Crisis de legitimidad del imperio norteamericano, hacia un nuevo balance de poder

 

*Manuel Valenti Randi

Vivian Trías es un pensador trascendental, estudió, entre otras cosas, la historia de los 3 imperios imperios que azotaron principalmente a Nuestra América y que hoy lo siguen haciendo: el imperio británico, el imperio norteamericano, y el imperio financiero.

Su obra es central porque nos permite conocer al enemigo de los pueblos en profundidad, “desde sus entrañas” como decía Martí. Es quizás el mejor aporte desde una perspectiva nacional, popular, democrática y latinoamericana para buscar explicar la historia de la formación de estos imperios.

Desde el Centro de Estudio Nuetra Americano Chávez- Kirchner nos parece central continuar esta tarea, de estudiar y conocer en profundidad todos los imperios o formas de sometimiento que sufren los pueblos de Nuestra América. Por eso, voy utilizar la minuciosa explicación histórica de la evolución geopolítica, económica, tecnológica y cultural del imperio norteamericano, para comprender porque hoy este se encuentra en una crisis de legitimidad, producto una pérdida de poder relativo, que da paso a la entrada hacia un nuevo orden mundial,  hoy todavía incierto.

La historia del imperialismo norteamericano según Trías se puede dividir en tres grandes etapas que pautan su ascenso a potencia dominante e integradora del conjunto del sistema internacional. Siguiendo el pensamiento de Trías voy a intentar esbozar cuál es la cuarta etapa en la que creo hoy se encuentra el imperio norteamericano y que cambios se están produciendo en el orden mundial.

 1) La primer etapa la denomina Vivian Trías de Maduración y plenitud. Todavía EE.UU. sigue siendo una nación deudora de Europa (es decir, el viejo continente sigue siendo el centro de poder mundial). Se extiende desde la crisis general de 1873 hasta la 1ra GM.

Entre 1892-2896 se da una trustificación de la economía mundial, pero especialmente en la economía norteamericana. Se precipita una nueva estructura del capitalismo. Nace lo que Trías denomina el CAPITALISMO MONOPOLISTA.

En esta forma del capitalismo se genera una enorme cantidad de excedentes económicos, que no crea los mecanismo apropiados y eficaces para su realización; de ahí su tendencia profunda y persistente a la CRISIS CRÓNICA. Si ésta no se produce, si el capitalismo monopolista la evita y logra largos períodos de expansión y prosperidad, es porque se conjugan factores externos que contrarrestan aquella tendencia y facilitan la realización de excedente. factores:

  • innovaciones tecnológicas, que sacuden la economía, creando así vasta salidas a la inversión.
  • las guerras y sus consecuencias

La MILITARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA DE EE.UU., o la organización de una economía de guerra en tiempos de paz, va a marcar la evolución del imperio norteamericano desde esta etapa hasta hoy. También explica cómo el ferrocarril, una innovación tecnológica, es el área de imbricación capitalismo financiero e industrial.

Luego, el pensador uruguayo cuando la política de expansión de la frontera se agota,  EE.UU. ya es un Estado Nación de tamaño continental, bioceánico, con una industria y sistema financiero pujante y alto nivel de desarrollo tecnológico, que da paso hacia la etapa IMPERIALISTA de EEUU. Esto sucede en la bisagra entre el siglo XIX y XX. En 1898 en sólo 3 meses, el naciente imperio invade Cuba (temporalmente), y ocupa en el pacífico las islas de Guam, Hawai, Filipinas y Samoa. También logra penetrar económica y financieramente a la asediada China. El elemento clave en la construcción del poder norteamericano explica Trías es la apropiación del Canal de Panamá. Esto garantiza el comercio bioceánico y la posibilidad de defenderse por ambos océanos, como controlar con sus bases en ese país su Mare Nostrum, el Mar Caribe.

2) La segunda etapa abarca las dos Guerras Mundiales y el período de entreguerras. Se da un cambio sustancial y decisivo de situación: de nación deudora, Estados Unidos pasa a ser nación acreedora de Europa. Wall Street sustituye a la City de Londres como centro financiero internacional. Sin embargo sigue subsistiendo la pluralidad de potencias imperialistas, independientes, con cierto equilibrio entre sus posibilidades- aunque EEUU sea más rica y poderosa- empeñadas en una lucha franca y mortal, que sagua en el holocausto de la Segunda Guerra Mundial.

