Colombia: Unidad o balcanización

 

*Nicolás Canosa.

“Se acabó la soledad porque hemos sustituido la soledad por la unidad y la fraternidad entre los pueblos. Y lo hicimos a partir de la UNASUR, ese instrumento maravilloso que nos ha permitido superar momentos difíciles en la región y tenemos que seguir profundizando esa unidad dando el ejemplo. Yo decía que nos falta un cachito: nos falta lograr la paz definitiva en Colombia, en suelo colombiano, para que toda la UNASUR, para que toda la América del Sur sea el ejemplo a imitar en el mundo, en este mundo atravesado por conflictos étnicos, religiosos y de toda índole.”

Cristina Fernández de Kirchner a la militancia, año 2015.

Esta nota la comencé a escribir para un libro en el que estoy trabajando cuyo eje central es la lucha por la unidad y liberación de la Patria Grande, en base a sentimientos, reflexiones y acciones en relación a esta Causa. Esta nota tuvo su origen tras participar de un foro por la Paz en Colombia en Montevideo, Uruguay en junio del 2015. Pensé en retomarla y revisarla ante el entusiasmo de los Acuerdos de Paz y luego la sorpresa del NO en el Plebiscito en Colombia, centrando el análisis más en la magnitud del conflicto y el rol de los Estados Unidos, que en las posibles derivaciones –muy preocupantes- de los hechos recientes.

En toda la obra en proceso, trabajo desde un marco conceptual que defino como la Cosmovisión de la unidad continental, que consta de la conjunción de un marco de sentimiento, otro de pensamiento y uno de acción, las cuales son las partes/capítulos en que se organizaría el libro. Cada uno y en este orden, aunque segmentados, se encuentran interrelacionados entre sí con el objetivo de abordar la misión colectiva de la construcción de la unidad de la América Latina y el Caribe.

“Marco de sentimiento” porque es desde sentirse parte, herederos, responsables y portadores de una historia y un destino común de la Patria Grande, siendo este el motivo por el cual uno milita, estudia y escribe acerca de estos procesos.

“Marco de pensamiento” de acuerdo con el objetivo de analizar la cultura, la política, la sociedad e historia de cada país, del continente en su conjunto y de los problemas actuales, situándolos siempre en un contexto geopolítico latinoamericano y mundial que influye y condiciona los modos de existencia de cada país en particular y del bloque continental en general, comprendiendo también que para lograr la Patria justa, libre y soberana por la que luchamos, es necesario construir un pensamiento estratégico desde y para la Patria Grande.

“Marco de acción” porque, como decía Manuel Ugarte, hay que “pensar con los brazos” y el hecho de escribir, reflexionar e investigar sobre estos temas lo considero como un mensaje hacia los hombres y mujeres de la América Mestiza desde la identidad y doctrina peronista a la que pertenezco y según la cual vivo; mensaje que pretende convertirse en acción sirviendo como un elemento más que fortifique, consolide y profundice la unidad de nuestros pueblos, la integración continental y la autoconciencia de que el destino de los latinoamericanos está ligado de forma ineludible a la unión que construyamos.

Colombia: La magnitud del conflicto

Es imprescindible entonces, aplicando la Cosmovisión de la unidad continental, conquistar la “paz con justicia social, democracia y soberanía” en Colombia, como se propuso en el II Foro por la Paz de este país, realizado los días 5,6 y 7 de junio de 2015 en Montevideo y en el cual participamos junto a compañeros de Peronismo Militante –donde milito- y otras organizaciones del campo popular.

La situación del conflicto armado que sufre nuestra hermana República de Colombia hace más de 50 años, posee una enorme trascendencia tanto para el futuro de la región como para el buen vivir de los colombianos y colombianas.

En la edición especial por el II Foro por la Paz de Colombia que publicó el suplemento Resumen latinoamericano y del tercer mundo, se detallan las consecuencias políticas, sociales y económicas del conflicto1. Es preciso destacar algunas de ellas para comprender la magnitud de la problemática y la urgencia de que el proceso de paz se acerque a su concreción:

-Desde 1985 hasta el 2015 ocurrieron 1.166 masacres paramilitares. -Fruto de la persecución, hay 9.500 prisioneros y prisioneras políticos.

