CONTRARRELOJ: EE.UU. necesita un conflicto rápido con Rusia 

*Cristian Almeida

El tiempo corre y más que nunca desde la conocida e inesperada victoria en las urnas de Trump para los globalistas norteamericanos. Sus fuerzas militares y de inteligencia han de apurar los planes para provocar una reacción directa por parte de Rusia, y debe ser antes de la entrada de Trump en la Casa Blanca ya que esto significará un eventual aliviamiento en las tensiones con Moscú, según palabras del propio presidente electo que no parece tener intereses en un conflicto con su par oriental ni en sus zonas de influencia.
Se cumple un año desde la intervención de las fuerzas rusas en Siria brindando soporte al Estado gobernado por Basar Al-Assad, colocando tropas en territorio sirio y replegando los movimientos rebeldes apoyados extraoficialmente por EEUU y la UE de varias zonas ahora bajo control estatal. En septiembre pasado las tropas norteamericanas bombardearon posiciones del ejército sirio en Deir ez-Zor con un saldo de más de 50 soldados muertos, el ataque fue aludido a un “error”. Putin apoya a Al-Asad, esto empuja a una situación límite entre la decisión rusa sobre si tomar o no represalias, el camino elegido para Obama hasta ahora ha sido el de mirar de costado. Definitivamente, Rusia necesita que corra el tiempo y asuma la nueva administración en Washington para que se apague la alarma de una confrontación directa, mientras que a la vez el neoconservadurismo globalista que perdió el poder político en EEUU necesita acelerar una respuesta del Kremlin o generar una chispa para que al momento de asumir, Trump se encuentre en una situación en la que las medidas de fuerza sean el único canal de acción. No es una casualidad que los pasados días el congreso de EEUU haya aprobado la ley “S.2943-The National Defense Authorization Act 2017”, la cual autoriza al gobierno norteamericano a sancionar a cualquier país del mundo para asegurar de la seguridad nacional. Para el Pentágono la prioridad seguirá siendo la guerra y considera a países como Rusia, Irán o Corea del Norte como amenazas potenciales [1].

Si bien es claro que Rusia no pretende una guerra con EEUU, también es sabido que hoy en día cuenta con las posibilidades militares para hacerlo. El gobierno ruso destina una alta parte de su PBI a la innovación en tecnología militar, desarrollo de armamento de largo alcance y equipamiento de sus tropas. Según palabras del propio presidente “Rusia es hoy más fuerte que cualquier potencial amenaza extranjera” [2]. Entre otras prioridades para el 2017, el Ministerio de Defensa ruso tiene planeado la expansión de tropas militares hacia el oeste y el suroeste, como así también en el ártico, y el aumento significativo de buques de guerra en los océanos para asegurar sus zonas de influencia.

Casi por legado histórico, Rusia no esquivaría el conflicto con EEUU si no hubiese otra salida. Quizás hoy sea posible hacer un paralelismo hacia los años de comienzo de Guerra Fría, nuevamente las dos potencias militares enfrentadas desde sus intereses estratégicos, y también desde lo ideológico. EEUU está en el punto de bajar el martillo de hierro y reafirmar su rol de agente dominante de la política internacional, o ceder espacio y abrir el juego respecto a otros actores que desde hace tiempo vienen ganando terreno e invitan a pensar un escenario internacional que se va alejando de la unipolaridad sostenida desde el fin de la Guerra Fría. Nuevos focos en distintas partes del globo han ido tomando relevancia con la cualidad de ser independientes de la agenda norteamericana. China como potencia económica, con un volumen de mercado, tasas de crecimiento y competitividad sin precedentes. India, aunque desde lo interno aún está en gestación, se perfila como un actor comercial de primera línea hacia el mundo en dos décadas. Rusia ha desarrollado avances científicos y militares ligados a un desarrollo económico sostenido que hoy en día lo colocan como una potencia que parece no necesitar de coaliciones ni contempla sanciones de los actores principales para llevar a cabo su agenda.

Ante este escenario, no se logra hacer una lectura sobre el accionar de EEUU en relación a Rusia que no sea la de la provocación y la de llevar la tensión a un punto del que sea imposible retornar si Putin responde. Desde el lado de Moscú, es coherente pensar (por su pasividad en varios acontecimientos en los que sus aliados fueron agredidos o se tomaron acciones en contra de sus intereses directos) que están aguardando el cambio de administración en Washington, las consecuencias costo-beneficio de una respuesta podrían ser más negativas que positivas y es preferible dejar pasar el tiempo.

El asesinato del embajador ruso Karlov en Turquía ha llevado a la región a un punto en que la confrontación indirecta entre ambos países adquiere una tensión extrema, casualmente un día antes del encuentro entre los cancilleres de Rusia, Turquía e Irán para definir soluciones al conflicto en Siria (encuentro del que por primera vez estaría excluido EEUU). Un condimento más para alimentar las hipótesis sobre el sentido que adquiere este atentado que hasta el momento carece de autoproclamación verificable.

Estamos ante un momento de inflexión de cara a los próximos años en los que el neoliberalismo extremo con EEUU a la cabeza necesita reafirmar su mermada hegemonía en el mundo, y esto lo gestiona a través de las intervenciones militares donde la penetración cultural no es posible, (como en Medio Oriente donde equipan en lo armamentístico y apoyan a distintas facciones), o a través de golpes blandos (como los que vienen sucediendo en América Latina, aludiendo a la corrupción de los gobiernos populares o a través de bloqueos económicos). Todo esto, legitimado siempre por el arma propagandística y los medios de comunicación concentrados que responden a sus intereses.

Como siempre, cuando los canales modernos de subordinación no son suficientes se puede contar con la herramienta dura que a fin de cuentas es la que está detrás de todo y la que termina por legitimar los órdenes establecidos. Pero es la primera vez en mucho tiempo que este orden se ve amenazado por una alternativa ideológica que responde militarmente en símiles condiciones. Rusia, a quien el capitalismo mira de reojo de toda la vida, es la preocupación de los conservadores norteamericanos y sus vasallos europeos en sus ambiciones de continuidad del status quo y del mapa internacional, ahora puesta en jaque con la derrota de su candidata en la casa de gobierno más influyente del mundo. La imprevisibilidad de Trump y el poder ruso ponen a los intereses del establishment mundial a contra reloj.

Notas

[1] Fuente:https://mundo.sputniknews.com/firmas/201612141065564465-eeuu-defensa-guerra-poder/

[2] Fuente: agencia de noticias “Sputnik”

Por Cristian Almeida, estudiante de la Lic. en Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Lanús).