La Gran Depresión fue superada por la Segunda Guerra Mundial. El New Deal, permitió una gran recuperación económica, generación de empleo que abrió camino para el CAPITALISMO MONOPOLISTA ESTATAL. Esta forma de capitalismo imbricada a su política imperialista va a instaurar la hegemonía de EE.UU. a nivel mundial.

3) La tercera etapa -explica Vivian Trías- se desarrolla desde la fase final de la segunda guerra de revisión, pero Trías muere sin ver finalizada su etapa, que nuestro entender dura hasta el 1999 con la derogación de la Ley Glass Steagall, donde inicia la crisis de la hegemonía geopolítica y económica de EE.UU .

El imperio norteamericano se beneficia extremadamente con el desarrollo desigual en esta etapa, donde asciende a la cénit de su poderío; configura el mayor poder jamás habido en la historia.

La post Segunda Guerra Mundial es el fin del EQUILIBRIO DE PODERES, el capital se ordena en torno a EEUU hasta los 60´. Mientras Estados Unidos emerge como potencia militar, económica, política, los demás están en ruinas. La Segunda Guerra Mundial instaura una matriz de MILITARIZACIÓN ECONÓMICA. El Pentágono es una potencia militar pero también económica. Bretton Woods impone El “patrón dólar”, dando lugar a lo que define el pensador uruguayo como la americanización de la economía Internacional y una internacionalización de la economía estadounidense.

Vivian Trías ve que “al filo de la década del 70´estalla una crisis profunda del sistema, cuyo curso vivimos y puede marcar el punto de partida de una nueva etapa histórica”. Tenía razón, con esta crisis se inicia el ciclo neoliberal de desregulación financiera internacional y de EE.UU. Este proceso en el país del norte se termina de desarrollar con la derogación de la ley Glass Steagall en 1999 que restringía la especulación financiera.

Vivian distingue 9  procesos en desarrollo que nos parecen fundamentales para comprender esta etapa que es dilucidada por el con total anticipación a otros analistas regionales e incluso internacionales.

  • Ve que se da un nueva forma de imperialismo, que denomina Neoimperialismo (neoliberalismo), que suplanta al capitalismo monopolista Estatal. Este se ejerce desde los mecanismo financieros globales ,como el FMI y las corporaciones transnacionales.
  • EEUU necesita de un GRAN IMPERIO MILITAR PARA CRECER, pero le cuesta más de lo que gana. En definitiva el pueblo financia a las multinacionales que hacen negocios con la guerra.
  • La Guerra Fría consiste en más de un sentido en el esfuerzo contrarrevolucionario de EEUU por conjurar la tempestad revolucionaria del 3er mundo. La CONTRADICCIÓN PRINCIPAL en las pos guerra es entre el imperialismo y la revolución de los pueblos sojuzgados.
  • Estados Unidos es la metrópolis imperial con 3 subimperios: Europa, Japón y Brasil luego de la caída del gobierno de Getulio Vargas.
  • Proceso de NORTEAMERICANIZACIÓN ECONÓMICA INTERNACIONAL Y UNA INTERNACIONALIZACIÓN ECONÓMICA DE EEUU
  • LA PUJA YA NO ES ENTRE NACIONES SOLAMENTE, PORQUE LAS CORPORACIONES DE EEUU COMPRAN LAS EMPRESAS EUROPEAS, LA DISPUTA SE DA ENTRE TRANSNACIONALES.
  • Hay una financiarización de la economía internacional.
  • Hay un ascenso indetenible de China como potencia.
  • Reconoce tendencias cuestionantes al régimen imperialista norteamericano de corte democrática, libertaria en el buen sentido, popular, que es abolicionista de la esclavitud y quieren integrar EEUU creadora y solidariamente a la comunidad internacional, sin Estado barones y Estados vasallos. (Bernie Sanders hoy, Luther King, negra del documental enmienda XIII)

4) Siguiendo el pensamiento de Trías podríamos pensar que hay una cuarta etapa que de declive de la hegemonía norteamericana, producto de la desregulación financiera, y la concentración, transnacionalización y financiarización de la economía que inicia en los 70´. Con la derogación de la Ley Glass Steagall se terminan las restricciones a la libre especulación y movilidad de capitales en EE.UU que derivó en la crisis del 2008.

