Bolivia y sus desafíos judiciales

*Gabriel Villalba Pérez. Abogado, militante de Generación Evo y conductor del programa radial y televisivo Sangre Combativa.

I. JUSTICIA Y REPRESENTATIVIDAD EN EL PERIODO NEOLIBERAL

La influencia del liberalismo en el continente Sudamericano tendió a interpretarse en el marco de la composición de poderes estatales en un dogma absoluto e inobservable, casi como preceptos divinos traídos desde Europa para “civilizarnos” en el marco ejecutivo, legislativo y judicial. En Bolivia el Código Civil Boliviano antes de su última reforma era casi una copia fiel del Código Civil francés, también llamado Código de Napoleón o Código Napoleónico.
Ocurría exactamente lo mismo con el resto de la normativa, alguna aún vigente, una Ley de Imprenta de 19 de enero de 1925 por ejemplo y una Constitución Política del Estado modificada por decreto en muchas ocasiones pero que mantenía su esencia liberal burguesa ultraconservadora, con una visión de “poderes estatales”, sin reconocer la preexistencia de las 36 naciones y pueblos indígenas originario campesinos. Constitución Liberal que establecía además una religión oficial, un único idioma oficial y que tampoco reconocía a la naturaleza (Madre Tierra) como sujeto de derechos, era está en la concepción liberal únicamente considerada objeto y no sujeto de derecho. Ese era el estado de las cosas antes de la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado en la república de Bolivia, ahora Estado Plurinacional de Bolivia.

Los gobiernos neoliberales no cambiaron la cualidad de un país de castas donde el poder devenía de la blanquitud de la piel, una suerte de pigmentocracia, mientras se poseía un “buen apellido” y “buena presencia” se podía acceder fácilmente a una educación primaria, secundaria y universitaria de calidad, servicios básicos y trabajos bien remunerados, más del 60% de la población boliviana era relegada a una suerte de servidumbre de las castas y familias que se repartían el Estado como si se tratase de su finca personal, solo cambiaba la administración. Los explotadores eran las mismas familias, los mismos apellidos turnándose en el poder por medio de alianzas políticas, los explotados y discriminados las grandes mayorías de siempre.
Durante todo el periodo neoliberal de gobiernos pactados, coaliciones y megacoaliciones estos fueron los porcentajes con los cuales se consolidaron los gobiernos:

Como se puede apreciar en el cuadro, conforme la ley electoral de ese entonces se podía ser presidente siendo el segundo más votado o incluso el tercero. Se crea también la ficción de inclusión al indígena a través de candidatos a la vicepresidencia aymaras o quechuas. El más emblemático fue el de Víctor Hugo Cárdenas, un político desclasado que cambio su apellido de Choquehuanca a Cárdenas como forma de ascenso social y buscando la aceptación de las oligarquías gobernates.

En la composición legislativa, ejecutiva y judicial la presencia de mujeres era escasa, la participación indígena nula y la apertura a los jóvenes era vetada. Se vivía en una sociedad racista, de castas y clases oligárquicas que eran las únicas representadas políticamente, conjuncionando sus negocios empresariales con el poder político. Desde el gobierno de Paz Estenssoro hasta el último gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada se capitalizo y privatizo todas las empresas estratégicas del Estado Boliviano en favor de trasnacionales cuyos contratos se negociaban directamente de forma personal o en algunos casos con maletines negros cargados de dinero que como diezmo se les entregaba a los diputados y senadores de aquella época para aprobar la enajenación de nuestro país.

Algunos de los puntos álgidos a ser estudiados para entender la lucha popular frontal del pueblo en su conjunto contra estos políticos neoliberales son sin duda “La Marcha por la Vida” en los 90s “La Guerra del Agua” el año 2000 y “La Guerra del gas” el año 2003”. Ya en la presidencia de Evo Morales los acontecimientos denominados “La masacre de la Calancha”, “El golpe cívico prefectural de la media luna”, “La Masacre de porvenir”.

