Amistad rioplatense, revisionismo histórico y el Uruguay como nexo: respuesta al columnista de “El país” Francisco Faig

*Nicolás Canosa

 

Vidalita acordate de José Artigas,

y endulzate la boca, cuando lo digas.

A la huella de un siglo que otros borraron,

mintiendo los martirios del traicionado.

A José Artigas, Alfredo Zitarrosa

 

En el mes de diciembre del 2016 visitamos la capital de la República del Uruguay con el motivo de una serie de reuniones con espacios políticos, centros de estudios como la Fundación Vivián Trías cuyo director es Luis Vignolo, con el legislador Gonzalo Civila del Partido Socialista que integra el Frente Amplio, la central sindical (PIT-CNT), con Marcos Methol Sastre, secretario de la Asociación Alberto Methol Ferré y con el embajador Julio Chirino y otros miembros de la Embajada de Venezuela. Como decía Perón: “los hombres y los gobiernos pasan, sólo los pueblos son los permanentes”. Es por ello que hacemos propia la acción de la diplomacia de los pueblos para construir la unidad imprescindible de Nuestra América Latina, al decir del uruguayo Arturo Ardao. Con ese espíritu es que viajamos cuatro compañeros de la Organización Peronismo Militante, que integramos su Centro de Estudios NuestroAmericano Chávez Kirchner (CENACK), junto a Miguel Ángel Barrios, gran pensador nacional, quien escribió numerosos libros sobre puntos nodales de la integración e independencia continental.

Revisionismo histórico para la unidad estratégica

No nos esperábamos que al llegar a Montevideo, en el taxi que nos llevó a donde nos hospedábamos, el chofer nos diera una lección de revisionismo histórico, quizá uno de los elementos de unidad de una corriente de pensamiento de gran influencia rioplatense: el pensamiento nacional y latinoamericano, cuyas figuras más relevantes que intercambiaron ideas, reflexiones y acciones acerca del futuro de la región, en una época donde el exilio y la persecución era moneda corriente, fueron Arturo Jauretche, Alberto Methol Ferré, Vivián Trías, Jorge Abelardo Ramos, entre otros.

“En este país todos los presidentes fueron masones menos el Pepe Mujica”, comienza diciéndonos, luego de contarnos la importancia de Montevideo como fuerte para los españoles y portugueses. “Es que somos la obra de los ingleses”, remata. Methol Ferré, si nos hubiera estado escuchando diría: “el Uruguay no es hijo de la frontera, sino del mar, y el mar era inglés”1. La noche anterior, antes de partir, releía la carta de Canning a Ponsonby, diplomáticos británicos de enorme trascendencia en la balcanización padecida luego de las luchas por la Independencia, que harían crecer el poder del Imperio dominante en el siglo XIX:

“La ciudad y territorio de Montevideo debería independizarse definitivamente de cada país, en situación algo similar a la de las ciudades Hanséaticas en Europa”. Al mes siguiente le escribe: “como V.E. sabe, se ha sugerido que Montevideo mismo, o toda la Banda Oriental, con Montevideo por Capital, sea erigida en estado separado e independiente”2.

Ante aquél comentario, no dudé en decirle que, en rigor de verdad, somos una sola Patria que ha sido fragmentada por poderes extranjeros y aliados internos, para luego comentarle el contenido de esa carta. No por casualidad, me respondió el taxista, la embajada británica se encuentra en la calle Canning y su calle aledaña es Ponsonby, donde reside el embajador norteamericano. Como sostiene Jauretche, la colonización pedagógica, punta de lanza para la dominación cultural, se construye también en la nomenclatura urbana.

Cuando rodeamos la plaza central donde se encuentra el mausoleo a José Artigas, el taxista no vaciló en decirme: “sobre este gran hombre nos mienten desde pequeños. ¿Cómo me explican que el supuesto héroe de nuestra independencia, el prócer nacional, es exiliado y muere en Paraguay por el odio que sentían a su causa quienes crearon nuestro país?”. Methol, coincidiendo en esta contradicción ontológica e histórica, vincularía este hecho con la creación del Uruguay como “Estado tapón” y dirá que, en rigor, “más que exilio de Artigas, hubo exilio americano del Uruguay” y que “la vuelta a la cuenca es retorno, en un nivel superior, a la visión geopolítica de Artigas, al que hemos achicado convirtiéndolo en exclusivo héroe local”3.

De esta breve conversación podemos extraer algunos puntos esenciales que no desarrollaremos en este artículo, pero que sí lo hemos hecho en anteriores análisis con motivo de otras problemáticas.

1. El carácter fundamental de la colonización pedagógica, en la nomenclatura de las calles, en la prensa y en la educación en todos sus niveles para tergiversar las verdades de la Historia de nuestra Patria Grande y nuestras Patrias chicas.