-Se produjeron más de seis millones de desplazados, de las cuales más del 60% se ubican debajo de la línea de pobreza. El 33% se encuentra en situación de extrema pobreza, habitando, en su mayoría, en asentamientos urbanos informales.

-En este período, ocurrieron 38.255 desapariciones forzadas en “democracia”.

-La aparición del narcotráfico como factor importante del conflicto conformado como una nueva rama económica en el país.

-La concentración de la riqueza y la tenencia de la tierra como una de las causas principales del conflicto. Esta situación se ve reflejada en que el 52% de la gran propiedad rural está en manos del 1,15% de la población y el 40% del total de la tierra en Colombia está en concesión para proyectos mineros de multinacionales.

-La existencia de un oligopolio mediático que es funcional a la perpetuidad del conflicto y favorable a los intereses de las multinacionales beneficiadas por el mismo.

Desde el prisma geopolítico

Es imprescindible, para su mejor comprensión, analizar el conflicto desde el prisma de la geopolítica. En este sentido, Colombia ha sido y es un país clave en la estrategia geopolítica del complejo militar-industrial norteamericano hacia América Latina.

Es preciso identificar con claridad cómo trabajan y cuáles son las fuerzas a las que nos enfrentamos los que luchamos por la Justicia Social y la Paz en nuestro continente. Evo Morales, en la última Cumbre de las Américas, sostuvo que “la mirada colonial imperial de Estados Unidos sobre nuestra América Latina y el Caribe es una mirada de desprecio y de subestimación, una mirada de superioridad, política, militar, tecnológica y económica, es la mirada del colonizador sobre el colonizado, del invasor sobre el invadido, del imperio sobre sus vasallos, es la mirada de águila sobre su presa indefensa. Han pasado más de 200 años de la independencia de Estados Unidos y este país continúa viendo a nuestra región no solamente como su patio trasero, sino como su patrimonio que le pertenece por designio divino”.

Es notoria la intervención coordinada del neoliberalismo en la región a través de golpes blandos, del apriete económico, de la diplomacia, del partido judicial y de los medios de comunicación.

Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa han denominado en numerosas ocasiones a esta intromisión desestabilizadora como el “nuevo Plan Cóndor”, en alusión al proyecto que instauró las dictaduras cívico-militares impulsadas por el Departamento de Estado en la década de los sesenta y setenta en América Latina y el Caribe.

La Alianza del Pacífico, en la cual Colombia juega un rol central, impulsada por EE.UU y las grandes empresas transnacionales, en contraposición al Mercosur que ha tomado un sendero opuesto a los intereses norteamericanos en la última década, es una de las apuestas para restablecer los acuerdos de Libre Comercio frustrados en el ALCA en Mar del Plata. Por otro carril, en el cual se inserta la disputa global con China y los BRICS avanza el temible Tratado Transpacífico que ya cuenta con la participación de los siguientes países latinoamericanos: Chile, Perú y México. El secretario de comercio argentino, Miguel Braun, en su gira por Estados Unidos, afirmó que estarían interesados en ingresar2.

Las más de setenta bases militares estadounidenses en la región son una amenaza directa y evidente para un continente que, en la cumbre de la CELAC, realizada en enero de 2014 en Cuba, ha afirmado el “compromiso de que en América Latina y el Caribe se consolide una Zona de Paz, en la cual las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”3.

Es evidente entonces que el complejo militar-industrial norteamericano no quiere la paz en Colombia sino todo lo contrario. El Plan Colombia4, firmado en 1999, a partir del cual se ha incrementado la relación económica y la subordinación de las políticas de seguridad y defensa de Colombia a las estrategias norteamericanas son elocuentes de la necesidad de perpetuar el conflicto para este sector muy poderoso al interior de los Estados Unidos y con proyección global inigualable.