Tras estos acontecimientos históricos en Bolivia se logró reivindicar la identidad indígena nacional, nacionalizar los hidrocarburos (principal fuente de ingresos para Bolivia), promulgar la Nueva Constitución Política del Estado, plasmar significativas políticas sociales en favor de los sectores populares y clase media, fortalecer la economía nacional y consolidarnos como el país de mayor crecimiento económico año tras año según los informes económicos de la CEPAL y el Banco Mundial, lograr la mayor estabilidad política de la historia del país, solo conocida en la época de Andrés de Santa Cruz, e ingresar a la fase de industrialización de nuestros recursos naturales como siempre se soñó pero jamás se hizo.

En el ámbito de la justicia con una tradición republicana de corrupción y favoritismos se consiguió que los jueces y magistrados sean elegidos por sufragio universal superando así la época en la cual las coaliciones y megacoaliciones gobernantes escogían a dedo a todas las autoridades judiciales negociando cargos cual se tratare de una partida de Monopolio. Los magistrados y jueces eran serviles a sus padrinos políticos ya que a ellos se debían, en muchos casos estos magistrados y jueces eran parientes del presidente, vicepresidente, senadores y diputados.

II. EXPERIENCIAS EN LA COMPOSICION DEL ORGANO JUDICIAL

A partir de la promulgación de la Nueva Constitución Política del Estado en Bolivia a través del referéndum de 25 de enero de 2009 después de un exhaustivo trabajo en la Asamblea Constituyente, sopesando violencia desmedida por parte de los sectores más conservadores de Chuquisaca y Santa Cruz, se plasmó un nuevo paradigma democrático en relación a la composición del órgano legislativo el cual es la elección por medio de sufragio universal de jueces y magistrados.

Es menester estudiar a cabalidad los siguientes artículos de la Constitución Política Boliviana en su Segunda Parte dedicada a la Estructura y Organización Funcional del Estado, Titulo III Órgano Judicial y Tribunal Constitucional Plurinacional: Artículos 178, 179 referentes a las disposiciones generales; el Capitulo Segundo Jurisdicción Ordinaria: Articulo 180 en sus tres parágrafos; Sección I Tribunal Supremo de Justicia: Artículos 181, 182, 183, 184 y 185; Capítulo Tercero Jurisdicción Agroambiental: Artículos 186, 187, 188, 189.

El Capitulo Cuarto Jurisdicción Indígena Originaria Campesina requiere un estudio especial ya que reconoce constitucionalmente las atribuciones y alcances de la justicia practicada por los pueblos y naciones indígenas originarias; comprendiendo los artículos 190, 191 y 192.

Es imperante no dejar de lado el Capitulo Quinto referido al Consejo de la Magistratura: Artículos 193, 194 y 195. También el Capitulo Sexto Tribunal Constitucional Plurinacional: Artículos 196 – 204. Consultando la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia en los artículos mencionados precedentemente se puede develar un nuevo constitucionalismo latinoamericano totalmente opuesto a la tradición francesa e italiana. La cualidad de esta constitución en torno al órgano judicial se devela en el hecho de la elección de las autoridades judiciales por sufragio universal generando la democratización del acceso a cargos judiciales de relevancia en el Estado, quebrando las lógicas de padrinazgo, corrupción y cuoteo de estos espacios en otra época dirigidos por cuatro familias parientes de los mandatarios de turno. Sin duda democratizando y legitimando espacios como el órgano judicial se avanza en la construcción del socialismo comunitario como un organismo vivo que se refleja en la perfecta sincronía y funcionamiento de todos sus órganos (en otra época llamados “poderes”). Se quiebra con los círculos de poder que se interrelacionaban en todos los “poderes del Estado”. Bolivia está legando al mundo paradigmas desde la propia estructura estatal, desde la propia concepción y construcción de Estado y desde una democracia en revolución y una revolución en democracia.

