Balance de la política exterior del gobierno de Mauricio Macri durante su primer año de gestión

Por CENACK e Ideal

 

El errático primer año de Macri en RRII: de la Alianza del Pacífico a la caída del TPP

*Juan Manuel Karg

Tal como ha sucedido con la política doméstica, el primer año de gobierno de Mauricio Macri en el plano de las relaciones internacionales significó un brusco giro de las políticas que venía desplegando el kirchnerismo en los doce años previos. En este artículo analizaremos los puntos centrales de la nueva política exterior argentina, enfocándonos principalmente en el cambio en relación a América del Sur, EEUU y la Unión Europea. Para finalizar, trazaremos una breve perspectiva sobre los desafíos venideros, tanto para nuestro país como para la región en su conjunto.

a) ¿Fin de la multipolaridad? Tardía luz de giro rumbo a EEUU y la UE

Macri y su canciller, Malcorra, iniciaron desde el primer minuto una política exterior bajo la implícita tesis de que la unipolaridad norteamericana no estaba en jaque. A partir de esa idea subyacente intentaron configurar un relanzamiento de las relaciones exteriores rumbo al hegemón en declive y sus principales aliados, tal como lo demuestran los primeros encuentros que tuvo el Jefe de Estado: Barack Obama, Francois Hollande y Matteo Renzi, entre otros.

Meses después, el derrotero de estos líderes es bien conocido: Obama sale de la Casa Blanca con la cabeza gacha tras el triunfo del pirotécnico Trump; Hollande ni siquiera se atreve a participar de la próxima contienda electoral francesa, que se dirimirá entre el conservador Fillon y la ultraderechista Le Pen; y Renzi es eyectado tras perder el referéndum constitucional en Italia.

Como se ve, un cambio brusco del panorama institucional en estos países, que habla de una crisis política aún en curso en la UE y los EEUU, a contrapelo del primer diagnóstico del presidente -y su equipo de asesores- en política exterior. Argentina giró hacia países que no se habían recompuesto de la crisis económica internacional iniciada en 2008, sacrificando asimismo la creciente vinculación que nuestro país tuvo con el bloque de emergentes (BRICS y G77+China, principalmente).

b) UNASUR y CELAC, sin peso en la nueva política exterior del Palacio San Martín

La sede de la UNASUR en Mitad del Mundo se llama Néstor Kirchner, en homenaje a quien fuera el primer Secretario General del bloque. Sin embargo, en lo que lleva de mandato, a Mauricio Macri no se le conoce siquiera una opinión pública sobre este importante organismo regional, que cumpliera funciones destacadas ante los intentos de desestabilización en Bolivia 2008, Ecuador 2010 y Venezuela 2014.

Lo mismo ha sucedido con la CELAC. Un ejemplo de ello fue la participación en la cumbre realizada en Quito a inicios de 2016, a la cual fuera enviada la vicepresidenta Gabriela Michetti, con un perfil notoriamente bajo (y una participación abiertamente pro-OEA cuando se debatía el tema Haití). Dos opciones se desprenden de aquel accionar: a) existió un profundo desconocimiento de la instancia a la cual la vicepresidente asistía; b) el accionar fue intencional, conociendo lo que allí se ponía en juego. Ambas marcan una profunda distancia respecto a la política que el Estado argentino desplegó en torno a la CELAC con anterioridad, desde la fundación misma de esta instancia, en diciembre de 2011 en Caracas, Venezuela.

c) Guiños a la Alianza del Pacífico y el TPP.¿Y el triunfo de Trump?

Durante los primeros meses del 2016, Macri pidió el ingreso de la Argentina como observador de la Alianza del Pacífico, bloque regional compuesto por México, Colombia, Perú y Chile, todos países firmantes Tratados de Libre Comercio con EEUU.

El ingreso se hizo efectivo, e incluso MM participó de la Cumbre Empresarial de AP realizada en Chile, con un discurso pomposo respecto al espacio allí reunido. Meses más tarde, con la consumación del triunfo de Trump en EEUU, la Alianza del Pacífico quedó profundamente golpeada, visto y considerando que el TPP era el horizonte de funcionamiento de este bloque de países.

d) Del pedido de ingreso a los BRICS al aval al impeachment a Dilma

Cristina Fernández de Kirchner pidió el ingreso de Argentina a los BRICS públicamente, a mediados de 2015, durante un acto público que compartió en la provincia de Buenos Aires junto al ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva. Fue al histórico líder sindical a quien CFK pidió explícitamente “ser el embajador” de esa causa: Argentina tenía expectativas en fortalecer la integración regional en vías a solidificar una inserción latinoamericana en el nuevo mundo multipolar.

Todo cambió vertiginosamente: no sólo Daniel Scioli perdió el ballotage contra Mauricio Macri, en noviembre de 2015, sino que además, durante mediados de 2016, se llevó adelante un impeachment contra la presidenta legítima Dilma Rousseff, que provocó que el Partido de los Trabajadores sea desplazado de Planalto. Esa doble operatoria impidió que Argentina ingrese al bloque BRICS, pero también significó una reorientación de la política exterior brasileña, ahora capitaneada por un conocido lobista de la Embajada de EEUU en Brasilia, José Serra.

Argentina fue el primer país latinoamericano que avaló el “golpe parlamentario” en Brasil, acudiendo a saludar el funcionamiento instituciones -las mismas que avalaban la operatoria destituyente-. Así, nuestro país pasó de pedir el ingreso a los BRICS a avalar al gobierno ilegítimo de Brasil.

e) Milagro Sala: el “volver al mundo” hechofatídicarealidad

Uno de los principales latiguillos de Cambiemos durante sus primeros meses de gobierno fue el de “volver al mundo”, replicado como pretensión en medios masivos de comunicación y redes sociales. El objetivo era el de abandonar el supuesto “aislamiento” del kirchnerismo -algo que no se verificó, tal como mencionábamos antes, con la política multilateral impulsada por CFK, especialmente de cara a BRICS y G77 + China.

Finalmente el “volver al mundo” sucedió, pero de forma fatídica -e impensada tiempo atrás- para el gobierno. La Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la CIDH y hasta ONG´s con sede en EEUU, como Human Rights Watch, exigieron la liberación de la parlamentaria del Mercosur, Milagro Sala, quien permanece arbitrariamente detenida en el penal de Alto Comedero, Jujuy, desde inicios del año.

El “volver al mundo” pasó de ser un slogan para intentar diferenciarse del kirchnerismo, a convertirse en triste realidad a través de ríos de tinta en la mass media internacional: Argentina volvió a ser cuestionada, varias décadas después, por organizaciones de DDHH del mundo entero que habían saludado al Estado respecto a la política de memoria, verdad y justicia desplegada con los juicios a los genocidas de la última dictadura cívico-militar.

f) Jaque al MERCOSUR: una oportunidad perdida en medio del vendaval

Este vertiginoso fin de 2016 debería haber significado un reimpulso del MERCOSUR, ante el nuevo escenario internacional, que el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera ha catalogado como el “fin de la globalización”, a raíz de los triunfos del Brexit y Trump (cerrando la etapa abierta por Thatcher y Reagan en esos países, y a escala global).