Nueve de las bases militares –instaladas algunas con el pretexto de combatir al narcotráfico y el terrorismo- se encuentran allí en funcionamiento, siendo el tercer país que más ayuda militar (entrenamiento militar, financiación, venta de armas) ha recibido por parte del Pentágono, superado sólo por Israel y Egipto. Además, Colombia es el país que mayor inversión realiza en defensa con respecto al PBI (3.3%) y el número veintitrés en el mundo de acuerdo a la cantidad de efectivos. El peligro se acentúa aún más con la colaboración que está tejiéndose entre Colombia y la alianza militar que defiende en todo el globo los intereses de Estados Unidos y los países de mayor peso político de Europa: la OTAN5.

La ofensiva neoliberal

Este escenario sumamente complejo se proyecta hacia todo el continente. El retroceso en Brasil y Argentina son elocuentes.

La resolución del conflicto colombiano es difícil pero no imposible. Sin dudas, las conversaciones que se desarrollaron en La Habana, Cuba, entre el Estado colombiano presidido por Juan Manuel Santos y las FARC-EP desde noviembre de 2012 fueron un paso importante para alcanzar la paz, y pueden comprenderse –aunque no sólo- como una manifestación del cambio de época que se comenzó a vivir en la región desde la llegada del Comandante Chávez a la presidencia en Venezuela en 1998/9.

La ratificación de los acuerdos de Paz el 26 de septiembre del 2016 trascendió incluso la región, tuvo una gran repercusión a nivel internacional y parecía constituirse como un gran día histórico, cuyo broche dorado -no para el alcance de la paz definitiva, sino para un comienzo favorable para los objetivos trazados- sería el augurado rotundo triunfo del SI en las urnas al siguiente domingo 2 de octubre.

El marco en el cual se produjo la firma de los Acuerdos de Paz, las camisas blancas representando la Paz, la presencia de presidentes y dirigentes políticos de varios países con distintas posiciones ideológicas, el Secretario General de la ONU y los discursos vibrantes de Rodrigo Londoño, más conocido como “Timochenko”, líder de las FARC-EP y Juan Manuel Santos, presidente colombiano, aparecía para quienes lo seguimos por las redes sociales y por televisión, como algo difícil de opacar.

Sin embargo, los resultados del Plebiscito convocado para el 2 de octubre –y coincidiendo con Stella Calloni, inoportunamente tan cercano a la fecha de los acuerdos, impidiendo una explicación pedagógica y precisa de las implicancias de los mismos, facilitando la tarea tergiversadora de la prensa amarillista6-, han sido un gran golpe a aquella ilusión.

El rol del ex presidente Álvaro Uribe y su entorno político-empresarial –basta con observar su cuenta oficial en Facebook para observar la campaña activa, violenta e inmoral por el NO-, de los medios de comunicación, algunos sectores eclesiásticos y el trabajo minucioso en las redes sociales se han configurado como factores determinantes para comprender el voto negativo a estos Acuerdos de Paz consensuados en La Habana. Confirma esto las declaraciones posteriores al triunfo del NO del jefe de campaña y recaudador para este desenlace, Juan Carlos Vélez, quien manifestó en una entrevista lo que transcribiremos a continuación:

La campaña del Sí fue basada en la esperanza de un nuevo país, ¿cuál fue el mensaje de ustedes? (periodista)

La indignación. Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca (enojada; N.del A). (Juan Carlos Velez)

¿Cómo fue la estrategia?

Descubrimos el poder viral de las redes sociales. Por ejemplo, en una visita a Apartadó, Antioquia, un concejal me pasó una imagen de Santos y „Timochenko‟ con un mensaje de por qué se le iba a dar dinero a los guerrilleros si el país estaba en la olla. Yo la publiqué en mi Facebook y al sábado pasado tenía 130.000 compartidos con un alcance de seis millones de personas7.