2. La necesidad del ejercicio del revisionismo histórico para comprender nuestro presente, las problemáticas, límites y dificultades y, así, proyectarnos al futuro desde la realidad hacia el ideal de liberación y justicia social, con profunda conciencia nacional y continental.

3. Analizar los hechos históricos desde una mirada geopolítica, pudiendo visualizar las fuerzas y poderes en pugna, su relación con intereses extranjeros y en qué consisten los mismos con respecto a nuestro país en particular y continente en general.

Vitalidad del pensamiento de Methol Ferré: ¿Uruguay como nexo o “como nada”?

En este apartado vamos a polemizar con el profesor universitario y habitual columnista del diario uruguayo “El País” Francisco Faig, quien tituló el 9 de enero del 2016 una nota como “nexo de nada”4 y se ha encargado en su contenido de despotricar con un gran pensador rioplatense como lo fue Methol Ferré, cuyas reflexiones, se buscará argumentar, poseen notable vitalidad y vigencia. Como dice Jauretche en el prólogo al Uruguay como problema, recomendamos una saludable desconfianza a la hora de leer los periódicos (y los portales digitales), máxime cuando estos responden a los sectores dominantes de nuestros países, vinculados con el extranjero, y sus dueños, lavando dinero en cuentas off-shore5. Cabe aquí la advertencia de Methol:

“La política interna juega un rol preparatorio, va predisponiendo la política externa. Es por tanto necesario que la opinión del país no se enajene en una sola dirección respecto a asuntos internacionales o internos ajenos, y esto mucho más premiosamente en relación a los vecinos pues el poder de las propagandas corresponde a las grandes potencias. Nada peor que dejar “embalar” a la opinión del país por esas alucinaciones, que no se ajustan estrictamente a los intereses propios”6.

Si bien Faig comienza reconociendo la influencia de sus ideas en actores regionales y –¡como si fuera poco!- en el Papa Francisco, el autor tilda a sus reflexiones como obsoletas. Influencias que, por supuesto, no equipararía a la vitalidad y vigencia de su pensamiento. Por extensión, se podría afirmar, que la apelación a la Patria Grande y a las nuevas formas de colonialismo realizadas por el Sumo Pontífice en su discurso a los movimientos sociales7 en Bolivia es añejo y carente de sentido. Veamos la próxima cita del periodista en cuestión, para sustentar esta posición:

“El metholismo político tuvo su mejor exponente en la presidencia de Mujica. En pos de la patria grande continental, por ejemplo, doblegó a Paraguay para que entrara Venezuela al Mercosur y negó los servicios portuarios a barcos provenientes de Malvinas. En general, con la izquierda en el poder, el Uruguay entendido como nexo ha prevalecido sobre el Uruguay soberano: no hubo libre comercio con Estados Unidos y no lo habrá con China, porque Brasilia no lo quiere. Así, el metholismo nos condena a ser, ora provincia argentina, ora cisplatina del Brasil”8.

Antes de centrarnos en las cuestiones que aluden al Uruguay y a Methol, desentrañemos algunas falacias.

Primero: “negar los servicios portuarios de Malvinas”, desde nuestra perspectiva, es un gesto de acompañamiento y respaldo a la causa por nuestra soberanía en las Islas Malvinas, que no es solo una causa argentina, sino de toda “la Patria Grande continental”, por lo tanto, también de Uruguay.

Segundo: Uruguay, ni Argentina ni Brasil, doblegaron a Paraguay para que Venezuela ingrese al Mercosur. El periodista esconde que hubo un golpe de Estado al presidente constitucional Fernando Lugo, con enorme influencia de la embajada norteamericana, y de una nueva matriz de poder expresada en la coordinación de los grandes medios de comunicación, el poder judicial y las élites políticas serviles al gran capital e intereses foráneos. En efecto, se aplicó la cláusula democrática del Mercosur a Paraguay y eso permitió el ingreso venezolano, que se encontraba detenido por la no ratificación de la asamblea legislativa paraguaya, de mayoría opositora al Frente Guasú.

Ahora sí, ubiquémonos en sus críticas al “metholismo político”. Si bien esquiva la verdad de la vulneración de la soberanía ocurrida en Paraguay, se ofende con que el Uruguay prevaleció en su política exterior como nexo y por ello, daño la soberanía nacional. Siguiendo su razonamiento, esto ocurrió porque no hubo tratados de libre comercio (TLC) con Estados Unidos o China. No sorprende su admiración por el mercado y el dogma del libre comercio, ni mucho menos, que por ello critique a Mujica cuando éste dice que “lo fundamental no es el mercado, sino la vida”9. Lo que sí cabría preguntarse es si no haber firmado esos TLC, junto a seguir la máxima metholeana del “Uruguay como nexo”, ha sido una forma eficaz de resguardarla. Es decir, no hay contradicción, sino complementariedad imprescindible, entre esta visión geopolítica implementada por el Frente Amplio –al cual el conglomerado mediático no descansa en atacar- y la defensa de la soberanía nacional.