Sin embargo, el MERCOSUR permanece profundamente amesetado y en un debate interno en relación al intento de suspensión a Venezuela. Argentina ha jugado allí un rol timorato, dejándose conducir por el revanchismo explícito de Asunción y Brasilia contra Caracas, dejando atrás el rol de conductor del proceso de integración que Buenos Aires ostentó durante las presidencias de NK y CFK.

g) ¿Y para adelante qué?

La perspectiva diplomática de nuestro país, de cara al corto y mediano plazo, es lamentablemente volver a chocar de frente con un mundo que ha cambiado. Frente a ello debería existir la posibilidad de rectificar y “barajar de nuevo”, independientemente de la orientación ideológica-política del gobierno, que es la que determina en última instancia las decisiones sobre la inserción internacional del país.

Sin embargo, tal como sucede en el plano interno, el tándem Macri-Malcorra no ha mostrado voluntad de comprensión-adecuación frente a los nuevos acontecimientos globales, que profundizan la tendencia multipolar y habilitarían a un mayor desempeño de las instancias autónomas de integración regional, tan vilipendiadas por el gobierno de Cambiemos. Nada parece indicar que esto se modifique sustancialmente de cara al 2017 que se viene.

Por Juan Manuel Karg. Politólogo UBA y Analista Internacional.

 

Un añito de macrismo: lo bueno no vino de afuera (ni de adentro)

*Carlos Bianco

El plan “original” del macrismo

Si bien la campaña política que llevó al macrismo al poder estuvo basada en lineamientos de “marketing político”, sin hacer casi referencias a las medidas económicas que se iban a implementar, el análisis detallado de algunos discursos y de las primeras acciones de política implementadas por el presidente Macri y sus principales funcionarios económicos y de política exterior permite recrear lo que se podría llamar el plan económico “original” del macrismo.

El contenido general de la política económica y exterior macrista original puede resumirse en una sola y (lamentablemente) conocida frase: “todo lo bueno viene de afuera”. Puntualmente, los discursos y acciones de política tendieron en los primeros meses de gobierno a generar un shock de confianza para los sectores empresariales y una mejora de la rentabilidad para algunas actividades en particular, bajo el entendido de que de esa forma se iban a poner en marcha los dos motores de crecimiento económico ensalzados por el macrismo: un boom de exportaciones y una pretendida lluvia de inversiones productivas, preferentemente extranjeras. Es decir, el impulso tanto a la demanda como a la oferta estaba puesto externamente.

El círculo “virtuoso” cerraría con la operatoria de la “teoría del derrame”: a medida que los sectores beneficiados con la mejora en la rentabilidad y la mayor confianza en el futuro económico del país incrementarán sus ingresos, como por arte de magia, iban a derramar parte de su riqueza hacia las clases medias y bajas, generando un proceso de crecimiento sustentable en el tiempo y marcando el camino hacia la “pobreza cero”.

Este cambio radical en el modelo económico contrastó fuertemente con los doce años de kirchnerismo, en donde se trató fundamentalmente de “vivir con lo nuestro”, y en donde el consumo y la inversión interna (incluyendo la obra pública) se constituyeron en los dos principales motores de crecimiento, a lo que se les agregó un para nada despreciable aporte de las exportaciones -que se multiplicaron en 2,5 veces entre 2003 y 2015- y de la inversión extranjera directa, que mantuvo los niveles de los años 90’s, pero que mejoró cualitativamente a partir de la proliferación de nuevos proyectos de inversión productiva, a diferencia de la oleada de privatizaciones y “cambios de manos” que predominaron en los 90’s.

Política económica y política exterior: ¿la clave del éxito?

La política económica y la política exterior del macrismo jugarían en tándem tanto para lograr el boom exportador como la lluvia de inversiones, a través de la mejora de la rentabilidad de los exportadores y de la generación de un shock de confianza. En cuanto a lo primero, la rápida devaluación del orden del 50% generó transferencias a los exportadores de granos por cerca de 150.000 millones de pesos, al tiempo que la quita o reducción de retenciones a las ventas externas permitió ingresos adicionales por unos 1.700 millones de dólares a los exportadores de granos, 270 millones a los exportadores de productos industriales y 250 millones a los exportadores de minerales. En suma, estas dos medidas de política económica implementadas de un plumazo generaron una rentabilidad adicional a los exportadores de alrededor de unos 12.000 millones de dólares.

Más allá de las transferencias directas a los exportadores, la política económica del macrismo de liberalización comercial también tuvo como objetivo facilitar los despachos al exterior, particularmente de alimentos, de modo de convertir al país en “la góndola del mundo”. La eliminación de los Registros de Operaciones de Exportación (ROEs) allanó el camino para que los grandes exportadores de granos, carnes y lácteos puedan exportar su producción sin tener que asegurar el abastecimiento interno. La modificación del sistema de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAIs) por el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI) tuvo como uno de sus objetivos facilitar las compras de bienes de capital, partes, piezas y componentes de modo de mejorar la competitividad de las exportaciones nacionales accediendo a tecnologías e insumos más baratos, en detrimento de la producción nacional.

En cuanto a lo segundo, luego de efectuada una amplia liberalización de los controles de cambios (anunciada como “el fin del cepo cambiario”), la apuesta fue mostrarle al mundo que Argentina ya no era víctima de un gobierno intervencionista que asfixiaba la iniciativa privada a través de políticas de corte “populista” y que se encontraba “fuera del mundo”, sino que ahora sería conducido por un equipo técnico (el mejor de los últimos 50 años) que volvería a insertar al país en el mundo a través del ordenamiento de los precios relativos y la apertura comercial y a las inversiones extranjeras. Para ello, el presidente Macri y la canciller Malcorra participaron de una nutrida agenda de viajes por países extranjeros y foros internacionales, recibieron a gran cantidad de mandatarios de diversas naciones que eran vistos como potenciales inversores en nuestro país y anunciaron la pronta negociación de múltiples acuerdos de liberalización comercial y desregulación de la economía.

Entre los principales hitos se destacaron las visitas de los jefes de Estado de los Estados Unidos, Francia, Italia, Canadá y México; las reuniones en el exterior con los mandatarios de China, Rusia, España y Alemania; la participación en el Foro de Davos; la organización del llamado “Davosito” en Buenos Aires; la revisión por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) de la economía argentina en el marco del artículo IV de su estatuto; el comienzo de las gestiones para ingresar como miembro pleno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); la participación de Argentina como “observador” de la Alianza Pacífico; el intercambio de ofertas de liberalización entre el Mercosur y la Unión Europea para la firma de un Acuerdo Birregional; el compromiso con México para la firma de un tratado de libre comercio (TLC) en 2017; la firma de un Acuerdo Marco sobre Comercio e Inversiones con los Estados Unidos (TIFA, por sus siglas en inglés); la firma de un Tratado Bilateral para la Promoción y la Protección de las Inversiones (TBI) y de un polémico acuerdo de inversiones en obra pública con el gobierno de Qatar; y los anuncios “aspiracionales” de distintos funcionarios de gobierno de firmar TLCs con Estados Unidos y China y de formar parte del (nonato) Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés).