Este proceso abre paso a la creación de una “plutocracia global” u oligarquía global, que extrae riquezas o ganancias de los países periféricos pero también de los países centrales. La estrategia no es conducida por la elite imperial norteamericana sino por capitales internacionales, que puede estar asociada, o no a las elites de los distintos países. Los Estados-nación como EE.UU y las legislaciones nacionales son cada vez más condicionados por fuerzas externas sobre las que no tienen ningún control. Se rompen fronteras nacionales, produciendo en diferentes lugares del mundo y para todo el mundo.

Fabio Nigra explica que “Mirado desde la perspectiva de lo que sucede en Estado Unidos, asistimos a la concentración del capital y al surgimiento de una nueva burguesía, mucho más poderosa, ya que su campo de actividad es interno y mundial. La tendencia a la creación de bloques regionales refuerza la tendencia burguesa a la concentración. en algunos casos, de tipo ofensivo en otros, de carácter defensivo.”[1]

El declive de la hegemonía estadounidense se da en el marco de ascenso de potencias como Brasil, Rusia, India y China, configurando un sistema multipolar. China y Rusia son hoy las mayores potencias que disputan hoy con EE.UU la imposición de las reglas de juego y la creación de un nuevo orden a nivel mundial.

En paralelo en EEUU se da un proceso de total militarización de la política exterior de Estados Unidos.  No es nueva la militarización de la política exterior de EEUU, se viene afianzándose desde hace muchos años, Eisenhower ya denunciaba en los 50´el poder del complejo militar industrial sobre la decisión de la política estadounidense. Después de los atentados del 11 de Septiembre del 2001 Bush aceleró el ritmo de crecimiento del aparato militar industrial, tecnológico íntimamente imbricado con el aparato financiero. La militarización de la política exterior de EEUU busca sostener su hegemonía para evitar el ascenso de nuevas potencias como China y Rusia, como reactivar la economía y aumentar la rentabilidad de las grandes empresas relacionadas al negocio de la guerra.

Esta lógica  adquirió renovados ímpetus en las últimas semanas con los ataques ordenados por Trump. Este conformó un gabinete en donde hay una presencia sin precedentes de militares, en funciones o retirados; ordenó un aumento del presupuesto militar y otorga más facultades al Departamento de Defensa. Barack Obama no hizo nada para revertir esta nefasta tendencia aunque, en un momento, creyó necesario advertir los riesgos de reducir los problemas y desafíos del sistema internacional a sus aspectos militares.

Madeleine Albright, Secretaria de Estado en el segundo gobierno de Clinton, años más tarde de dejar su cargo habló sobre los cambios en la área que había Estado a su cargo. Madeleine explica que “antes el Departamento de Estado fijaba la política exterior y el Pentágono la respalda con la fuerza disuasiva de sus armas. Ahora es éste quien la determina, y a los diplomáticos nos cabe la misión de explicarla y de lograr que otros gobiernos nos acompañen en nuestra tarea.” Y, recordaba en otra ocasión, que Estados Unidos debe guiar la formulación de la política exterior por el siguiente principio: “el multilateralismo cuando sea posible, el unilateralismo cuando sea necesario”[2].

Este proceso de desarticulación casi total del “New Deal” o pacto social, se rompió en parte la unidada nacional y alianza entre sectores populares y la élite político económica, que desembocó en la pérdida de legitimidad del proyecto imperialista neoliberal que proponían las elites norteamericanas a su pueblo. Esto en gran parte explica la victoria de Trump que apeló al imaginario colectivo de “volver hacer Grande otra vez EEUU”, con un discurso industrialista, antiglobalización y de recorte de “gastos innecesarios” del aparato militar o campañas imperialistas. Sin embargo, apenas asumió llenó su gobierno de militares, CEOS de las más grandes empresas y hombres de Wall Street, sino que inició nuevamente acciones militares o de tensión en distintos lugares del mundo como Siria, Corea del Norte, Yemen y Afganistán. Esto está relacionado con la fuerte tensión que se vive entre EEUU y las 2 grandes potencias Rusia y China por la redivisión de las zonas de influencias a nivel mundial.

Trías vs kissinger

 Vivian Trías en el final de su libro, “La Historia del Imperialismo Norteamericano”  habla de la crisis que vive EEUU con el escándalo de Watergates y la caída de Nixon. Ve en Kissinger un posible líder que surge como uno de los más lúcidos e influyentes políticos estadounidenses, que podía marcar los lineamientos del futuro de la política exterior norteamericana.

