washington, fortaleció la crisis institucional en Brasil. Y el dinero que corrió en la campaña por el impeachment fue impresionante y grave, incluso la mayoría de los legisladores no sabía ni que votaba.

Moñiz compara con la caída de Getulio Vargas, quien denuncio en su carta testamento, antes de suicidarse: “La campaña subterránea de los grupos internacionales se alió a la de los grupos nacionales sublevados contra el régimen de libertad y garantía del trabajo”. Dilma en su defensa, manifestó que estaban cometiendo un asesinato político.

Este Golpe de Estado, en el marco de la geopolítica del caos de re-actualizar la Doctrina Monroe, tiene directamente la influencia de los Estados Unidos a través de los vínculos del juez Sergio Moro, que conduce el proceso de Lava-Jato. Realizó cursos en el Departamento de Estado en 2007, pasó un mes de entrenamiento en 2008, en el programa especial de la Escuela de Derecho de Harvard. Y llamativamente fue nombrado uno de los diez hombres más influyentes del mundo por la revista Time.

El golpe de estado es un golpe al Brasil que nos puede costar si no realizamos la autocrítica. El programa anunciado por Temer consiste en vender al extranjero todo lo que sea posible, comenzando por Petrobras y adecuar la legislación y los programas sociales a los intereses y conveniencia del gran capital. El Brasil está en medio de una guerra geoeconómica, una segunda guerra fría, peleada por EEUU para preservar su hegemonía y concentrarse en la isla mundial, sustentada por el dólar como única moneda de reserva internacional. En el fondo, Brasil es el mayor socio comercial de China y como dijeron Nixon y Kissinger, para donde vaya Brasil ira toda América Latina. Por eso este golpe de estado abierto. Y no blando, sino duro.

Esto nos obliga a las autocríticas y hay que darlas, para que las causas internas no sean agilizadas desde afuera. Porque es un grave error culpar de todo al imperialismo como si fuéramos un centro de estudiantes. La situación estratégica nos obliga ya, a esa autocrítica.

Sin poseer la receta las enumero citándola solamente:

-La planificación estratégica de nuestros Estados nos obliga a acelerar la integración, optando por diez puntos claves. Esto implica estudio estratégico, no solo discursos presidencialistas que quedan en la nada y que se agotan.

-La política implica gestión económica. No hemos podido diversificar nuestras economías cuando llegó la ola en contra de la depreciación de las materias primas. Fundemos un Instituto de Políticas Económicas “Felipe Herrera” para insumo de estrategias de macro y micro economía de Unasur. Pasado el viento a favor estamos en el mismo punto de partida.

-La política en el fondo es la lucha por el monopolio del sentido común que significa que no hemos llevado a cabo un capítulo cultural y por lo tanto educacional del sentido de auto pertenencia regional en un mundo de espacios regionales y culturales. Telesur fue lo único, y es un invento del Comandante Hugo Chávez. No hay ni siquiera universidades binacionales y no se reconocen la acreditación de títulos, símbolo máximo de nuestra debilidad

-El único capital político que no debe perder es el capital moral. Si nos vencen en ese plano, no será porque la República imperial sea más honesta, sino porque atacarán ese talón de Aquiles. Y no puede existir ese capital moral, previo a la política, si nos enferman espiritualmente, y allí se combinan la macro corrupción y la micro corrupción a través de la República del peaje. Es la batalla cultural. La madre de todas las batallas.

-Si no encaramos una lucha integral contra el crimen organizado, que no existiría sin la complicidad de sectores del sistema financiero, político, policial y empresarial, las narcodemocracias vencerían al Estado continental, y seriamos, como nos advirtió Helio Jaguaribe, basureros de la Historia.

Por eso, hay que hablar sin medias tintas, porque no hay lugar para tibios, sino saber que estamos tal vez, en la mayor batalla de nuestra historia, y no es casual, si entendemos de una vez por todas que los mal llamados bicentenarios deben ser la hora de nuestra independencia definitiva.

Nota complementaria: la Doctrina Monroe, conocida por la frase de “América para los americanos”, surgió en 1823. Como base fundamental de la política exterior de Estados Unidos, señalaba que el país repudiaría cualquier intento de colonización o intervención de una potencia europea en territorio americano. En la práctica, esta doctrina se convirtió en una herramienta para justificar la política exterior expansionista, así como las intervenciones de todo tipo (militar, económico, político) de EE.UU. en Latinoamérica, a lo largo de los años.

Por Miguel Ángel Barrios, doctor en Educación y en Ciencias Políticas.