Un contexto internacional adverso

En el mejor de los casos, el plan original del macrismo podría haber tenido algún tipo de impacto positivo sobre el crecimiento en el marco de un contexto externo favorable a los dos motores de crecimiento escogidos. Es decir, si la demanda mundial en general, y la de los productos exportados por Argentina en particular, estuvieran creciendo fuertemente, y si hubiese una fuerte expansión de la inversión extranjera hacia los países emergentes.

Sin embargo, claramente no fue el caso. En cuanto al crecimiento de la demanda externa, la economía mundial no logra salir de su ya larga recesión, mientras que las perspectivas de crecimiento futuro presentadas por el FMI se mantienen en el orden del 3% para los próximos cinco años, siendo corregidas periódicamente hacia la baja. Asimismo, los principales socios comerciales de Argentina han ralentizado sus tasas de crecimiento (China), se encuentran creciendo a tasas muy moderadas (Chile, Estados Unidos y la Unión Europea) o directamente están sumergidos en una profunda recesión (Brasil).

De esa forma, ya en los primeros meses de 2016 se vislumbró que, lejos de crecer, tanto las exportaciones como las inversiones extranjeras no reaccionaron positivamente ante el cambio de incentivos y señales implementados por el macrismo. La mejor evidencia de ese errático comportamiento estuvo en la falta de concreción de las expectativas de recepción de inversiones que anunció el ministro Prat-Gay apenas asumió en su cartera: de acuerdo a sus dichos del 16 de diciembre de 2015, durante las cuatro semanas siguientes se esperaban inversiones por un monto de entre 15.000 y 25.000 millones de dólares.

No obstante, las únicas “inversiones” que ingresaron en dicho período fueron la conversión de yuanes a 3.086 millones de dólares que había sido suscripta durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el préstamo sindicado otorgado por siete grandes bancos internacionales por un valor de 5.000 millones de dólares a once meses, pero con una garantía en títulos públicos por un valor de 10.000 millones de dólares. Es decir, durante los primeros meses de gobierno del macrismo solo ingresaron en concepto de “inversiones” la mitad del límite inferior que se había propuesto el equipo económico.

Barajar y dar de nuevo

Ante el evidente fracaso de su plan original, en un contexto en donde no reaccionaban ni las exportaciones ni las inversiones extranjeras, a lo que se sumaba una profunda caída del consumo interno como consecuencia de la licuación de los ingresos por el proceso inflacionario disparado por la devaluación y el creciente desempleo a partir de la ola de despidos públicos y privados, en vez de dar un golpe de timón y fortalecer la demanda interna, el gobierno macrista decidió seguir apostando por “todo lo bueno que viene de afuera”; en este caso, un nuevo ciclo de endeudamiento. No obstante, para asegurar la vuelta a los mercados de deuda internacional, debía salvar un escollo: la extorsión de los fondos buitres.

En tiempo récord y en un clima sospechosamente amigable, el macrismo firmó su capitulación ante los fondos buitres en mejores condiciones que las que esos mismos fondos habían solicitado al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y en montos infinitamente más favorables que los que habían aceptado los acreedores de buena fe en los canjes de 2005 y 2010. En términos concretos, los fondos buitres –quienes nunca invirtieron un dólar en Argentina- compraron deuda en default a un valor aproximado de 25 centavos por dólar y terminaron obteniendo cuatro dólares por cada título de deuda con valor nominal de un dólar. Por el contrario, el 92,4% de los acreedores de buena fe aceptó recibir, en el marco de los mencionados canjes, 30 centavos por cada dólar utilizado para adquirir deuda soberana Argentina.

En términos agregados, la capitulación del macrismo ante los buitres implicó una emisión de Bonos Internacionales de la República Argentina en Dólares (BIRAD) por un valor de 16.383 millones de dólares, de acuerdo al Observatorio de la Deuda de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET). Asimismo, el “acuerdo” abrió las puertas a un festival de endeudamiento privado y público, nacional y provincial, que se disparó a partir de allí como única medida de política económica con la que contó el macrismo para hacer frente a sus déficit gemelos (fiscal y de cuenta corriente). En lo que va de 2016 la Argentina se endeudó externamente en más de 53.000 millones de dólares, de los cuales un 90% corresponden a deuda pública (nación y provincias). Y el endeudamiento no termina acá ni mucho menos: de acuerdo con el presupuesto para el año 2017, se prevé un endeudamiento adicional por unos 44.000 millones de dólares.

El mecanismo de afluencia de dólares al país se vio incentivado por la operatoria de un nuevo proceso de valorización financiera al que, parafraseando al macrismo, se puede denominar como “subtrenmetrocleta financiera”. Su operatoria es bien sencilla: parte sustantiva de los dólares que ingresan al país se transforman en pesos y son reinvertidos en la compra de LEBACs de corto plazo (que llegaron a detentar rendimientos anuales superiores al 38% en los primeros meses del año), de modo de obtener una rápida y segura diferencia entre la tasa de interés doméstica y la tasa de interés internacional. Para su marcha sin conmoción la “subtrenmetrocleta financiera” requiere de una buena oferta de dólares que permita la transformación de las ganancias obtenidas en pesos en el sistema financiero local a dólares para poder ser girados libremente al exterior. En un contexto de cuasi-parálisis del comercio mundial y de caídas de nuestras exportaciones, la forma de obtener semejante masa de dólares fue el endeudamiento externo.

Conclusión: todo malo, lo de adentro y lo de afuera

El primer aniversario de la “revolución de la alegría” no ha traído festejos sino lamentos para la gran mayoría del pueblo argentino. El evidente fracaso del plan económico original del macrismo terminó dando paso a un nuevo esquema macroeconómico que para su sostenibilidad depende pura y exclusivamente de la afluencia de dólares financieros, al igual que durante la dictadura cívico-militar y la década de los 90’s. Sin embargo, independientemente de su “sostenibilidad” en el tiempo, los resultados sobre la economía real han sido catastróficos.

Dicho fracaso se hace evidente al analizar el comportamiento de los dos pretendidos motores de crecimiento del macrismo. Por el lado de las exportaciones, para los diez primeros meses de 2016 se observa una caída del 2,1% en la comparación con el mismo período del año anterior. Sin embargo, más allá de su deterioro “cuantitativo”, lo más preocupante es su deterioro “cualitativo”: mientras que la exportación de productos primarios se incrementó en un 12,6% para el mismo período, los envíos externos de manufacturas (de origen agropecuario e industrial) se redujeron en un 5,9%. Es decir, ya sin la pretensión de incrementar las exportaciones de manufacturas de origen industrial, ni siquiera se ha podido avanzar en el camino de convertir a la Argentina en la “góndola del mundo”, sino que se ha modificado el rumbo de modo de transformar a la Argentina nuevamente en un “granero del mundo”.