Es interesante retomar los elementos del análisis que resalta Trías sobre Kissinger para continuarlo con las reflexiones que hace hoy este brillante pensador de la política imperialista estadounidense

El pensador uruguayo observa que Kissinger se planteó en los 70´ resolver en sus obras que debe hacer un conservador en una época revolucionaria, en cómo regular y graduales los cambios inevitables. El objetivo de la política exterior para Kissinger es la búsqueda de  legitimidad en las acciones de política exterior más que la paz.

Según Kissinger “La legitimidad tal como aquí la entendemos, no debe confundirse con la justicia. No significa más que un acuerdo internacional acerca de la naturaleza de los arreglos funcionales y acerca de los objetivos y método aceptables de la política exterior. Implica la aceptación del marco del orden internacional por todas las grandes potencias, por lo menos hasta el punto en que ningún estado está tan descontento que exprese su insatisfacción en un política exterior revolucionaria. Un orden legítimo no vuelve imposible los conflictos, pero limita el campo de los mismo. Habrá guerra quizá pero se libraran en nombre de la estructura existente y la paz siguiente justificará como una expresión mejor del consenso general, “legítimo.”[3]

El pensamiento de Kissinger no es ideológico busca ser lo más pragmático posible, buscando garantizar siempre los intereses del imperio, por eso e incluye la del conflicto como un hecho inherente a la política, “un arreglo internacional que se acepta y no se impone siempre aparecerá algo injusto a cualquiera de sus componentes. Paradójicamente, la generalidad de esta insatisfacción es una condición de la estabilidad, porque si cualquier potencia se encontrase totalmente satisfecha todas las demás se encontrarán totalmente insatisfechas, y se produciría una situación revolucionaria. El fundamento de un orden estable es la seguridad relativa- por lo tanto inseguridad relativa- de sus miembros. Su estabilidad no refleja la ausencia de reclamaciones insatisfechas, sino la ausencia de una insatisfacción de tal magnitud que se busque el remedio en la destrucción del arreglo antes que mediante un ajuste dentro del marco mismo. Luego agrega que  “Un orden cuya estructura aceptan todas las grandes potencias es “legítimo”. Un orden que contenga una potencia que considera opresiva su estructura es “revolucionario”. La seguridad de un orden interno reside en el poderío preponderante de la autoridad; la seguridad en el orden internacional, en el balance de fuerzas y en su expresión, el equilibrio.”[4] El concepto fundamental del kissingerismo es el equilibrio.

En su último libro del 2014, “Nuevo Orden”, Kissinger habla de que lo que hoy  se cuestiona es el orden (reglas y normas comunes) impuesto por EE.UU. Lo que busca ahora es garantizar un orden donde EE.UU siga siendo el que equilibre el sistema, no el que lo imponga. El incipiente orden global impuesto por EEUU luego de la 2da GM compuesto por una mezcla de un idealismo estadounidense y equilibrio de poder está en cuestionamiento. Para Kissinger “En el mundo de la geopolítica, el orden establecido y proclamado como universal por los países occidentales se encuentra en un punto inflexión. Sus panaceas son globalmente comprendidas, pero no hay consenso sobre su aplicación…El resultado no es simplemente una multipolaridad del poder, sino un mundo de realidades crecientemente contradictorias.”[5]

Esto kissinger lo ve casi como un proceso natural donde “Todo orden internacional debe afrontar tarde o temprano el impacto de dos tendencias que desafían su cohesión: o la redefinición de la legitimidad o un cambio significativo en el equilibrio de poder.”[6]

En el primer caso “el orden no es primordialmente arrollado a raíz de la derrota militara o el desequilibrio de recursos (aunque suele ser el siguiente paso), sino por la imposibilidad de comprender la naturaleza y el alcance del desafío que debe afrontar.”