Además, desfigura el verdadero planteo de Methol, quien sostiene En El Uruguay como problema (1973), que su país, como llave de la Cuenca del Plata y el Atlántico Sur, debería actuar como nexo (nombre que le dará a una revista) entre los dos países que él considera imprescindibles para la integración regional: Argentina y Brasil.

Y con claridad geopolítica, comprende que Uruguay, para su realización, debería aportar a la conformación de la unidad continental, volviendo Artigas y alejándose de Ponsonby, a quien parece invocar este periodista. Es decir, el Uruguay como nexo no implica la condena a ser satélite dominado por sus dos países hermanos, por el contrario, lo desalienta. Mucho menos, a ser sometido por potencias internacionales, como parece este religioso predicador de la globalización y la economía de mercado:

“Precisamos retomar las riendas de nuestra política exterior desde la perspectiva de nuestro interés propio de Estado-nación. Si dejamos de lado las anteojeras sesentistas veremos que precisamos amigos lejanos y poderosos que estén dispuestos a aliarse al pequeño y estratégico Uruguay y que sean capaces de contraponerse al ímpetu brasileño (y bonaerense): México ya hace ese juego con la Alianza del Pacífico; Estados Unidos nos ha tendido la mano varias veces; Gran Bretaña tiene ahora un nuevo papel para cumplir. Es hora de decir basta a este decadente Mercosur10

Cabría interrogarse cuan beneficiosas han sido las alianzas con países “lejanos y poderosos” como Estados Unidos para el México profundo, que en este enero se moviliza frente al gobierno neoliberal de Peña Nieto, mismo para Colombia11, como analicé en el artículo que adjunto en la cita. Pero dejemos en palabras de Methol el cierre de este artículo, que en su profundo compromiso y vocación por la Patria Grande y el amor por su Patria chica12 le respondió muchos años atrás a la columna reciente del profesor Fernando Faig:

“No hay independencia ni desarrollo sin industrialización, a la altura de la técnica de nuestro tiempo. Nuestra industrialización está esencialmente ligada a la de la Cuenca, a la argentina y a la brasileña. Todo otro planteo es ilusión y mistificación. Es pedir “Liberación” aferrándose a las condiciones de la dependencia. Seamos pues claros, y pongamos en limpio que es lo que realmente queremos. Toda política de liberación montada sobre la mentira y el escamoteo de los problemas esenciales sólo conduce a callejones sin salida. La cobardía política e intelectual no será jamás base de liberaciones, sino de derrotas. Suponer al Uruguay una “nación” completa, es quererlo semicolonia para siempre. Encerrar nuestra política en los marcos uruguayos es abandonarnos al astillero”.

Nicolás Canosa, estudiante de Sociología en UBA, miembro fundador del CENACK, Sec. Nac. Del Frente Cultural de Peronismo Militante.

1 El Uruguay como problema, Alberto Methol Ferré, 1973.
2 Historia de la Nación Latinoamericana, Jorge Abelardo Ramos, p.225.
3 El Uruguay como problema, Alberto Methol Ferré, 1973.
4 http://www.elpais.com.uy/opinion/nexo-nada-enfoque-francisco-faig.html
5 http://www.carasycaretas.com.uy/duenos-de-el-pais-y-el-observador-tambien-tienen-cuentas-offshore/
6 El Uruguay como problema, Alberto Methol Ferré, 1973.
7 https://www.aciprensa.com/noticias/texto-discurso-del-papa-el-encuentro-con-los-movimientos-populares-en-bolivia-80606/
8 http://www.elpais.com.uy/opinion/nexo-nada-enfoque-francisco-faig.html
9 http://www.elpais.com.uy/opinion/naa-serio-enfoque-francisco-faig.html
11 http://www.visioncitrica.com/noticias/2016/11/01/1838-colombia-unidad-o-balcanizacion
12 Según Methol, el nacionalismo de país y el nacionalismo continental no son contradictorios, sino, por el contrario, complementarios. Esto se abordará en un próximo artículo titulado “el desafío de la integración continental” a publicar en este blog, el cual se basa en gran parte en el libro “Los Estados continentales y el Mercosur”.

Por Nicolás Canosa, estudiante de Sociología en UBA, responsable nacional del Frente Cultural del Peronismo Militante y responsable de relaciones internacionales del CENACK.