A diferencia de lo esperado, en un contexto recesivo que condujo a las importaciones totales a una caída del 8,2% en los primeros diez meses del año, no fueron justamente los bienes de capital, sus piezas y accesorios y los insumos intermedios los que se beneficiaron de la liberalización, sino todo lo opuesto: esos tres rubros de importación se redujeron en 0,2%, 11,4% y 14,6% respectivamente. Por el contrario, los rubros que sí mostraron un fuerte incremento de las compras externas fueron los bienes de consumo (8,9%) y los automóviles (25,2%), desplazando de esa forma producción y empleo local.

Por el lado de las inversiones, los números son aún más duros. En comparación con el año 2015, durante el primer semestre del año (último dato) la inversión total (inversión bruta interna fija, o IBIF) se redujo en un 4,2%. En relación con las inversiones extranjeras, las expectativas en torno al aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos, la escasez de proyectos de inversión rentables y la creciente capacidad ociosa del aparato productivo a medida que se profundizó la recesión económica en Argentina atentaron en contra del esperado aluvión inversor. En términos concretos, las inversiones extranjeras de carácter productivo se desplomaron respecto de 2015: con datos también del primer semestre del año (último dato), se redujeron en un 51,2%.

Como consecuencia, al no arrancar ninguno de los dos motores de crecimiento del macrismo -y al no intentar poner nuevamente en funcionamiento los motores del consumo interno y la obra pública- los resultados sobre el crecimiento económico y la promesa de ir hacia un escenario de “pobreza cero” han sido paupérrimos. Sólo por tomar unos pocos indicadores, para 2016 se espera una caída de la actividad de entre un 2% y un 3% (el Estimador Mensual de la Actividad Económica muestra una caída del 2,4% para los primeros nueve meses del año), al tiempo que se incrementó el desempleo de 5,9% a 8,5% (para el tercer trimestre del año) y la pobreza en 6 puntos porcentuales (de un 26% a un 32%, siempre de acuerdo con la nueva metodología utilizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDEC).

En síntesis, el contexto externo desfavorable sumado a la implementación de una política económica y exterior neoliberal “de manual” no han dado resultados satisfactorios durante el primer año de gobierno macrista, sino todo lo contrario. El macrismo se encuentra hoy ante una encrucijada, acorralado por un empeoramiento de las condiciones externas (bajos niveles de crecimiento del producto bruto mundial; ralentización del comercio internacional; caída de los términos de intercambio; creciente proteccionismo en los países centrales; reversión de los flujos de capital desde la periferia hacia el centro) que difícilmente hagan factible un boom exportador y una lluvia de inversiones durante 2017. En ese escenario, tendrá que cambiar el rumbo económico fortaleciendo el poder adquisitivo de los trabajadores, de modo de fomentar el consumo y la inversión privada, o de lo contrario se verá duramente castigado en las elecciones de medio término por una población que se encuentra llegando al límite de tolerancia respecto del empeoramiento de sus condiciones de vida.

Por Carlos Bianco, asesor de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA de los Trabajadores y docente-investigador de la UNQ.

 

Política exterior de Macri: Las consecuencias de actuar ideológicamente

* Manuel Valenti Randi

A continuación me propongo hacer un balance de la política exterior de Mauricio Macri (MM) durante su primer año de gestión; uno de los puntos más débiles del gobierno, donde más fallas tuvo y que le está trayendo muchos costos hacia el interior  del país.

 

A principio de año publicamos una nota en el CENACK donde explicábamos hacia donde entendíamos que iba a la política exterior de MM. La sintetizábamos en la idea de que el actual presidente anclaba el barco de la patria a la periferia, pero hoy más bien decimos hacia la dependencia, hacia la subordinación irrestricta al capital concentrado, financiero y transnacional, así como a los centros de poder tradicionales, o imperialismo clásicos, norteamericano y europeos.

Mi intención es dividir en dos aspectos el giro de política exterior de Macri. Hay un giro de 180° que responde al bloque, a la alianza política, económica y social. Pasamos del gobierno del bloque nacional, donde se planteaba un proceso de industrialización con desarrollo y redistribución de la riqueza, al gobierno del bloque cipayo, pro imperialista, con una mentalidad colonialista u oligárquica pero, a su vez, ideológicamente neoliberal.

Cuando uno los escucha diciendo “volver al mundo” algo que venía resonando en los ‘90, entendemos que lo que están haciendo es volver al pragmatismo y el realismo periférico, es decir, a la aceptación irrestricta de las reglas de juegos que nos imponen, donde no hay margen de maniobra, para que podemos decidir por nosotros mismos.

El otro giro en el que se puede vislumbrar la política exterior de MM, es el giro geopolítico; que se materializa en la ruptura de hacer posible un tercerismo. Ese tercerismo sería lograr la alianza estratégica con el BRICS, con las salvedades que eso tiene; por ejemplo, China e India ya no son más economías emergentes, China es la segunda potencia económica. Entonces, el asunto requiere de un análisis más fino. El multipolarismo es una posibilidad de liberación pero también requiere resguardos.

Lo que planteaba MM era salir del BRICS, y que el MERCOSUR se inclinara hacia la Alianza del Pacífico y, de ser necesario, disolverlo. Y, por otro lado, la aceptación irrestricta (por eso creo importante la mención del realismo periférico) de las imposiciones del capitalismo financiero internacional y transnacional, la alineación, a través de la Alianza del Pacífico, con EE.UU. y con ello, el ingreso al Tratado Transpacífico (TTP). Éste, más que un tratado de libre comercio, era la subordinación de nuestra soberanía a una soberanía transnacional de las empresas transnacionales. El TTP estaba enmarcado en la disputa geopolítica de EE.UU. con China por el comercio en el Pacífico.

En paralelo al doble giro en la política exterior, hay un cambio en la política económica. En países como los nuestros, o sea en países dependientes, la política económica es definitoria de la política exterior de un país; ya que los imperialismo de turno, sean nacionales, transnacionales o globales, imponen  o intenta imponer reglas económicas en las regiones subordinadas. Entonces, la aceptación  o no de esas reglas económicas, como puede ser el TTP, tratados de libre comercio, la quita de barreras arancelarias, tener una moneda soberana o no, significaría que el Estado elige subordinarse o no a los imperialismos de turno. Ahí también vemos el giro de la política exterior del actual gobierno argentino, hacia una vuelta a la subordinación de los poderes económicos concentrados. En la campaña, el equipo de MM, decía “hay que reinsertar al país en el mundo”, “hay que ir  un descongelamiento de las relaciones con nuestros socios tradicionales como EE.UU. y Europa”. Malcorra, al asumir como canciller argentina, dice: “hay que tener una política exterior que no sea de adentro hacia afuera, sino de afuera hacia adentro”. La política exterior, para el campo nacional, es una extensión de la política nacional hacia el exterior. En los dichos de Malcorra, como es usual en el bloque cipayo, la política nacional está determinada por la política internacional.