En el segundo caso se da “cuando no puede encajar un cambio importante en las relaciones de poder. Se puede dar porque alguno de los componentes mayores deja de cumplir su papel o deja de existir o una potencias en ascenso puede rechazar el papel que se le ha sido adjudicado por un sistema que no diseñó  y las potencias establecidas se muestran incapaces de adaptar el equilibrio del sistema a la nueva situación. El ascenso de china entraña un desafío estructural comparable al de alemania en el siglo XX pero en el siglo XXI. Los dos grandes rivales de este siglo, EEUU y China, se han comprometido a evitar la tragedia europea a través de un nuevo tipo de relación entre grandes potencias. El concepto se halla a la espera de una elaboración.”[7]

Kissinger, es un conservador, cree en que el orden minimiza el conflicto,  “La reconstrucción del sistema internacional es el desafío último para los estadistas de nuestro tiempo. El castigo de fallar no será tanto una guerra mayor entre estados (aunque no está descartada en algunas regiones) como una evolución hacia esferas de influencia identificadas con estructuras internas y formas de gobierno particulares. En sus márgenes cada esfera sentiría la tentación de probar su fuerza contra otras entidades de órdenes considerados legítimos. Estarían en red para tener comunicación instantánea y se trasngredirán unas a otras constantemente. Con el tiempo las tensiones de este proceso degenerarían en maniobras por el estatus o la ventaja a escala continental o incluso mundial. Una lucha entre regiones podría ser incluso más extenuante de lo que ha sido entre naciones.”[8]

Kissinger entiende muy bien que es indetenible el proceso revolucionario y revisionista del ascenso de nuevas potencias con capacidad nuclear, de escala igual o mayor a EE.UU como China, y posiblemente Rusia e India al menos “La búsqueda contemporánea de un orden mundial requerirá una estrategia coherente para establecer un concepto de orden dentro de las diversas regiones y relacionar esos órdenes regionales entre sí… el viejo orden cambia, pero la forma que los sustituye es sumamente incierta”[9].

Luego explica cual entiende que tiene que ser el rol de Estados Unidos. Kissinger busca garantizar la supervivencia de su nación y para eso debe asumir un nuevo rol, debe abandonar las intenciones unipolares justificadas en el fin de la historia con la victoria del capitalismo de mercado, la democracia y los valores occidentales. “Para EEUU, la búsqueda de un orden mundial funciona en dos niveles: la celebración de los principios universales debe ser equiparada con el reconocimiento de la realidad de las historias y culturas de otras regiones…debemos sostener la naturaleza excepcional del país. La historia no da respiro a los países que olvidan su compromisos o su sentido identitario en favor de un camino aparentemente menos arduo. EEUU, en tanto decisiva de la humana búsqueda de la libertad en el mundo moderno, y en tanto fuerza geopolítica indispensable para la reivindicación de los valores humanos, debe conservar un sentido de orientación.”[10]

“el decidido papel estadounidense será un imperativo filosófico y geopolítico para los desafíos de nuestro período. Pero ningún país puede lograr el orden mundial actuando solo. Para alcanzar un orden mundial genuino, manteniendo sus propios valores, deben adquirir una segunda cultura que sea global, estructural y jurídica: un concepto de orden que trascienda la perspectiva y los ideales de cualquier región o nación.”[11]

Kissinger se pregunta: “¿El mundo se está moviendo hacia bloques regionales que cumplen el papel de los estados? de ser así ¿habrá un equilibrio, o esto reducirá el número de actores a tan pocos que la rigidez será inevitable y los peligros del siglo XX retornarán cuando los bloques inflexiblemente construidos intentan triunfar los unos sobre los otros?”[12]

Pero para los países periféricos o subordinados como los nuestros es imposible aceptar un orden internacional que no les permite liberarse y desarrollarse. Al hacerlos buscamos destruir el sistema imperialista. Por eso nuestra política debe tener bases doctrinarias fuertes.

Si el escenario que se plantea Kissinger es correcto es indispensable la reunificación de la Nación Latinoamericana y la construcción del Estado nación continental industrial que predicaba y enseñaba alberto methol ferré, en base a las enseñanzas de Artigas, San Martín, Perón, entre tantos otros. La Nación Latinoamericana tiene la escala necesaria para pensar en un proyecto de justicia social con densidad nacional.  “Unidos seremos invencibles, pero separados indefendibles”. Debemos construir una integración para la liberación y no para la servidumbre. Kissinger no tiene en cuenta que las grandes potencias desarrolladas y ricas pueden coexistir con sistemas distintos, porque ya han realizado sus objetivos nacionales y sociales, pero las naciones y pueblos de la periferia estamos buscando alcanzar la autonomía para hacer nuestro destino, sin vocación de imperialismo sino de aportar a un mundo más justo, es decir con menos conflicto, donde no rija las relaciones de dominación sino de respeto a la autodeterminación.