III. PROPUESTA: LA JUSTICIA PENSADA DESDE EL PARADIGMA SOCIALISTA

No sirve desarrollar las bases teóricas fundamentales si no se tiene la capacidad de transmutarlas al cotidiano de la gente, al diario vivir y sentir. Motivo por el cual realizo la presente apreciación en torno a la justicia que tenemos y la que merecemos tener desde lo estructural y superestructural de un Estado que está haciendo revolución.

Todo sistema judicial responde a un sistema político. Así, el sistema judicial boliviano, pensado y desarrollado desde el sistema político republicano-latifundista hasta el sistema político neoliberal desarrolló la clase de justicia que tenemos, que ya ofreció todo lo que tenía para ofrecer en el pasado, ahora se encuentra demostrando su fracaso y crisis. El principal problema de la justicia en nuestro país es que no hemos desarrollado aún un sistema judicial concordante con el sistema político actual, no hemos desarrollado una justicia pensada desde nuestro socialismo.
En contraposición al neoliberalismo, Bolivia ha teorizado y desarrolla en lo político el paradigma del socialismo comunitario. Ahora bien, en lo jurídico es imposible continuar con un sistema judicial obsoleto que respondió a otros momentos históricos y otros sistemas políticos muy diferentes al que actualmente tenemos. Es una necesidad y constituye un verdadero acto revolucionario descolonizar la justicia; repensarla, refundarla, concebirla desde nuestras propias problemáticas y necesidades judiciales.

El horizonte para la revolución en nuestra justicia es el socialismo comunitario. Construir una justicia con valores ético-morales de solidaridad y apego a la comunidad, por ejemplo, en cuanto se refiere a las penas, nuestra justicia individualiza (herencia del sistema neoliberal-individualista) no preveía hasta el Nuevo Código del Sistema Penal que se está tratando en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la reparación del daño causado a la víctima ni a la sociedad, habia un castigo (en el mejor de los casos), pero no una reparación.

No concibe que el sujeto pasivo en la mayoría de los delitos es la sociedad en su conjunto, la comunidad, por lo tanto la misma debe ser compensada. En esta nueva justicia se debe establecer la reparación del daño causado al sujeto pasivo directamente afectado, como también a toda la sociedad, sin exclusión de la pena prevista para los ilícitos.
La justicia del socialismo comunitario debe ser desburocratizada y descentralizada atendiendo los procesos desde el inicio hasta su culminación en jurisdicciones propias como los barrios, distritos, municipios, comunidades; es decir, los núcleos territoriales más próximos otorgando soluciones prontas, oportunas y sin dilaciones.

Esta nueva justicia debe ser dinámica a través de brigadas judiciales y no la actual y obsoleta justicia estática de juzgados que paulatinamente se han convertido en focos de corrupción, se debe llegar al pueblo democratizando la acción judicial de la mano del control social, por parte de toda la población, hacia estas nuevas instituciones.
La formación del estudiante de derecho debe estar íntimamente ligada a su realidad política y social, debe entender que nuestro sistema judicial responde a este nuevo sistema político, desarrollado por los bolivianos “El Socialismo Comunitario”.

Esta formación declinó en los últimos años atacada por el neoliberalismo que concebía a los profesionales abogados como simples tecnócratas, apolíticos, apartados de los cambios sociales del país. El abogado debe volver a ser aquel político, economista, historiador, estadista, aquel hombre idealista (porque el valor “Justicia” es un ideal), debe volver a ser aquel agente protagonista de los cambios políticos y sociales, debe construir este nuevo sistema judicial acorde a la realidad y la necesidad de su pueblo. Un sistema judicial propio con el horizonte del socialismo comunitario claro, un sistema esencialmente anticapitalista, en el cual, el abogado reflexiona y soluciona los problemas de la sociedad empuñando en la mano izquierda la espada de la justicia.

Una tarea pendiente de la revolución democrática y cultual es la revolución en la justicia. La vieja y fracasada justicia del sistema político neoliberal debe desaparecer y dar paso a la justicia del Socialismo Comunitario que es nuestra propia construcción real y posible.