El otro eje de análisis, para entender la lógica de este gobierno en materia de política exterior, es la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Este realineamiento (que entra dentro del eje geopolítico), coloca al país como una pieza del tablero mundial de las operaciones políticas relacionadas al complejo militar industrial yanki y a los servicios de inteligencia norteamericanos e israelíes, que operan globalmente. Este realineamiento implica: empezar a comprar armas a Estados Unidos e Israel, ser un territorio donde realicen operaciones relacionadas con su política internacional y no con los problemas locales (como en el caso AMIA), y también abre la posibilidad de legitimar intervenciones  e instalación de bases militares. Fueron usuales las noticias de que supuestos terroristas ingresaban al país o que había sospechas de extremistas islámicos en la triple frontera [1]. Esto, en teoría, amerita tener una “política antiterrorista”, cuando hablamos de un territorio de paz como históricamente lo fue Latinoamérica, sumado a que está a miles de kilómetro de Medio Oriente, como para vincular a ambas regiones.

En síntesis, la política exterior del gobierno de Mauricio Macri fracasó por tres razones:

1) Porque hay una visión ideológica. Este gobierno tiene una perspectiva que parte desde el realismo periférico, que implica subordinarse al capitalismo, de carácter financiero, internacional y transnacional. Aun cuando este sistema está en crisis, pretenden insertar al país en una división internacional del trabajo,  del siglo XXI. Y eso no está sucediendo como ellos lo plantean discursivamente, porque el comercio mundial bajó, hay una crisis económica, financiera y productiva, desde los ‘70 pero agudizada desde el 2008. Sumado a que no están arribando inversiones, como este gobierno con certeza aseguraba, porque no somos un país competitivo para lo que ellos están planteando y en el sistema en el que lo están planteando.

La política económica de MM fue posible, como dice Zait, por los colchones sociales y económicos heredados del gobierno anterior. La apertura económica, el endeudamiento, la subejecución del presupuesto público, porque había, y todavía se mantiene en algunos sectores, indicadores macroeconómicos y condiciones de vida generales buenas que permitieron el equilibrio social más allá de la transferencia brutal de recursos de los más pobres a los más ricos (nacionales y extranjeros). Que por otro lado  hacen difícil que se pueda producir a los precios de las economías asiáticas, y que de esa manera seas atractivo para los núcleos del capitalismo financiero global.

Quizás la veta ideológica se hace aun más visible, cuando plantean la idea de que la Argentina “sea el supermercado del mundo”, rememorando el ideario liberal argentino de “ser el granero del mundo”, o sea, volver a ser un país pre-industrialista,  que lejos está de plantearse el desarrollo de su industria nacional. No sólo no somos el supermercado del mundo, sino que el gobierno de Macri, desde su asunción como presidente, se encargó de llenar nuestros supermercados de productos extranjeros, productos que se producen (o producían) acá.

En resumen, lo que se plantea el equipo de gobierno de Mauricio Macri es convertir al país en un punto de recepción de la inversión extranjera y ocupar así, un lugar en la cadena global de valor, dentro de la producción de alimentos a nivel global.

2) Por otro lado no hay una comprensión del juego de poder internacional, de la puja entre el unipolarismo que gobernó el mundo en los ‘90 con EE.UU. a la cabeza, seguido por Europa y Japón, en la tensión con los nuevos polos de poder que surgieron. No hay una real comprensión del ascenso de potencias internacionales como China, Rusia e India que juegan realmente en la política internacional y tienen capacidad de coacción, inclusive, en las economías latinoamericanas.

3) Por otro lado, entiendo que el actual gobierno argentino, se maneja en la política internacional con la misma mentalidad que se maneja en lo que respecta a la política doméstica. No tienen nociones, sobre todo Macri, de las reglas de la diplomacia. No hay noción real de las acciones que uno, como político, debe hacer en el ámbito de la política internacional pueden, ni de las serias consecuencias que puede acarrear, para un país, un mal manejo de esas relaciones.

En ese sentido, y pasando a las medidas que llevó adelante el gobierno de MM, se pueden mencionar, en primer lugar, la baja al memorándum con Irán [2] (11/12/2015). Un planteo simbólico en el escenario internacional, donde el gobierno se muestra alineado a la política norteamericana y que no estamos más dentro del denominado “eje del mal”, que nos realineamos dentro de las “democracias capitalistas liberales occidentales”.

Luego, el actual gobierno dio inicio a la operación para quebrar el eje geopolítico Caracas- Brasilia- Buenos Aires. Lo primero fue deslegitimar a Venezuela en la cumbre del MERCOSUR, donde Macri, atinó a presentar la Carta Democrática contra el país bolivariano, que después se desestimará por tratarse de un absurdo, pero planteando la liberación de los “presos políticos” de la oposición democrática venezolana (21/12/2015) [3].

El período continúa con el viaje de MM a Davos (organización que reúne a los principales empresarios del mundo, a la cual también van figuras políticas), reunión a la que el gobierno anterior nunca había asistido. Un hecho simbólico es que asiste a dicha Cumbre con Massa, a fin de demostrar ante los empresarios más poderosos del mundo cual es la coalición del Establishment político-económico en Argentina. La fase dos del plan neoliberal o la alternativa a Macri ya la mostraron en enero de 2016: su nombre es Sergio Massa. Este hecho materializa Y hace visible la subordinación al capitalismo transnacional y  financiero, porque ahí  uno va a pedir y no a poner condiciones. En ese mismo viaje, MM se reunió con el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, en Davos, Suiza, donde ambos asistieron al Congreso del Foro Económico Mundial,  con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu y con el primer ministro británico David Cameron, dando cuenta del realineamiento al eje unipolar, mostrando la actitud de “perro obediente”, propia del realismo periférico. Lo anterior se llevó a cabo con el objetivo de “atraer inversiones” de empresas, hacer negocios con empresas de seguridad israelíes y abandonar la política soberana por Malvinas [4].

Esto, sumado a la política de apertura económica, les hizo creer, erróneamente, que iba a cumplir con el tan ansiado fin del gobierno de “atraer inversiones” al país.

Como si no fuera poco, inician las “negociaciones” con los fondos buitre, diciendo que “hay que pagar”. Macri siempre dejó claro que iba a pagarle a los buitres si él ganaba las elecciones y asumía la presidencia, podríamos decir que en eso no mintió. Esta batería de medidas en política exterior muestra el rápido giro en la política y el realineamiento en el sistema internacional.

Luego de reunirse en Davos con Cameron, en febrero, se inician las negociaciones con el gobierno británico por la “cooperación” en Malvinas y el Atlántico Sur [5].

Siguiendo esta idea de “restablecer relaciones con los socios comerciales clásicos”, Matteo Renzi [6] y François Hollande [7] visitan la Argentina, al igual que la jefa de la diplomacia europea Federica Mogherini [8]. Esto estaba enmarcado en las negociaciones para lograr firmar el tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, iniciado en los ‘90.

¿Cómo van fracasando estas medidas?