Las nuevas formas de dominación no sólo sojuzgan, empobrecen y explotan los pueblos de las periferias sino también a los pueblos de los Estados centrales. La oligarquía global, si así se la puede llamar, busca concentrar la riqueza a cualquier costo en cualquier parte del mundo. El capital no tiene ni dios, ni patria ni bandera, el fenómeno del imperialismo interestatal convive con estas nuevas formas de dominación de carácter global.

Vivian Trías fue pionero en advertir las consecuencias del proceso de liberalización económica y financiera como de la deslocalización y transnacionalización de las empresas a nivel global, que genera nuevas formas de dominación y expoliación que Trías llamo NEOIMPERIALISMO y nosotros denominamos neoliberalismo. Kissinger no incluye esto como el problema principal de los pueblos del mundo. Porque el habla en nombre de los poderosos, los opresores, es fundador de la Comisión Trilateral y trabaja para la fundación Rockefeller, es representante de los intereses imperialistas de la élite norteamericana como también de los intereses de la oligarquía global.

Cuando propone pensar en un nuevo orden con una “cultura global estructural y jurídica” nos convoca en a subordinarnos, a través de instituciones y normas, a todos los habitantes del mundo incluido EE.UU, China, Rusia a los intereses de esta oligarquía global que tiene mucho poder, pero todavía no tiene la legitimidad para someternos a todos a su orden de forma definitiva. La propuesta es la subordinación a la dictadura del Capital.

Cuando le mandé un borrador sobre esta reflexión el filósofo peronista Alejandro Romero me apuntaba con agudeza que “Kissinger sólo puede imaginar la constitución de bloques a partir de una lógica de dominación. Lo que el llama “inflexible”.

Pero nosotros alojamos por una construcción nacional con autonomía relativa de los sectores y regiones, y regional con autonomía relativa de las Naciones y pueblos. Lo que implica participación de los sectores y regiones en la nación, y participación de las Naciones y pueblos en la región. Es decir, avanzar en las profundización de la democracia popular y social.

Ese pluralismo y diversidad generan un orden siempre en proceso de auto recreación. Un orden flexible, y no inflexible. Y generan también un modelo de trato con los otros (otras regiones, en la hipótesis de kissinger) que no es el de la competencia por el predominio sino el de la autodefensa y la colaboración. El respeto mutuo.”

La contradicción principal hoy es entre los pueblos que quieren vivir dignamente sin ser explotados y el neoliberalismo conducido por esta oligarquía de carácter global, con CEOS y personeros regionales y locales. Nuestra tarea desde el cenack es ser un aporte a la construcción de un sentido común latinoamericano que garantice niveles de unidad de concepción para la unidad de acción a nivel regional que combata el neoliberalismo y construya un frente de liberación nacional y social.

Por Manuel Valenti Randi, estudiante de Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Lanús), director de CENACK.

[1] “La decadencia de Estados Unidos”, http://www.rebelion.org/docs/122600.pdf

[2] https://www.pagina12.com.ar/31945-doctor-insolito-en-la-casa-blanca

[3] Citado en Vivian Trías, “Historia del Imperialismo Norteamericano”,Edición Cámara de Diputados de Uruguay, Montevideo, 1985.

[4] Citado en Vivian Trías, “Historia del Imperialismo Norteamericano”, Edición Cámara de Diputados de Uruguay,  Montevideo, 1985.

[5] Henry Kissinger, “Orden Mundial”, Editorial Planeta, Bs.As, 2014.

[6] Henry Kissinger, “Orden Mundial”, Editorial Planeta, Bs.As, 2014.

[7] Henry Kissinger, “Orden Mundial”, Editorial Planeta, Bs.As, 2014.

[8] Henry Kissinger, “Orden Mundial”, Editorial Planeta, Bs.As, 2014.

[9] Henry Kissinger, “Orden Mundial”, Editorial Planeta, Bs.As, 2014.

[10] Henry Kissinger, “Orden Mundial”, Editorial Planeta, Bs.As, 2014.

[11] Henry Kissinger, “Orden Mundial”, Editorial Planeta, Bs.As, 2014.

[12] Henry Kissinger, “Orden Mundial”, Editorial Planeta, Bs.As, 2014.