Como los dos principales datos significativos, por un lado, podríamos mencionar que el 63% del padrón electoral no asistió a las urnas, demostrando un desinterés que nos invoca a reflexionar acerca de las dificultades de perforar la cortina despolitizante construida por los medios hegemónicos. Por el otro, resaltar que donde mayor ventaja logró el SI es en las zonas más afectadas por el conflicto (Ver mapa).

Posterior al resultado adverso, el nuevo escenario presenta complejos desafíos para la resolución del conflicto. Solo aquí remarcaremos como hechos importantes el comienzo de las negociaciones entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Quito, con acompañamiento de otros países de la región (Chile, Brasil, Venezuela, Cuba y Ecuador) y del Reino de Noruega; el recibimiento del Premio Nóbel de la Paz al presidente Santos que si bien podría haber sido otorgado en conjunto con Timochenko -la historia de estas entregas no pueden darnos mucha ilusión de justicia- aparece como un respaldo destacable-; la quita de sanciones impuestas por la Procuradoría General para ejercer cargos públicos a la ex senadora Piedad Córdoba, luchadora incansable por la Paz colombiana; y la reanudación de las conversaciones en La Habana para enfrentar los desafíos próximos. La extensión del cese al fuego decretado el 29 de agosto de este año, extendido por Santos hasta el 31 de diciembre –prevista antes hasta el mismo día de octubre- es importante, aunque existen voces que plantean que no debiera tener un límite establecido.

Paz de Colombia: Paz de América Latina

Los Estados Unidos, que consideran a Nuestra América su patio trasero, son conscientes de la fortaleza de la voluntad popular y la unidad alcanzada en este último decenio por los gobiernos y pueblos de América latina y el Caribe. En efecto, y como ha ocurrido a lo largo de la historia, jugarán a la balcanización.

Con esta clave de interpretación, podemos deducir que la resolución del conflicto en Colombia está íntimamente ligada a los destinos de la Patria Grande. La CELAC, en la declaración antes mencionada, afirmó el “compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región”.

Unidad o balcanización son las dos caras de una moneda que no se echa a la suerte y que simboliza las posibilidades de la finalización de un proceso que urge de resolución. Será la lucha de los pueblos, el fortalecimiento de la unidad continental y el cumplimiento del compromiso por la solución pacífica que acuerden las partes que integran el conflicto para que, de una vez por todas, logremos la paz definitiva en Colombia que, sin duda, será la paz de América Latina.

Por Nicolás Canosa, estudiante de Sociología en UBA, miembro fundador del CENACK, Sec. Nac. del Frente Cultural de Peronismo Militante.

1 http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/06/03/ii-foro-por-la-paz-en-colombia-por-una-latinoamerica-en-paz-y-libre-del-militarismo/; http://forumpelapaznacolombia.blogspot.com.ar/

2 http://www.lanacion.com.ar/1875283-aceleran-un-acuerdo-clave-con-eeuu-y-una-alianza-con-la-ue No sólo esto, Braun dijo que Macri quiere abrirse a “socios estratégicos” como Estados Unidos, con iniciativas como el TTP. En un encuentro con las autoridades de la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR, en sus siglas en inglés) Braun remarcó que “en el corto plazo, la prioridad es avanzar con Mercosur-UE, la Alianza del Pacífico, México, Colombia en la profundización comercial y de inversiones con Estados Unidos”.

https://www.facebook.com/notes/campanas-de-palo/el-tpp-una-bomba-de-tiempo-en-el-siglo xxi/1372871166071874 Leer esta nota de Sofía de Nicolo para más información sobre el TTP.

http://www.rree.go.cr/celac/?sec=documentos&cat=cumbres&cont=841 Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

http://www.telesurtv.net/news/Que-es-realmente-el-Plan-Colombia–20160128-0078.html.

5 http://www.alainet.org/es/active/73533

6http://nacionalypopular.com/2016/10/04/colombia-una-nueva-manipulacion-informativa-la-paz-no-es-un-voto-es-el-derecho-a-la-vida/

7http://www.larepublica.co/el-no-ha-sido-la-campa%C3%B1a-m%C3%A1s-barata-y-m%C3%A1s-efectiva-de-la-historia_427891