A principios de año también se lanza la acción de deteriorar las relaciones políticas, económicas y diplomáticas con China con el hundimiento del barco pesquero chino [9], el intento de frenar la represa Cepernic y Néstor Kirchner [10] (porque había supuestos contratos fraudulentos y no estaban realizados los debidos estudios sobre impactos ambientales de las obras. Esto se comprobó que era falso), acordadas entre el gobierno anterior y empresas chinas. A su vez, se inicia una campaña mediática por la supuesta creación de una “embajada paralela”(porque había supuestos contratos fraudulentos y no estaban realizados los debidos estudios sobre impactos ambientales de las obras. Esto se comprobó que era falso), acordadas entre el gobierno anterior y empresas chinas. A su vez, se inicia una campaña mediática por la supuesta creación de una “embajada paralela” [11], que manejaba Julio de Vido con funcionarios chinos. Esto generó conflictos diplomáticos con China, quienes desmintieron categóricamente estas acusaciones y amenazaron con quitar no solo la inversión en la represa sino otras inversiones que están haciendo en la Argentina y a su vez retirar el denominado “swap chino” que proveía al Banco Central argentino de recursos financieros. Esto demuestra que no había una medición real de la capacidad de daño de China sobre nuestra economía.  Mientras tanto, las inversiones no llegaban.

El giro simbólico en la política exterior de Macri se da con la visita de Barack Obama, presidente de EE.UU. (el 23 y 24 de marzo) que nos muestra alienados a la política exterior de su país [12]. Macri intentaba posicionarse (y lo sigue intentando) como un líder regional dentro de los países alineados con Estados Unidos.

Unos días después saldría a la luz la mega operación mediática internacional de los “Panamá Papers” (3/ 4/ 2016), que aquí fue leída en clave nacional, mostrando la estructura corrupta de Mauricio Macri y sus funcionarios; pero que, por otro lado, se entiende como una operación mediático-financiera de Estados Unidos para atraer nuevamente los capitales que se encontraban en los paraísos fiscales del mundo, y redirigirlos a aquellos que se encuentran dentro de las fronteras de su país, como en Delaware [13]. El hecho polémico, se  enmarca dentro de la tensión que se produce entre el unipolarismo y el multipolarismo, como en el enfrentamiento entre las fracciones financieras globales, que se disputan donde estará emplazado el dinero generado de la “timba” financiera y el dinero ilegal o en negro que generan las empresas.

Otro hecho relevante a la cuestión fue el intento del gobierno de MM de quitar la licencia para transmitir en la televisión digital abierta, a la transmisora rusa Russia Today (RT) (10/ 6/ 2016) [14]. Una decisión que luego se debió revertir.

Para esa época, también se postula Malcorra para ocupar el cargo de Secretaria General de la ONU (20/ 5/ 2016) [15], lo que dificulta pensar en tensionar las relaciones con Rusia, ya que, en ese contexto, la canciller argentina necesitaba de su voto en el Consejo de Seguridad, para ser presidente de la ONU.

El declive en la política exterior de Macri se da en el contexto de su gira por Europa (tenida lugar a principios de julio) y Estados Unidos, donde se llevan a cabo tres acciones importantes. Dos de ellas son reveses. Por un lado, en su visita a Francia y Alemania, insistió en la idea de ir hacia un tratado de libre comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea, donde nosotros íbamos a ocupar el rol de meros exportadores de materias primas con destino a Europa, al tiempo que el de importadores de sus productos manufacturados. En ambas visitas los respectivos mandatarios europeos respondieron  públicamente que debían proteger a sus productores rurales [16]. Esto demuestra que el actual gobierno argentino no comprende o no considera el aumento del proteccionismo que se ha dado, en los últimos años, en muchos países que hasta hace poco predicaban el libre comercio; o quizás MM tampoco entiende que esos países predicaban hacer lo que en verdad nunca hicieron, ser librecambistas. El gobierno de Macri se guía por concepciones ideológicas, dogmáticas y neoliberales, no así por la evaluación real de las políticas económicas de los actores  en la política internacional.

Por otro lado, en su visita a Estados Unidos, durante una reunión de empresarios de ese país (7/7/2016), Macri pidió que la inversión extranjera “venga de todos lados y no sólo de China”, ya que subrayó que el país tiene que tener “equilibrio” [17]. Lo anterior, demuestra el fracaso del presidente en su objetivo de conseguir inversiones de los que ellos creían sus aliados naturales.

En el G- 20 (5/9/2016), MM remarca esta idea de “combatir el proteccionismo en todas sus formas, incluido el proteccionismo agrícola” [18]. En su sentencia, radica una premisa falsa, aquella que señala que realmente existe una división internacional del trabajo del siglo XXI, donde la Argentina puede insertarse como productor de materias primas.

El “mini Davos” que se hizo en Argentina, como todas sus demás acciones de política exterior, no tuvieron el resultado deseado por Macri, el de firmar tratados comerciales o de atracción de inversiones. Lo que más resaltó en este encuentro fue la visita del vicecanciller británico y la firma del comunicado conjunto entre Gran Bretaña y Argentina (15/9/2016), que tuvo por objetivo concretar la cooperación en la explotación petrolera y pesquera en el mar Argentino y la cooperación en ciencia y tecnología, entre otros temas [19]. Ese comunicado se tradujo en un gran costo político para gobierno argentino, ya que el hecho fue repudiado por todo el arco de la oposición y por algunos integrantes de la coalición de Cambiemos. Macri intentó enmendar dicha situación, en el marco de la política doméstica, aludiendo a que, en la ONU [20], la primer ministra británica Theresa May le había dicho que estaba dispuesta a entablar una conversación sobre la cuestión de la soberanía en las islas Malvinas. Esas palabras de MM produjeron un conflicto diplomático que sólo empeoró la situación, obligando al presidente a desmentir sus dichos; demostrando su inoperancia y  desconocimiento de las reglas de la diplomacia y el costo de las declaraciones en la política internacional. En síntesis, esas acciones del presidente Macri tuvieron un costo político hacia el interior como hacia el exterior del país.

Mientras tanto, Susana Malcorra no logra ser elegida como candidata a la secretaría general de Naciones Unidas. Su candidatura había sido declarada de interés para el gobierno nacional. Al final, fue vetada por Gran Bretaña lógicamente [21]. Creer que el haberse arrodillado ante las condiciones impuestas por dicho país, lograría el visto bueno y el voto que hiciera triunfar a una candidata argentina a la secretaría general de la ONU, demuestra que el gobierno vigente en la Argentina no tiene noción de los intereses permanentes de Gran Bretaña (como, por ejemplo, su control y ejercicio de la soberanía en Malvinas).

Por último, cabe señalar que la reciente victoria de Donald Trump pone en conflicto a todos los mandatarios latinoamericanos neoliberales, al menos por el momento. Lo que Trump representó en campaña, fue la vuelta hacia el proteccionismo y el cese intervencionista de Estados Unidos  en el exterior (debido a los grandes costos que esto acarrea para el pueblo norteamericano). A su vez,  fue el candidato que se enfrentó al establishment político-financiero-militar-transnacional, representado por la candidata Hillary Clinton. Todo aquello representado en la campaña de Trump, iba en contra del interés de Temer y de Macri de alinearse  a los sectores globalistas y financiero que representaban Obama o Clinton. Entendían que si Estados Unidos ponía el foco en reconstruir su economía, las inversiones y el apoyo político no llegarían desde el norte.

Mauricio Macri, como la canciller Susana Malcorra (“la Messi” de la diplomacia, según Macri), plantearon su apoyo a Hillary Clinton en las vísperas de las elecciones de EEUU, cometiendo un acto diplomáticamente errado; ya que es considerado un acto de injerencia en la política doméstica de otro país. Pero a su vez, fue una actitud ingenua porque las encuestas  no arrojaban una victoria segura de Hillary.

Siguiendo el cuadro de situación anterior, sabemos que MM planteó ir hacia la Alianza del Pacífico, para luego, como señaló Miguel Braun (Secretario de Comercio argentino), lograr que “a largo plazo, la Argentina ingrese en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)”. Tras su victoria, Donald Trump dijo que no iba a continuar con las negociaciones del TPP, porque ese tratado afectaría a la industria y empleo norteamericano; dejando descolocado al gobierno de Macri, tanto en su giro en la política exterior, como en sus declaraciones previas a las elecciones estadounidenses.

Es pertinente mencionar, que los peligros son otros. Los Estados Unidos, gobierne quien gobierne, tienen una política exterior imperialista, porque son un Imperio. Siempre buscan formas de subordinar a los demás países y mantener el control en lo que denominan sus “zonas de influencia”,  como consideran a América Latina. Eso jamás lo dejarán de hacer.

El balance de la política exterior del gobierno Mauricio Macri, en su primer año de gestión, deja como resultado una imagen deteriorada de la Argentina en el escenario internacional, con resultados magros que generó hacia el interior: el aumento de la destrucción del poder adquisitivo de los sectores populares y medios y un aumento de la transferencia de recursos a los sectores concentrados de la economía; sumado a una abrumadora fuga de capitales, que afectan fuertemente la economía argentina. El balance para su gobierno y proyecto fue negativo en términos políticos, y para el pueblo argentino fue nefasto.

Este gobierno es un cóctel explosivo, porque intenta insertar a la Argentina en un mundo que ya no existe; sumado a  que comenzó a poner en práctica una política de endeudamiento, liberalización y financiarización de la economía y apertura de las fronteras para instalación de bases militares extranjeras [22],

con pésimos expectativas a futuro para el país.  Estas medidas producen problemas estructurales que pueden tener un enorme costo en el largo plazo, que a requerirán de un gran esfuerzo para ser revertirlas, como siempre ocurrió tras la oleada de gobiernos oligárquicos (y neoliberal en este caso) en la región.

Por Manuel Valenti Randi, estudiante de Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Lanús), director de CENACK.

 

El año de Macri en política exterior

*Oscar Laborde 

A pesar de que el balance del año de la gestión de Mauricio Macri en la Presidencia de la Nación es negativo en casi todas las áreas, en el plano  internacional, ha sido sencillamente desastroso.

Fundó su política exterior con la convicción del fortalecimiento de la unipolaridad ejercida por los  EEUU y la  expansión de su poder, exagerando el respaldo a Hillary Clinton en la campaña electoral presidencial norteamericana, incluso manifestando públicamente que Donald Trump no tenía ninguna posibilidad. El grosero error de cálculo y la sobreactuación que tuvo, le traerá consecuencias negativas a la Argentina.

Su idea de volver al mundo de la mano de los encuentros con mandatarios de la “Premier League“, le salió muy mal, ya que, además de no conseguir ni siquiera un compromiso  para el beneficio de nuestro país, la historia de aquellos después del encuentro fue: que Barack Obama se retira sin poder dejar su continuidad, y muy cuestionado por propios y extraños, Francois Hollande ni siquiera se presenta a elecciones en Francia y Matteo Renzi fue suplantado en Italia,  al igual que David Cameron. El papelón con la canciller alemana Angela Merkel quedará en el recuerdo diplomático por mucho tiempo al igual que el reto del Primer Ministro canadiense Justin Trudeau por la prisión de Milagro Sala. Solo fotos sin resultados.

Su propuesta de apostar todo al libre comercio quedo rápidamente desubicada. Pidió que Argentina fuera observador en la Alianza del Pacifico, participando incluso en su cumbre de presidentes, como paso previo al ingreso al Acuerdo Transpacífico (TPP) cuando el propio Obama, tras el triunfo de Trump, lo retiró del Congreso de EEUU. Argentina abriéndose al mundo y Norteamérica cerrándose. No pudo ser más inoportuno.

Desde el comienzo de su gestión, hizo todo lo posible para desmembrar el MERCOSUR, pidiendo la separación de Venezuela por diferentes motivos, negándole la correspondiente Presidencia Pro Tempore, y por ultimo concretando esa separación, por el supuesto incumplimiento de protocolos, que en ámbito internacional se conoce que ni siquiera lo cumple Brasil, ni Argentina. La exclusión de Venezuela y el freno del ingreso de Bolivia, está fundado en prejuicios ideológicos, y es inconveniente para nuestra producción local ya que ambos serian grandes importadores de mercaderías elaboradas de Argentina. En fin, un MERCOSUR para los grandes grupos económicos, como en los 90.

Se congeló la UNASUR y la CELAC, es decir la integración regional que nos unió con América Latina, nos potenció en el mundo, y nos protegió de la crisis internacional, parece ser suplantada por el encolumnamiento incondicional con los EEUU.

En el reclamo de la soberanía de nuestras Islas Malvinas retrocedimos lo que habíamos avanzado en los últimos años, y estamos dando gestos y dejando antecedentes, que fortalecen la posición colonialista del Reino Unido, y que será muy difícil  en el futuro de revertir,  como el de permitir que los kelpers se sienten a la mesa de negociación, que fortalecen la posición colonialista del Reino Unido, o que mostremos voluntad de permitir explotación petrolera en la zona de las islas. Incumplimiento grave al compromiso constitucional de que todos los gobiernos deberán plantear el tema de la soberanía en toda ocasión que pueda.

El papelón de la canciller Susana Malcorra haciendo campaña por el imposible objetivo de ser la Secretaria General de la ONU, y los gastos incurridos y los compromisos asumidos por el país merecerían una nota aparte.

En el contexto internacional, y más allá de cualquier concepción ideológica, es el momento de apostar fuertemente a la integración regional, para convertirse en un polo en un mundo que marcha marcadamente a lo multipolar.

El triunfo de Trump en EEUU obliga, aun mas a esa alternativa La única manera de sobrevivir y de prosperar en esta realidad es agruparse, asociarse con los países de nuestra América Latina, y desde allí negociar con el resto de los agrupamientos de poder, incluso con los BRICS con los cuales tendremos mejores condiciones de interactuar. Pero siempre si lo hacemos como región.

Por Oscar Laborde, Director del Instituto de Estudios de América latina-CTA.

 

Palabras de cierre para la jornada

*Hugo Yasky

Es importante pensar estratégicamente la proyección de una lucha que, como dice Oscar Laborde, en este momento pasa por desarrollar y desplegar toda la capacidad para resistir este embate de un gobierno que, por primera vez, surge del voto popular y es una expresión de la clase dominante.

El proyecto es el mismo que el de la clase dominante en Brasil, en donde intentan generar condiciones  que hagan imposible un retorno de los sectores populares junto a  un proyecto que exprese los intereses de las mayorías populares.

Creo que en esa disputa todos nosotros tenemos un papel fundamental porque de alguna manera estamos irradiados alrededor de la idea de constituir desde la clase trabajadora, desde el asalariado, desde los pequeños productores desde los estudiantes, entre otros, la idea de una fuerza que se pueda articular.

Mujica, con toda la experiencia de alguien que recorrió toda la vida viviendo distintas etapas de la lucha. Un hombre que miro la realidad desde el fondo de un pozo en el que lo tuvieron encerrado viviendo durante años,  hasta la mirada de un hombre que fue presidente de su país y recibió honores de Naciones Unidas y otros ámbitos. El nos decía: “Nos va a tocar hacer de truenos y es imprescindible que haya truenos, aunque no siempre que hay truenos llueve, y aunque cuando llueve, la llovida sea para otro”, necesitamos eso, necesitamos prepararnos porque van a ser capaces de hacer tronar para que llueva. Eso implica construir la unidad, que es otro tema que lo obsesiona a Mujica, a Evo, a Lula. Todos los que estuvieron en la cima de ese momento histórico extraordinario que fue la sintonía y la coincidencia de gobiernos populares y democráticos en la región, transitan lo que es el presente de sus luchas, algunos desde la casa de gobierno, otros desde el llano, otros desde la oposición en posiciones muy difíciles, como Lula o Cristina, pero todos con una obsesión, que es reconstruir la unidad del campo popular.

No hay posibilidad de derrotar a la clase dominante si no hay unidad del campo popular. Unidad que necesariamente nos tiene que tener como protagonistas a los que estamos comprometidos con la causa de la clase trabajadora, pero que evidentemente no nos puede tener como actores excluyentes porque está claro que las fuerzas no alcanzan. Podremos ser testimoniales, podemos ser consecuentes con nuestros pensamientos, podemos hacer, si se quiere, actos heroicos pero no vamos a poder revertir la correlación de fuerzas que hoy es desfavorable para nosotros, aunque estamos en condiciones de revertirlas sin ninguna duda.

García Linera decía: “Hay un flujo y un reflujo de la historia de los movimientos populares. Nunca las luchas fueron lineales, nunca la historia de la humanidad fue una línea ascendente desde lo peor a lo mejor”. Jamás fue así, hubo siempre avances y retrocesos y en el momento que estuvimos mejor se generaban las condiciones para la derrota. Ahora tenemos que generar las condiciones para la vuelta, que el movimiento popular pueda recuperar terreno, creo que tenemos la posibilidad. El tema es estar en condiciones de conducir esa etapa. Esa es la tarea que tenemos por delante, nuestro compromiso. El año que viene pensamos equipar esto de tal forma que reuniones como la de esta jornada las podamos estar transmitiendo en tiempo real a todo el país a través de las redes de la CTA. Hay que multiplicar la formación, el debate y hasta tanto desearles el mejor cierre de año, ojala con Milagro Sala libre, hay que pelear para eso y hay que recordar que no podemos permitirnos tener en nuestro país nunca mas, así como hubo un nunca más para el genocidio, un nunca más para el autoritarismo, para el atropello a los derechos humanos y para tener compañeros en prisión por razones políticas.

Por Hugo Yasky, Secretario General de la Central de Trabajadores de la Argentina.

Notas

[1] https://www.facebook.com/notes/campanas-de-palo/en-la-%C3%B3rbita-norteamericana-importando-agenda-y-sumisos-a-intereses-extranjeros/1499694876722835

[2] http://www.lanacion.com.ar/1853622-el-gobierno-hizo-caer-el-polemico-acuerdo-con-iran-sobre-la-amia

[3] http://www.lanacion.com.ar/1856275-energico-reclamo-de-macri-a-venezuela-por-los-derechos-humanos

[4] http://www.lanacion.com.ar/1864042-mauricio-macri-se-reune-con-el-vicepresidente-de-eeuu-joe-biden

http://www.lanacion.com.ar/1864395-en-davos-macri-posiciono-a-massa-como-el-proximo-lider-del-pj

[5] http://www.lanacion.com.ar/1869032-el-gobierno-cambia-la-estrategia-para-encauzar-el-reclamo-por-malvinas 

[6] http://www.lanacion.com.ar/1871701-macri-y-renzi-acordaron-relanzar-el-vinculo-bilateral

[7] http://www.lanacion.com.ar/1873958-franzois-hollande-a-macri-usted-abrio-un-nuevo-capitulo-en-argentina-y-francia-quiere-ayudarlo

[8] http://www.lanacion.com.ar/1878079-macri-visita-expoagro-ue

[9] http://www.infobae.com/2016/03/15/1797377-la-prefectura-hundio-un-pesquero-chino-chubut-hay-cuatro-detenidos/

[10] http://www.clarin.com/politica/represas-Nestor-Kirchner-Jorge-Cepernic_0_1519048312.html

[11]  http://www.lanacion.com.ar/1883703-revisan-los-acuerdos-de-la-embajada-paralela-en-china

[12] http://www.lanacion.com.ar/1882581-macri-obama-casa-rosada-conferencia

[13] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160406_internacional_panama_papers_mossack_fonseca_estados_unidos_ppb

[14] https://actualidad.rt.com/actualidad/209920-argentina-suspender-transmision-rt

[15] http://www.lanacion.com.ar/1900784-mauricio-macri-postulo-a-susana-malcorra-como-candidata-a-la-secretaria-general-de-la-onu

[16] https://www.youtube.com/watch?v=if2zkBSyrcU

[17] http://www.ambito.com/846203-el-presidente-pidio-que-la-inversion-llegue-de-todos-lados-no-solo-de-china

[18] http://www.lanacion.com.ar/1934779-mauricio-macri-le-pidio-a-los-paises-desarrollados-acabar-con-el-proteccionismo

[19] https://www.mrecic.gov.ar/comunicado-conjunto-10

[20] http://www.lanacion.com.ar/1939726-mauricio-macri-dijo-que-la-primer-ministro-britanica-acepto-comenzar-un-dialogo-sobre-la-soberania-de-malvinas

[21] http://www.clarin.com/politica/Perdio-Malcorra-portugues-secretario-ONU_0_1663033768.html

[22] http://www.telesurtv.net/news/Macri-abre-las-puertas-a-EE.UU.-para-instalar-bases-militares-20160518-0040.html